El Casino Obrero acogió una emotiva lectura poética en la que Antonio Gutiérrez Turrión recorrió Béjar a través de versos e imágenes.
Béjar volvió a convertirse en fuente de inspiración en la tarde de ayer con la celebración de la lectura poética titulada “Béjar en la poesía”, que tuvo lugar en la biblioteca del Casino Obrero. El acto, impulsado por el Centro de Estudios Bejaranos y el propio Casino, reunió a amantes de la literatura y la cultura local en una velada que combinó palabra e imagen.
El poeta Antonio Gutiérrez Turrión fue el encargado de guiar al público por un recorrido lírico por la ciudad, aclarando desde el inicio la intención del evento: no se trataba de hablar sobre “la poesía en Béjar”, sino de mostrar cómo Béjar ha sido y sigue siendo tema poético, inspirando a escritores a lo largo de los siglos.
Las palabras de presentación corrieron a cargo de Ramón Hernández Garrido, en nombre del Casino Obrero, y de Carmen Cascón Matas, por parte del Centro de Estudios Bejaranos, quienes destacaron la importancia de esta fusión entre creación literaria y patrimonio cultural.
En la mesa principal compartía protagonismo con el poeta el fotógrafo Jesús Castellano, cuya participación visual aportó una dimensión añadida al acto. Sus imágenes, siempre certeras y vinculadas al entorno bejarano, sirvieron de fondo y complemento a los versos, creando un diálogo entre poesía y fotografía.
Un recorrido por la ciudad a través de la palabra
Gutiérrez Turrión ofreció una cuidada selección de textos de autores vinculados a Béjar, como Juan Belén Cela, Gabriel y Galán, José Luis Majada, Emilio Muñoz García, Arsenio Barco, Julián Martín Carrasco, además de poemas propios. La lectura se estructuró en torno a tres ejes temáticos: la naturaleza, el ámbito urbano y los personajes ilustres de la ciudad.
Los asistentes pudieron así viajar con la voz del poeta desde los parajes naturales de la sierra y el monte, hasta las calles, plazas y edificios emblemáticos de Béjar. La parte final estuvo dedicada a figuras relevantes de la historia local como Emilio Muñoz, Nicomedes Martín Mateos y Mateo Hernández, en un emotivo cierre que puso de relieve el valor humano de la ciudad.
