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Venta de armas



Redacción i-bejar.com
Junio 14, 2008

Zapatero es pacifista, el ejército ya es una ONG y en el suelo crecen margaritas. Esta es la imagen que nos quieren vender desde hace ya mucho tiempo pero hay muchos que no terminamos de creerlo. El informe presentado por el Gobierno ante el Congreso de l

La Voz de Salamanca (Domingo Benito) / Zapatero es pacifista, el ejército ya es una ONG y en el suelo crecen margaritas. Esta es la imagen que nos quieren vender desde hace ya mucho tiempo pero hay muchos que no terminamos de creerlo. El informe presentado por el Gobierno ante el Congreso de los Diputados sobre la venta de armas tiene algunos puntos que debería darnos que pensar, sobre todo en cuanto a qué vendemos y a quién se lo vendemos.

En primer lugar por el hecho de que cada vez vendemos más. España se embolsó en el primer semestre del año pasado casi 700 millones de euros por la venta de armas. Me pregunto que tipo de referente queremos ser del pacifismo o de la política exterior favorable a la solución de los conflictos si exportamos tal cantidad de material militar. No parece muy coherente mostrar un ejército dedicado a salvar vidas, construir hospitales y escuelas o mejorar los servicios de otros países cuando estamos ofreciendo útiles que no son, precisamente, para estos usos.

Aquellos que nos oponíamos al famoso Tratado por el que se establecía una Constitución para Europa, lo hacíamos en parte por ese carácter militarista, por esa intención de seguir armándose hasta los dientes para no se sabe muy bien qué (o no se quiere saber). Los aviones Eurofighter (ése que el Príncipe calificó de máquina perfecta) no tienen mucha pinta de que vayan a servir para construir nada, más bien todo lo contrario. España también ha vendido carros de combate Leopard que, por mucho que se llamen carros, no son para la compra sino para el combate, como su propio nombre indica. Por no hablar de los misiles, claro. No obstante, este tipo de compras quedan dentro de la UE y de la OTAN organización que, como todos sabemos, no invade o colabora en la invasión de países y respeta escrupulosamente los Derechos Humanos. Y si no que se lo pregunten a los que siguen encarcelados en Guantánamo tras varios años sin una acusación en firme aún.

En cuanto a ventas fuera de la OTAN, pues hay de todo: a Venezuela y a Colombia les hemos vendido armas, misiles y bombas. Así, si los gobiernos de estos paises deciden declararse la guerra, el negocio nos habrá salido redondo. Marruecos, uno de los lugares donde, según Amnistía Internacional, menos se respetan los Derechos Humanos, nos ha comprado 20 vehículos y camiones por valor de casi 2 millones de euros. Otros Estados de dudosa reputación en el respeto de los derechos como Irán, China y Cuba han podido acceder a estos servicios. Todo hay que decirlo, estas últimas naciones lo que han comprado son esos materiales que se denominan “de usos dobles” y que están regulados por la UE. Pero aquí nos meteríamos ya en el tema de los embargos (esos que hunden en la miseria a la población) y ahora no procede. De eso ya hablaremos. Lo dejo en el tintero, espero que me lo recuerden.

A mí me gustaría que el Presidente del Gobierno tuviese una cierta coherencia en este sentido. El mundo está viviendo una crisis alimentaria sin precedentes. Hace unos días, Willy Meyer explicaba en el Parlamento Europeo que “la reducción del gasto militar en un 1% podría acabar con el hambre en el mundo”. España va a la cumbre de Roma y ofrece 500 millones de euros para ayuda al desarrollo, pero el Gobierno sigue aliado con los mismos y, lo que es peor, sigue siendo partícipe de una escalada militar que no ayuda a estabilizar el mundo ni a solucionar los conflictos. No puede ayudar porque se alimenta de ello.

En definitiva, que hacer una verdadera política en favor de la paz y de los Derechos Humanos no es compatible con enriquecerse a costa de la venta de armas y de objetos de destrucción, sino todo lo contrario.

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