El exceso de humedad puede hacer imposible el día a día a personas asmáticas y ya no solo agravar las condiciones de los alérgicos
La calidad del aire en el hogar es un factor realmente importante. El nivel de humedad que haya puede hacer que el aire que respiremos sea dañino para nuestros pulmones y todo el conjunto respiratorio o, por el contrario, ser algo totalmente inocuo y exento de riesgos. Es importantísimo asegurarse de que el entorno en el interior de la vivienda sea saludable y que, sobre todo, garantice que el aire que respiramos sea saludable.
Algo complicado en las pequeñas viviendas, sobre todo para aquellas familias que deciden secar la ropa en el interior. Ha quedado más que demostrado que el secado de ropa en los interiores puede empobrecer la calidad del aire en la vivienda y agudizar los síntomas de rinitis, alergias o incluso el asma. Profesionales del Reino Unido han elaborado un estudio que lo demuestra, y que deja claro que es una costumbre a erradicar.
Cierto es que es algo en lo que influye muchísimo el tiempo de exposición de la ropa húmeda en las habitaciones. El principal culpable de todo esto es la humedad que se desprende de las prendas, y es algo cuyo impacto se puede reducir si se opta por secar la ropa rápido, sea con tendederos eléctricos o incluso con alguna secadora de interior. Esta última opción es mucho más aconsejable, sobre todo en las épocas más frías del año.
Durante el invierno y el otoño es más habitual que se tienda la ropa dentro de casa por el riesgo de precipitaciones. La lluvia no solo moja, también puede manchar las prendas, y las familias tratan de evitarlo colocando sus tendederos en habitaciones apartadas o diferentes partes del hogar. Como decíamos, un auténtico problema, ya que un tercio de la humedad en las viviendas se debe al secado de la ropa, tal y como ha aclarado el estudio realizado por la Escuela de Arquitectura de Mackintosh, de Escocia.
El problema es que, como decíamos al comienzo, la calidad del aire afecta la salud. El exceso de humedad puede hacer imposible el día a día a personas asmáticas y ya no solo agravar las condiciones de los alérgicos, sino también causar problemas totalmente nuevos para personas que no tenían ningún síntoma previamente. Las esporas de moho que se liberan a consecuencia de la humedad pueden ser tremendamente dañinas para todo el organismo.
¿Cómo evitar estos problemas de humedad en el hogar?
Viendo de donde provienen, lo cierto es que la solución parece bastante sencilla. Tan solo basta con tender en el exterior del hogar para acabar con este problema de humedades y de aire de poca calidad. Un remedio bastante claro y efectivo, pero que no tiene en cuenta las circunstancias de cada vivienda. Y es que hay casas en las que no es posible tender en el exterior.
Sea porque son zonas donde las lluvias abundan, porque no hay opción para colocar un tendedero en el exterior o por mil razones más, estos inmuebles en los que no es posible tender fuera suelen tener unas condiciones de aire mucho peores que otros en los que sí, como bien demuestra el estudio antes citado. Los mohos en el hogar abundan a consecuencia de esto en dichas viviendas, pero también se pueden evitar.
¿Cómo? Usando otros remedios para secar la ropa. Ya hemos hablado de las secadoras, y lo cierto es que su popularidad ha ido ganando mucho terreno en los últimos años. Estos electrodomésticos, normalmente de un tamaño y dimensiones bastante parecidos al de cualquier lavadora convencional, son un genial recurso para esos hogares en los que no cabe la posibilidad de tender fuera. Son rápidos y muy eficientes, aunque, claro está, aumentan el consumo de energía eléctrica y requieren espacio.
Por otro lado están los tendederos eléctricos. No son la opción más eficaz, pero sí la más económica para quienes no puedan permitirse una secadora eléctrica. Son aparatos que conservan el factor de forma del tendedero tradicional, pero que cuentan con un sistema de calefacción interiorizado a través del cual se calientan sus varillas y permiten secar la ropa más rápidamente. Un remedio bastante útil, pero que mantiene esa exposición tan peligrosa a la humedad de las prendas de vestir recién lavadas. Aunque por menos tiempo.
Cambiar una tradición para apostar por una mejor salud, es una premisa simple que, llevada a la práctica, sí que puede resultar algo más complicada. Los tendederos tradicionales deben desparecer del interior de los hogares para evitar las humedades y los problemas de respiración porque, puede que no sean un agravante excesivo, pero sí que son otro elemento más que perjudica a nuestro bienestar.
Los estudios lo demuestran y el cambio debe implantarse, pero queda en manos de cada hogar llevar a cabo este nuevo planteamiento. Por los pulmones, por la respiración y, sobre todo, por las personas asmáticas que puedan vivir en casa. Debe hacerse.
