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Un nuevo ciclista atropellado



Redacción i-bejar.com
Septiembre 03, 2008

Lamentablemente acabamos de conocer un nuevo atropello de un ciclista cuando circulaba por la Avenida de Federico Anaya. Su estado es grave y las secuelas esperemos que no sean irreversibles. Con independencia de si la responsabilidad, en este caso, fue d

La Voz de Salamanca (Ángel Sánchez Corral) / Lamentablemente acabamos de conocer un nuevo atropello de un ciclista cuando circulaba por la Avenida de Federico Anaya. Su estado es grave y las secuelas esperemos que no sean irreversibles. Con independencia de si la responsabilidad, en este caso, fue del ciclista o del automovilista, quisiera hacer una llamada de atención sobre la fragilidad de quienes diariamente exigimos el derecho a circular por las calles sin tener que arriesgar la vida en el empeño. No aprobamos determinadas conductas de algunos ciclistas que circulan por la ciudad cometiendo imprudencias tanto en la calzada como en las aceras, lo que provoca conflictos con los automovilistas y sobre todo con los peatones. Al igual que, en la misma proporción, centenares o miles de automovilistas realizan en sus desplazamientos innumerables maniobras irregulares: saltarse semáforos en rojo o en ámbar, aparcamientos en doble fila, en pasos de cebra, velocidad temeraria superior a 50 km por hora, hablar con el móvil al volante, etc… Pero quisiera lanzar una llamada de atención, tanto a los conductores como a las autoridades municipales de esta ciudad sobre los riesgos y agresiones a los que suelen estar sometido quienes utilizan la bici como medio de transporte urbano.

El ciclista urbano que utiliza la bici para desplazarse al trabajo, al cine o a cualquier otra actividad es concebido por los automovilistas como un obstáculo para el tráfico rodado y, como tal, es tratado habitualmente sin el respeto que merece cualquier otro vehículo que circule por la ciudad. Adelantamientos a velocidad excesiva -superior a la permitida- y sin respetar la distancia lateral de 1,5 metro, apertura repentina de puertas sin mirar por el retrovisor, y cómo no, una sarta de provocaciones que van desde tocar el claxon sin motivo, increpaciones verbales, insultos y todo tipo de gestos ofensivos. Insultos como «machirula» fueron los más suaves que durante semanas recibía una alemana de 21 años recién venida de su ciudad cuando utilizaba la bici en esta autista ciudad.

Hemos de recordar que el automóvil contribuye a un aumento de 16.000 muertes prematuras al año en nuestro país por la contaminación y al crecimiento del cambio climático mientras que la bicicleta, por el contrario, provoca una contaminación atmosférica y acústica cero, y, contrariamente a lo que opinan los automovilistas, contribuye a la fluidez del tráfico, pues el espacio que ocupa una bicicleta es varias veces menor que el de un coche que, en el 80% de los casos, sólo lleva a un ocupante. No es de extrañar por ello, que la bicicleta goce de una especial protección en la mayor parte de los países de nuestro entorno en los que miles de ciclistas inundan las calles en igualdad de trato y sin tener que sufrir las agresiones de automovilistas salmantinos que no ven más allá de su volante. Así deberían de entenderlo nuestras autoridades que, de momento para salvar la foto, confunden un carril bici con un gueto junto al río en el que confinar la bici para los ratos libres en lugar de fomentar el uso de la bici como medio de transporte urbano alternativo al automóvil. En este como en otras muchas cosas, la ignorancia se cura viajando, y no precisamente a Torrevieja.

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