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No es sólo una Plaza



Redacción i-bejar.com
Julio 28, 2008

No es sólo una plaza. Tampoco puede reducirse a la posibilidad de que aparezcan restos arqueológicos de la vieja Iglesia de Santo Tomé entre otras cosas porque las catas no se harán donde éstos pudieran aparecer. La oposición al aparcamiento subterráneo q

La Voz de Salamanca (Gorka Esparza) / No es sólo una plaza. Tampoco puede reducirse a la posibilidad de que aparezcan restos arqueológicos de la vieja Iglesia de Santo Tomé entre otras cosas porque las catas no se harán donde éstos pudieran aparecer. La oposición al aparcamiento subterráneo que obsesiona a Zarza y Lanzarote y que tiene tan persuadida a media ciudad como cabreada a la mitad restante va mucho más allá de los restos o del cedro centenario.

Porque hacer un aparcamiento subterráneo a cien metros de la Plaza Mayor supone una amenaza para un Patrimonio Histórico ya muy mermado, porque ese parking no es necesario a juzgar por los parking que existen en el centro y sobre todo, porque es irracional proyectar un aparcamiento en el “pulmón” turístico y patrimonial de esta ciudad, en un centro que debería estar completamente peatonalizado.

Que la crisis energética contribuye a restar oportunismo a este aparcamiento es algo tan evidente como que los males del pequeño comercio tienen mucho más que ver con una regulación de horarios comerciales y de ocupación de grandes superficies a la que Zarza y Mesonero nunca se opusieron que con la ausencia de aparcamientos en el centro de la ciudad. La gente acude en masa un domingo al Centro Comercial porque ha triunfado un modelo cultural muy determinado. Porque las grandes superficies son quienes se mejor se han aprovechado de la flexibilidad del mercado laboral y porque las ciudades han perdido a un ritmo vertiginoso su configuración como espacios de ocio y de interacción social.

Ni regalando el aparcamiento los domingos el comercio local conseguiría frenar la huída de las masas al Centro Comercial, enfervorizadas por ofertas, ludotecas, multicines, y franquicias en la que es tan fácil comprar como mangar o que te devuelvan el dinero. Pero, a grandes incapacidades, mayores despropósitos. Parking a la vista.

La losa del aparcamiento golpea a quienes defienden una plaza que –tal y como está- forma parte de la idiosincrasia de esta ciudad. Curiosa forma, la de Lanzarote, de luchar contra el cambio climático. Planta un árbol y tala diez. Le pones un Museo Nacional y un Centro de la Memoria y te destroza la plaza con un aparcamiento.

Decía Ortega que la diferencia entre el hombre y el animal es que el uno es heredero y el otro, mero descendiente. Los míos, si los tengo, verán granito, ventiladores, inmobiliarias, bancos y tiendas de móviles donde un día hubo una plaza, y cerca unos cines y una mantequería, y negocios de más de cien (años); un espacio de balones, pipas y primeros morreos, un lugar en el que sentarse a la sombra de un cedro a leer o a novelar.

Es algo más que una plaza. Es el modelo de ciudad. ¡Los Bandos sin aparcamiento!

Publicado en El Adelanto (28/07/08)

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