Rajoy, blindado por una normativa interna poco democrática

Redacción i-bejar.com
Abril 13, 2008

Durante estos días se viene hablando sin cesar de la posibilidad de que otras listas alternativas puedan competir con la de Mariano Rajoy en el Congreso que deberán celebrar los populares en Valencia en junio. El pasado lunes, la presidenta de la comunida

La Voz de Salamanca (Jesús Cascón) / Durante estos días se viene hablando sin cesar de la posibilidad de que otras listas alternativas puedan competir con la de Mariano Rajoy en el Congreso que deberán celebrar los populares en Valencia en junio. El pasado lunes, la presidenta de la comunidad madrileña, Esperanza Aguirre, dejaba caer en el Foro de ABC, que en caso de que al partido que preside en Madrid no se le tenga en cuenta, podría terminar encabezando una lista alternativa. Pero no sólo es Aguirre la que podría terminar enfrentándose a Rajoy. Sin ir más lejos, también ese mismo día Público informaba sobre la hipótesis de que en el PP se estuviera preparando un frente Camps-Gallardón de cara a ese Congreso.

Rumores y más rumores, que vienen a poner de manifiesto el gran descontento que existe entre la vieja guardia del PP, y entre los diferentes dirigentes regionales, por las últimas decisiones adoptadas por Rajoy y los nombramientos realizados en las últimos días. Y eso por no hablar del desgaste que, durante este tiempo, está sufriendo el líder del PP, tras la campaña desatada en su contra por los medios más afines a la derecha, con Jiménez Losantos y Pedro J Ramírez a la cabeza. En este sentido, la información ofrecida por El Plural sobre la autoría de la WEB de Esperanza 2012, es más que esclarecedora del interés de algunos medios por acabar con el actual liderazgo de Mariano Rajoy.

Despreocupación absoluta

Sin embargo, son muchos -dentro del partido y fuera del mismo-, medios de comunicación incluidos, que se vienen preguntando por qué ante todos estos rumores y todos estos movimientos, Rajoy viene demostrando una despreocupación absoluta. "Parece como si a Rajoy no le preocupase que se puedan presentar listas alternativas; no entiendo cómo puede decir que se presente quien se presente al final los afiliados terminarán por elegirle a él…" Quien así se pronuncia es un dirigente provincial de PP que recientemente ha tenido ocasión de hablar con Rajoy. "Él sigue diciéndonos, y eso se lo ha trasmitido a su entorno más cercano, que estén todos tranquilos, porque al final nadie tendrá la osadía de presentarse a sabiendas de que va a perder, y ellos saben que ello significaría la muerte política de inmediato para el osado, o la osada". Y la verdad es que no le faltan razones a Rajoy para pensar de esta manera.

Las claves

Hay que remontarse al año 2000 para encontrar las claves a este enigma, y del por qué a Rajoy no le preocupan los amagos lanzados durante estos días por algunos de sus potenciales rivales. En ese año, el PP de Andalucía era una caldera a punto de explotar. En esa Comunidad el PP se disponía a celebrar los distintos congresos provinciales y en todas las provincias las listas alternativas amenazaban con derrotar a las listas oficialistas apoyadas por la entonces presidenta regional y alcaldesa de Cádiz, Teofila Martínez, y el secretario general, Antonio Sanz. En Huelva aparecía el Grupo Tartesos - con Ana Báñez y Francisco Nieves a la cabeza-; en Granada con tres candidaturas en liza; en Almería, en Jaén, en Sevilla…en todas esas provincias las listas alternativas amenazaban seriamente la estabilidad del partido. En aquellos momentos los estatutos del PP abrían la posibilidad de que cualquier militante pudiera presentar una candidatura, puesto que en los estatutos vigentes en aquel entonces, estatutos aprobados en el Congreso Nacional celebrado por el PP tiempo atrás, se reconocía "que cualquier afiliado podría presentar una candidatura siempre que contase con el aval de al menos 50 compromisarios de los asistentes al congreso"

Cambio de estatutos

Con aquellos estatutos estaba claro que cualquier afiliado, por desconocido que fuese, tenía la posibilidad de disputar al menos la presidencia a cualquier candidato, por muy oficial que éste fuese. Así para evitar la proliferación de candidaturas Teofila Martines y Antonio Sanz, procedieron a dar instrucciones a todas las juntas directivas provinciales para que en una junta extraordinaria a celebrar en las diferentes provincias se propusiese un cambio en los estatutos del partido. Una medida a todas luces antiestatutaria, puesto que, como se reconocía en aquel reglamento, sólo una Asamblea o Congreso a nivel nacional podría haber modificado dichos estatutos. Y la medida dio resultado puesto que la mayoría de las Juntas aprobaron una nueva reglamentación poco democrática o propia de una de democracia restringida, en las que para presentarse como candidato era condición indispensable presentar en cada Congreso entre el 20 y el 30 por ciento de los avales. Si a ello le uníamos que cada compromisario sólo podría avalar a un solo candidato entenderemos cómo la mayoría de candidaturas alternativas se vieron abocadas entonces al fracaso, y, lo que fue más grave, a la expulsión de la mayoría de ellos.

En los Tribunales

Pero quizás el caso más sangrante se dio en la provincia de Granada. En esa provincia tres fueron las candidaturas que anunciaron sus intenciones de competir por la presidencia del partido. Al modificarse los estatutos incluso uno de los candidatos, tras intentar por todos los cauces internos del partido, Comité Electoral Provincial y Regional, Comité Nacional de Derechos y Garantía del Afiliado a Nivel Nacional -en aquel momento presidido por Carlos Argos García- que tal medida fuese suprimida, llegó a presentar una denuncia en los juzgados de Granada, con el fin de que los tribunales pudieran paralizar el proceso. Una denuncia que de haber prosperado habría servido para que en las demás provincias, los candidatos que no hubieran podido alcanzar las cifras de avales exigidos, pudieran verse beneficiados. Finalmente los tribunales se inhibieron, y en una sentencia más que política, rechazaban la denuncia alegando que el Partido Popular y sus órganos provinciales estaban capacitados para introducir cualquier modificación de los estatutos, y sin que dichas modificaciones tuvieran que ser aprobadas en un Congreso Nacional.

Ocho años después

Ahora, ocho años después de aquella rebelión, Rajoy volverá a utilizar aquellas modificaciones estatutarias para evitar que otro candidato pueda disputarle la presidencia del partido. Y es que las cifras no dejan margen de duda sobre las dificultades que podría tener en el próximo Congreso cualquier dirigente, y no digamos ya, cualquier afiliado como ha sucedido recientemente, dispuesto a competir por la presidencia. La cifra de 600 avales, correspondiente al 20 por ciento de los asistentes, se hace a día de hoy casi inalcanzable para la mayoría de las delegaciones que acudirán al Congreso de Valencia. Ninguna de ellas, alcanzaría por sí sola, esa cifra. La que más se aproximaría sería Andalucía con 436, y después -a gran distancia- Galicia con 290, Valencia 286, Madrid 208, Castilla la Mancha 203, Murcia 99….Si a ello unimos que cada compromisario sólo puede avalar a un solo candidato se verán las dificultades que encontraría incluso la presidenta de la Comunidad de Madrid para poder lograr la cifra exigida.

No al fenómeno Zapatero en el PP

Y es que en el entorno de Rajoy y su actual equipo, no se quieren sorpresas. "Está claro que en el próximo Congreso el presidente va tratar de evitar que un desconocido, o no tan desconocido, pueda arrebatarle la presidencia, como le ocurrió a José Bono con un desconocido José Luís Rodríguez Zapatero…" nos confiesa otro dirigente provincial. Quien además sospecha que una vez que se hayan asignado los compromisarios a las distintas provincias, desde la actual dirección nacional, se instará a todas las direcciones provinciales leales a Rajoy para que se proceda a recoger los avales de aquellos afiliados que resulten elegidos en las próximas semanas como asistentes, y por tanto compromisarios con derecho a voto en el Congreso de Valencia. Y a ver entonces quien es el valiente que se atreve a negarse…

¿Verdad que ahora se entiende la tranquilidad de Rajoy y de su equipo?

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