A tan solo unos minutos de Béjar, se alza uno de los miradores naturales más emblemáticos de la comarca: La Peña de la Cruz, un espectacular otero rocoso que combina la fuerza del paisaje granítico con una fuerte carga simbólica y cultural. Es uno de esos lugares que resumen, en silencio, la relación de Béjar con su entorno natural y su historia colectiva.
La Peña de la Cruz es fácilmente reconocible desde distintos puntos de la ciudad por la gran cruz de sillería que corona su punto más alto, abriendo sus brazos pétreos hacia Béjar. Desde su cima, a 1.443 metros de altitud, se obtienen vistas inmejorables de la ciudad, el valle del río Cuerpo de Hombre, las llanuras del sur de Salamanca y, en días claros, hasta tierras extremeñas.
El paraje está formado por enormes bloques de granito de formas caprichosas, esculpidos por siglos de erosión. El conjunto tiene un aspecto monumental que no deja indiferente a quienes lo visitan, y su entorno natural —con vegetación autóctona, bosques de castaños y aire puro de montaña— lo convierten en un lugar ideal para la contemplación, el descanso y el senderismo.
Cómo llegar a Peña de la Cruz desde Béjar
El acceso más habitual parte desde el conocido paraje de Llano Alto, situado en las afueras de Béjar y fácilmente alcanzable en coche o a pie desde El Castañar, otro de los lugares imprescindibles del entorno. Desde Llano Alto, una pista forestal bordea el monte Peladillo y conduce hasta las inmediaciones de La Peña de la Cruz. También se puede ascender por la carretera forestal del mismo trazado.
La subida no entraña gran dificultad y permite, además de disfrutar del aire limpio de la sierra, descubrir rincones naturales de gran belleza, como pequeños miradores, bosques mixtos o zonas de descanso con sombra en verano.
Rutas de senderismo y excursiones desde Peña de la Cruz
Para los amantes del senderismo, La Peña de la Cruz forma parte de una de las rutas circulares más apreciadas de la zona. Un itinerario clásico conecta Llano Alto con Peña de la Cruz y continúa hacia la imponente Peña Negra, de mayor altitud y con unas vistas magestuosas.
Esta ruta, de unos 11 kilómetros de longitud puede realizarse en aproximadamente 3,5 a 4 horas. Está señalizada y es apta para personas con cierta preparación física, especialmente si se prolonga hasta Peña Negra.
El recorrido permite experimentar la transición de paisaje mediterráneo a paisaje de alta montaña, con cambios de vegetación y puntos panorámicos que invitan a detenerse y contemplar el entorno.
Tradición y romería: un lugar de encuentro para Béjar
Más allá de su valor natural, Peña de la Cruz ocupa un lugar destacado en la memoria colectiva de Béjar. Cada primavera, la ciudad celebra una romería popular organizada por la Cofradía de la Santa Vera Cruz, una de las más antiguas de Béjar. La tradición, que se remonta como mínimo al siglo XIII y con la que al parecer se rememora la reconquista de la ciudad por Alfonso VIII, consiste en una subida hasta la cruz con misa de campaña y bendición de los campos.
La romería, además de su sentido religioso, es un momento de convivencia vecinal que refuerza el vínculo entre la ciudad y su entorno natural. Aunque en algunas ediciones recientes ha debido modificarse por el mal tiempo, la tradición se mantiene viva y es uno de los eventos populares más esperados del calendario bejarano.
Un lugar para volver
Peña de la Cruz no es solo una peña ni una cruz: es un espacio donde convergen la belleza del paisaje, la historia local y el deseo de desconectar de lo cotidiano. Tanto si se visita por primera vez como si se regresa, siempre ofrece algo nuevo: un atardecer distinto, un horizonte más amplio o una mirada renovada sobre Béjar y su comarca.
Es, sin duda, uno de los grandes tesoros naturales que rodean la ciudad y una de las excursiones imprescindibles para quienes visitan la zona.