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Toñete



Redacción i-bejar.com
Mayo 09, 2008

www.ciudadrodrigo.net El fútbol, siempre el fútbol, aunque quizá el ambiente de hoy en nada se parezca al de la época de nuestro homenajeado, Toñete. Pero una cosa es constante, y es que la pelota es en la vida lo que más escapa a las leyes de esta, y es

José Luis Sánchez-Tosal / www.ciudadrodrigo.net

El fútbol, siempre el fútbol, aunque quizá el ambiente de hoy en nada se parezca al de la época de nuestro homenajeado, Toñete. Pero una cosa es constante, y es que la pelota es en la vida lo que más escapa a las leyes de esta, y es quizá de estas, al contemplar el fútbol de las que estamos tratando de huir o de dominar, según se mire, y esto entonces también es constante, entonces y ahora. En todos los sitios el fútbol constituye una droga, sobre todo allí donde el nivel de vida es poco elevado, que hace olvidar un sin fin de miserias, además de ser un bello juego.

Para unos el fútbol como espectadores ha sido y es un desahogo o un evita preocupaciones; para otros, los practicantes, un juego o una manera de diversión, e incluso y en medio de tanta perversión que se le ha adherido, y una vez localizado su poder universal de atracción por parte de los avispados negociantes, es un deporte formativo, y para otros, los profesionales un medio de vida, y para los jugadores de élite un triunfo personal, un cuerno de la fortuna, que en el momento actual y dadas las cifras mareantes que se mueven, podría calificarse como lujurioso, al tiempo que es un poderoso medio de cohesionar ciudades o nacionalidades.

¿Pero qué ha sido para nuestro Toñete?, pues primero quizá el único entretenimiento posible en su juventud dentro de aquel mundo de penurias de la pos guerra, y después, y quizá por esto, su droga personal ante tanta adversidad de la vida. Sea lo que fuere a él se entregó, y en él hizo de todo, jugador, veedor, entrenador. Y cómo lo fue, con trabajo, entrega e ilusión, pues Toñete entrenaba en aquellos campos en que la hierba era impensable, él los alisaba, hacía zanjas para que se fuera el agua, y dudo que alguna vez llegara a cobrar algo por todo, desde luego seguro que mucho menos de todo lo dado a todos. Personificó su acción y su entrega, el ser el producto de una época, y sobre todo una manera de ser personal, a la cual históricamente el deporte local le debe muchísimo, y que ahora en su homenaje del sábado día 10 de mayo en los salones del Conde Rodrigo I, es la oportunidad y el momento de agradecerle todo lo recibido y nunca pagado, ahora ya no podemos regatearle ni darle un pase de más a su ilusión que hizo extensiva a tantos que le rodearon, y a tantos que se deshinibieron con sus partidos, mientras que él desde el banquillo luchaba a brazo partido con más ahínco y dignidad que cualquiera de los que hoy barajan cifras millonarias, y lo hacen con menos ilusión que Toñete lo hacía en su día por nada y por todo, en este juego en que la colectividad o equipo sostiene al individuo que brilla como estrella, y que este necesita al equipo para que así sea, y el equipo a éste para su triunfo.

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