Una madre acusa de desidia al CEIP La Antigua de Bejar

Redacción i-bejar.com
Mayo 14, 2015 - 00:49

Una madre de un alumno del colegio de La Antigua muestra su malestar por el trato recibido tras una reclamación relacionada con la "desaparición" de las gafas de su hijo

Artículo de Opinión / Alicia Puertas DomínguezMe llamo Alicia Puertas Domínguez. Mi hijo estudia en CEIP "La Antigua". El pasado 27 de marzo, último día antes de vacaciones de Semana Santa, las gafas de mi hijo desaparecieron durante la clase de Educación Física. Mi hijo informó al profesor de que sus gafas no estaban donde las dejó, y desconozco las medidas que tomó, pero mi hijo regresó sin sus gafas a casa. Debo de decir que la desaparición de las gafas de mi hijo fue en la calle, ya que dicho colegio carece de instalaciones deportivas.

El mismo día, tras mi insistencia telefónica al colegio sin que nadie cogiera el teléfono (algo comprensible, ya que eran las 14:15 h.) me dispuse a escribir un fax al inspector provincial de Salamanca para que quedara constancia de los hechos acontecidos, ya que todos sabemos, que las instituciones tienden a lavarse las manos en cuanto pasa un poco de tiempo. A todo esto, también tengo que decir, que desde las 11 de la mañana que desaparecieron las gafas, hasta el día después de las vacaciones que yo me dirigí al centro, nadie se dignó en llamarme para darme explicación de lo que había sucedido, ni del profesorado ni de la dirección.

El primer día de vuelta al colegio, nos personamos el padre de mi hijo y yo para pedir explicaciones y responsabilidades; hasta ahí todo bien, presento la factura de las gafas en la que se refieren la marca, modelo de montura, características de los cristales y las dioptrías y me dan en dirección una fotocopia de dicha factura, sellada por el centro, diciéndome que me llamarían dándome una pronta solución. Solución que al cabo de 10 días y aprovechándose de mi situación precaria, me derivan a Cáritas, lo cual me causó mucha indignación. Cáritas se ofreció gustosamente a asumir el coste de unas gafas básicas, de la mitad del precio de las de mi hijo, y no considero oportuno que el colegio tenga que derivarme a una institución benéfica para intervenir en un asunto que les compete a ellos.

Dos veces he tenido que dirigirme a la dirección del colegio, y dos veces al inspector provincial de Salamanca, en vano (al que le recuerdo, que a mi hijo le desaparecieron las gafas en la calle porque el colegio carece de instalaciones deportivas y que el BOE del 12 de marzo de 2010 exige que los colegios dispongan de ellas, con lo cual, desde mi gran ignorancia y mi poco entender, considero que el colegio está en situación ilegal)

Al día de hoy, todavía estoy esperando a que la dirección, o el inspector provincial se dignen a ponerse en contacto conmigo para reconocer su error, he sido yo en todo momento la que me he puesto en contacto con ellos, como si fuera yo la que les tuviera que pedir perdón por haber nacido.

Ya les digo yo quién es el culpable de todo esto; es mi hijo con 8 añitos que tiene, porque la institución se ha lavado las manos como Poncio Pilatos. Y yo me pregunto: si no han sido capaces de resolver un problema de apenas 200 euros ¿qué pasaría si al cruzar el paso de peatones que hay hasta llegar al Parque de La Antigua donde practican Educación Física, un coche se llevara a algún niño por delante? No digo nada. . . pero con esto lo digo todo.

Sé que, salvo en casos generales, a nivel individual luchar contra dicha institución, es como luchar contra los molinos de Don Quijote, al parecer la ley la hizo Galindo y el pobre tiene siempre las de perder, pero en un país libre y en democracia como es éste, nadie va a ponerme una mordaza en la boca para que no pueda hacer público este suceso y lo que siento al respecto.

¿Responsable? Yo, que he tenido que pagar la diferencia para que mi hijo pudiera tener unas gafas con las mismas características que las anteriores ¿Versiones? La institución dará la suya, y yo la mía. La verdad; mi hijo entró en el colegio con gafas y salió sin ellas.

Alicia Puertas Domínguez, una madre en situación precaria, pero con capacidad suficiente para defender mis derechos y expresar lo que veo justo e injusto