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Estar, ser y padecer



Redacción i-bejar.com
Junio 11, 2008

Soraya Sáenz de Santamaría sigue dando muestras en cada Sesión de Control, de su honestidad como portavoz: es aplicada, prepara los temas, tiene intuición y sobre todo, ha sido capaz de elevar las preguntas a “la Vice” a la misma categoría en la que se en

La Voz de Salamanca (Gorka Esparza) / Soraya Sáenz de Santamaría sigue dando muestras en cada Sesión de Control, de su honestidad como portavoz: es aplicada, prepara los temas, tiene intuición y sobre todo, ha sido capaz de elevar las preguntas a “la Vice” a la misma categoría en la que se encuentran las formuladas al Presidente del Gobierno. Y así, cada miércoles a las cuatro, sus señorías se apresuran a abandonar las tascas y restaurantes de la calle Prado, Cedaceros y Santa Catalina, no sólo para escuchar el devaluado cara a cara entre Rajoy y Zapatero, sino para presenciar los progresos de “la niña de Rajoy”.

Y Soraya, consciente de la enorme responsabilidad que conlleva el designio de Don Mariano, y también de que, son tan notables las ausencias en una bancada popular que, a diferencia de otras épocas, no aplaude a rabiar, como las zancadillas que al tandem le van poniendo, se esmera tratando de demostrar que el Gobierno es un caos y no trabaja, y que la oposición –la que ella y su jefe lideran- es la que lleva al Palacio del Congreso los verdaderos problemas de los ciudadanos.

Ocurre sin embargo, que los argumentos muy bien expresados por la portavoz del Grupo Popular, son en sí mismo contradictorios y carecen de credibilidad en un periodo no exento de turbulencias para el principal partido de la oposición. Porque pese a que la crisis es galopante, y pese a que el Gobierno de Zapatero sigue dando muestras de no haber dimensionado la crisis, si de algo no puede presumir el Partido Popular es de estar centrado en resolver los problemas de los ciudadanos.

Mientras en Europa se habla de elevar la jornada laboral hasta las 69 horas semanales, los precios de los carburantes suben sin que el Gobierno de soluciones y el Lehenadakari Ibarretxe plantea consultas como si ETA y la violencia jamás hubiesen existido, los ciudadanos asisten atónitos al festival de puyas en el que se ha convertido un Partido Popular que no hace más que mirarse al ombligo.

La joven portavoz popular tendrá que ejercer su cargo sabiendo que cada argumento -acompañado de su correspondiente ficha subrayada- y cada idea fuerza -no está exenta de horas de ensayo- irá acompañado por el empeño del Partido Popular en hacerse oposición así mismo. Al Gobierno ya no le hace falta sacar a combate a Fernández de Vega o a Bermejo.

Condenado a intervenir en el turno de los terceros espadas, Llamazares, en una pregunta a Solbes resumió con tino la sesión y la actualidad de los dos últimos meses: los ciudadanos no solo perciben que España está en crisis, sino que la sienten y la padecen. Y el Gobierno, podrá llamarle a la crisis como quiera, pero la realidad es la que es. Ya lo saben, ser o no ser, estar y ser, ser y padecer. La sesión, no dio mucho más de sí.

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