El éxito y la identidad

Residencia Mamá Margarita, Béjar

Redacción i-bejar.com
Octubre 01, 2008

ciudadrodrigo.net Todo lo que ha sucedido en la Feria del Caballo durante los días que se ha celebrado ha sido un éxito. Pues de éxito se puede calificar el ganado presentado, de igual el disfrute de los niños en sus paseos en los ponys, y lo que más da l

Ciudadrodrigo.net (José Luis Sánchez-Tosal) / ciudadrodrigo.net

Todo lo que ha sucedido en la Feria del Caballo durante los días que se ha celebrado ha sido un éxito. Pues de éxito se puede calificar el ganado presentado, de igual el disfrute de los niños en sus paseos en los ponys, y lo que más da lugar a decir que es un éxito es la afluencia de público que tiene, y dada la gran cantidad de personal que ha asistido y lo bien que se lo ha pasado, así como lo a gusto y cómoda que se ha sentido en las casetas, pues que el éxito ha sido total.

Por tanto sea de enhorabuena a los dos artífices del asunto, Nacho el concejal de Ferias y Geño el presidente de Afecir que se movió, procuró, estas casetas que han sido el quid de la cuestión para el éxito.

Paseando la feria me quedó claro que el ambiente, tanto musical como la poca ornamentación que tenían las casetas, así como la clara presencia de mujeres vestidas con traje de cola, era de identidad andaluza, cosa que no me choca pues esa tendencia está ya clara, pero sí me hace pensar que en lo que se refiere a juergas y cosas relacionadas con el campo ya hemos perdido la partida de presentarnos con identidad propia. No sé si esto está bien o mal, pero tengo la certeza de que esto es así, y de que además no es por imposición o ceguera de nadie, sino por deseo del personal, que quiere y se identifica en este tipo de eventos con la famosa feria de Sevilla, y a ello se remiten a la hora de programarlos y disfrutarlos.

Recuerdo la polémica que trajo la inauguración del monumento de la Peña del Caballo, por su estampa andaluza, y por las críticas de Navalón, que tenían la intención de dejar claro que la estampa no nos pertenecía, y además la intención también de levantar el alboroto que consiguió levantar. Y esto probablemente trajo también consigo la perfecta estampa del jinete charro representada después en el Conde Rodrigo en su monumento al mayoral. Pero seamos claros, tanto esta estampa, como nuestro folclore charro forman parte de algo que no es demandado por el personal actual, pues sucede claramente eso que Javier Marías nos dijo así: «El mundo entero se mueve a menudo solo para dejar de ocupar su lugar y usurpar el de otro, solo por eso, para olvidarse de sí mismo y enterrar el que ha sido, todos nos cansamos de ser el que somos y que hemos sido»; y a tenor de los mozos con gomina y camisas remangadas de dos vueltas, pues si no tienen dos vueltas ya no vale, y las preciosas hembras con vestido andaluz, pues como que está claro que por aquí andamos cansados de ser el que hemos sido, y tan contentos con el que queremos ser. Y es que francamente el caballo del mayoral recuerda el trabajo, mientras el de la Peña del Caballo el señoritismo y la holganza, y si a esto le añadimos los tipazos que le le hace el traje a las mozas, y lo a gusto que ellas se sienten en él, como que casi diría yo que va a ser imposible evitar la tendencia a lo andaluz, aunque allí el estereotipo ya se ha denostado por muchos, tantos como aquí, en pleno corazón del Campo Charro, lo abrazan, para darle así la razón en todo a las palabras de Javier Marías.

El éxito pues de la feria lo afianza encierta medida la pérdida de identidad. Entonces, cuando lo del monumento, muchos levantaron el grito, hoy quizá ya están vencidos o entregados a la causa, pero la verdad es que con la que está cayendo en Walt Street epicentro del imperio, que renuncia a toda identidad y sus principios para salvar a aquellos que los pregonaban, y que cuando funcionó el timo del tocomocho se hicieron riquísimos, y ahora pasan la gorra a los que ya timaron, pues es como para no andarse preocupados de la identidad de una feria que sucede en una aldea de una provincia secundaria del imperio. ¿O sí?

Temas: