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Ferrrnandito



Redacción i-bejar.com
Septiembre 05, 2008

El sábado en el Teatro Nuevo, y a partir de ya el de Fernando Arrabal habrá un homenaje a él mismo. En ese día Fernando vendrá a encontrarse con sus principios, con su Villa Ramiro, y al mismo tiempo a cerrar una parte ya tan larga como importante de su r

José Luis Sánchez-Tosal / El sábado en el Teatro Nuevo, y a partir de ya el de Fernando Arrabal habrá un homenaje a él mismo. En ese día Fernando vendrá a encontrarse con sus principios, con su Villa Ramiro, y al mismo tiempo a cerrar una parte ya tan larga como importante de su recorrido vital, es decir, a encontrarse un poco con sus finales. Lo hará aquí, en Ciudad Rodrigo, en ese lugar donde le transcurrieron los primeros años de la infancia, cuando en el colegio con su inolvidable madre teresiana era Ferrrnandito, aquellos años en que le envolvió un Ciudad Rodrigo que hace muchos años no existe, y que aún está presente ante aquellos que los vivieron y que él dice claramente en una entrevista en el año 1978: “Las fuentes de mi teatro están en Ciudad Rodrigo, pero en un Ciudad Rodrigo idealizado, bestial y enternecedor que ya sólo existe en mi memoria” y “se ha dado la interpretación de mi teatro como un teatro surrealista, en realidad es un teatro de Ciudad Rodrigo”.


En este Ciudad Rodrigo y de la mano de Zamarreño, a principios del nacimiento de la democracia se representó “Picnic” en el patio del antiguo instituto, de lo que hubo que hacer entonces y de los personajes que torpedearon la representación mejor dejarlo ahora en el cuarto oscuro, lo cierto es que al final se pudo representar esta obra que en París formó en su día cartel con otra de Bertold Brecht, y así Ferrrnandito entró en su Ciudad Rodrigo, con todo el desapego de las fuerzas vivas del momento, pero con todo el aprecio de unos ciudadanos nuevos por estos pagos.


Su teatro, su cine, su todo, llega a Ciudad Rodrigo después, en el año 1986, siendo alcalde Miguel Cid. Lo acompañamos en su recorrido unos cuantos, que asistimos a sus encuentros con el desencuentro de lo que ya no es, a la búsqueda de una tortilla con el sabor de las que comió en su infancia, pues según él la comida de entonces se vuelve como una droga dura y a su espantada dejándonos solos a su corte de acompañantes. Regresó más tarde, nada más y nada menos que con el estreno de Carta de amor (Como un suplicio chino) (La madre) en la Iglesia de las Teresianas, su antiguo colegio, ya reconocido por todos y engrandecido por sí mismo, estrena un paseo con su nombre en el foso, donde vivió las pedradas y jugó para jugar luego su Villa Ramiro. Y finalmente ahora en el teatro que reprodujo de chico y jugó a hacer teatro se llamará como él, con lo cual cerrará el círculo vital.


Yo, Fernando, te deseo desde aquí lo mejor en ese día, espero que a pesar de lo que costó en un principio reivindicarte, hoy lo que tengas presente es que normalizada la situación política del país se avanzó hacia ti en la sociedad de tu Villa Ramiro, como todo tiende a avanzar hacia los focos de luz cuando hay normalidad y mediana clarividencia. Como autor del teatro más representado del mundo, habrás recibido muchos homenajes, pero el de este sábado en tu Villa Ramiro, en la ciudad de Amadís, en el lugar de tu infancia en la que todo eran sueños, en el sitio donde los ya fallecidos pero conocidos de tu tío y tu padre, de los Arrabal, en el pueblo que es escenario de tu novela y recipiente de tus recuerdos, donde sueñas con poder dejar todos tus enseres intelectuales, allí donde mora el piano de tu familia tendrá para ti un significado distinto y más íntimo que todo lo demás, y con una ventaja, ahora ya todos están de acuerdo en reconocerte, pues tu luz ha iluminado cegueras ya pasadas.


Fernando, ahora ante tu infancia, tu obra y tu homenaje en el lugar donde uno es feliz por niño y donde llegado a viejo te hacen feliz por su reconocimiento de trayectoria intelectual y vital, estoy seguro de que estás en tu día, quizá en uno de los días más importantes de tu vida y quiero que sepas que hay quienes pensamos que la ciudad Villa Ramiro se encuentra con ello también en uno de los más señalados e importantes, y que algunos desde fuera de la escena pensamos “Misión cumplida”, al tiempo que nos alegramos de ti y de que todo venga así cuando empezó tan torcido. Lo cierto es que este sábado las troneras, la muralla, los fosos, el castillo, los cuervos que lo revolotean, los amigos de la infancia que jugaron a los toros contigo y este teatro que desde ahora llevará tu nombre sonreirán de manera especial.


Enhorabuena, Fernando, que no te vas ya a la tumba sin este homenaje, y a todos los que en Villa Ramiro hacen posible el día.

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