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España luchará por el oro en baloncesto



Redacción i-bejar.com
Agosto 23, 2008

La final en unos Juegos Olímpicos se vende muy cara y España lo ha comprobado ante los lituanos, expertos cuando llega la alta competición. Comenzó el partido España con nuevo ritmo, con el que imprime Raül López (Calderón no pudo jugar debido a una lesió

La Voz de Salamanca (AGENCIAS) / La final en unos Juegos Olímpicos se vende muy cara y España lo ha comprobado ante los lituanos, expertos cuando llega la alta competición. Comenzó el partido España con nuevo ritmo, con el que imprime Raül López (Calderón no pudo jugar debido a una lesión que se produjo en partido de cuartos) y con un duelo de anotación con Lituania.

91 - España (21+19+22+29): Raúl López (7), Rudy Fernández (18), Jiménez (11), Garbajosa (8), Pau Gasol (19) -cinco inicial-, Marc Gasol (6), Navarro (-), Ricky Rubio (4), Reyes (13), Berny Rodríguez (2) y Mumbrú (3).

86 - Lituania (19+23+24+20): Jasikevicius (19), Kaukenas (11), Siskauskas (7), Javtokas (15), Ksystof Lavrinovic (13) -cinco inicial-, Lukauskis (-), Petravicius (2), Kleiza (-), Jasaitis (19), Darjus Lavrinovic (-)

Árbitros: Pitsilkas (GRE), Mercedes (DOM) y Maranho (BRA). Excluyeron por personales a Petravicius (m.32), Lavrinovic (m.34) y Siskauskas (m.40)

Tras los compases iniciales en los que ambos conjuntos se ajustaban a su rival, España logró su primera ventaja clara en el segundo cuarto (28-20). La reacción lituana llegó desde los tres puntos con un Simas Jasaitis especialmente inspirado que solventó la remontada (30-31) y permitió a los lituanos marcharse al descanso con ventaja (40-42).

Tras el descanso, los de Aíto García Reneses trataron de aprovechar que Petravicius cometía su cuarta personal, mientras que Javtokas y Kristov Lavrinovic llevaban tres. Los españoles no igualaban el rebote, fallaban dentro de la zona y se mantenían en el partido gracias a su defensa (Carlos Jiménez como estandarte).

El duelo entre Jasaitis y Rudy subía de revoluciones y el balear debía recibir las atenciones médicas tras un choque con el ex jugador del Tau. Mientras el escolta estaba en el banco, el lituano fulminaba a España con lanzamientos de tres puntos (5 conseguidos de seis intentos).Un triple de Kristov Lavrinovic en los últimos segundos del tercer cuarto enseñaba de lo que eran capaces los bálticos (62-66).

Tocaba la estrategia de «balones a Pau», a la que han recurrido los de Aíto con desiguales resultados en el torneo olímpico. El primer síntoma fue la quinta personal de Petravicius a 8:23 del final. El siguiente, la marcha de Lavrinovic -auténtica pesadilla española- forzada por el resurgir de Rudy.

Los españoles atacaron a la yugular lituana ante la perspectiva de debilidad por las ausencias obligadas y lograron una distancia esperanzadora (79-74). Con la presión lituana a falta de dos minutos (84-79), el técnico español optó por jugar con sus dos bases. Pau Gasol en la zona y Rudy hicieron el resto para administrar la ventaja ante las embestidas del brillante Jasaitis.

En el rosario de tiros libres España Carlos Jiménez dispuso de los claves a cinco segundos del final (89-86). El carabanchelero anotó los tiros y la desesperada reacción lituana no cuajó (91-86).

El rival en la final será la selección de Estados Unidos, que venció a Aragentina en las semifinales (101-81).

El piragüista español David Cal ha finalizado segundo (3:52.751) en la primera de las dos finales que disputará en Pekín, la de los 1.000 metros en C-1, otorgando a España su duodécima medalla, después de una carrera muy regular en la que se mantuvo segundo en todo momento.

Con esta medalla, Cal consigue su tercera presea en los Juegos Olímpicos, tras el oro, en esta misma distancia, y la plata conquistados en Atenas 2004. El triunfo recayó en el húngaro Attila Vajda, que remontó tras el paso por los 500 metros para imponerse en la línea de llegada con un tiempo de 3:50.467 segundos.

Los de Carlos Pastor no pudieron lograr el que hubiera sido su primer pase a una final olímpica y buscarán ante Croacia repetir la tercera plaza obtenida en los Juegos de Atlanta en 1996 y en Sydney en 2000

España cayó hoy ante la velocidad al contragolpe de Islandia en las semifinales del torneo de balonmano de los Juegos Olímpicos de Pekín, por lo que tendrá que jugar el domingo por el bronce con Croacia.

Islandia, que alcanzó hoy su primera final en un gran torneo, se impuso por 36-30 y disputará el título en el segundo turno ante Francia. España luchará por su tercer bronce olímpico, después de los que logró en Atlanta 96 y Sydney 2000.

España empezó el partido dormida. Islandia, donde el balonmano es una pasión, no ha estado nunca en la final de un gran campeonato y parecía no dispuesta a dejar escapar la ocasión.

Bjorgvin Pali Gustavsson se mostraba infranqueable en la portería islandesa, mientras que David Barrufet no encontraba en el otro lado la inspiración que condujo a su equipo en volandas a semifinales.

Frente al 58 por ciento de acierto que tuvo ante Corea del Sur, el veterano portero español ofreció hoy apenas un 29. En la segunda mitad, apenas transcurrido cinco minutos, dejó su puesto a José Javier Hombrados. Pero el cambio no funcionó y Barrufet volvió al arco enseguida.

Ante el desconcierto del ex balonmanista Iñaki Urdangarín, hoy marido de la infanta Cristiana, hija de los reyes de España, Islandia se adelantó 5-0 en el marcador. El primer tanto español, de Rubén Garabaya, no llegó hasta pasados los primeros cinco minutos.

O erraban sus lanzamientos o se encontraban con el arquero islandés, pero los hombres de Juan Carlos Pastor concedían un contraataque tras otro a la «máquina de correr» en la que consiste el equipo isleño.

España reaccionó para poner el marcador 9-9, pero nunca fue más allá. Islandia no se descompuso al ver a los españoles de nuevo dentro del partido y, apoyada en el acierto de Snorri Steinn Gudjonsson, que anotó seis goles, volvió a marcar diferencias.

España se marchó al descanso sólo con dos goles de desventaja, 17-15, pero el comienzo de la segunda mitad fue casi un calco de la primera. Los islandeses se plantaron duro en defensa y salieron como rayos en ataque. Resultado: de nuevo cuatro tantos arriba en el marcador, 24-20, que llegaron a ser seis, 30-24, a falta de menos de 14 minutos para el final.

La escasa pero ruidosa afición española seguía animando, pero la empresa parecía ya casi imposible. Logi Geirsson y Gudjon Sigurdsson, máximos anotadores islandeses con siete goles, seguían machacando la portería de Barrufet, que aunque mejoró su porcentaje de paradas ya no pudo detener la hemorragia.

Ni siquiera los siete goles de Albert Rocas, el único hombre verdaderamente afinado en el ataque español, pudieron evitar que España se perdiera su primera final olímpica, una final que parecía más al alcance que nunca.

Barrufet, de 38 años, se retirará de la selección el domingo jugando ante Croacia por un bronce que ya ganó hace ocho años en Sydney.

El equipo español de natación sincronizada dio este viernes un paso para colgarse una nueva plata olímpica, tras terminar segunda con una frenética rutina técnica que sólo fue superada por las rusas, que nadaron con música del compositor español Isaac Albéniz.

Alba Cabello, Raquel Corral, Andrea Fuentes, Thais Henríquez, Laura López, GemmaMengual, Irina Rodríguez y Paola Tirados arrancaron 97,833 puntos de las juezas (una media de 9,8) gracias un ejercicio con contagiosa música «soul» y «rap» caracterizado por la velocidad y las agrupaciones compactas.

Este sábado, las españolas ejecutarán su rutina libre, titulada África y en la que no podrán ataviarse con los bañadores luminosos que tenían previsto tras no contar con la aprobación de la Federación Internacional de Natación (FINA).

Según explicó la entrenadora española, Anna Tarrés, el fabricante de las prendas va a seguir ahora los procedimientos de la FINA y pedirá permiso para que las nadadoras puedan lucir el bañador en las próximas competiciones.

Rusia ha dominado de manera casi despótica la competición internacional de la natación sincronizada. En Atenas, fueron primeras en dúos y equipos, seguidas por las japonesas y las estadounidenses.

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