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“Cuatro años más con Lanzarote serían insoportables para la ciudad”



Redacción i-bejar.com
Enero 10, 2007

Fernando Pablos Romo (1968), profesor de Matemáticas en la USAL, es la alternativa socialista a ocupar el sillón donde los últimos doce años se ha sentado Julián Lanzarote. La Voz de Salamanca ha analizado con él la gestión del Partido Popular al frente d

La Voz de Salamanca (Carlos A. Llamas, M. Santos) / Pregunta: ¿Qué valoración hace de los doce años de mandato de Julián Lanzarote?

Respuesta: Han sido doce años marcados por la prepotencia, por la falta de respeto a los ciudadanos y en los que ha habido una gestión insuficiente, sobre todo en los últimos cuatro años, que han sido calamitosos. Durante los ocho primeros cubrieron bien sus carencias gracias a la propaganda, que fue continua en el ámbito municipal. Hubo muchos recursos públicos destinados al terreno propagandístico, a la ocultación de información relevante para los ciudadanos, como, por ejemplo, el Plan de Saneamiento Financiero que hubo que hacer en el año 1999, o las ingentes deudas de 2002. Yo estoy convencido de que hay un hartazgo amplio de los ciudadanos por estas formas de hacer política, por lo que voy a trabajar para que haya un cambio. Creo que cuatro años más con Lanzarote como alcalde serían insoportables para Salamanca.

P: Su grupo municipal ha pedido varias veces la dimisión de Lanzarote en estos últimos cuatro años. Una de ellas por los anónimos de la Casa Lis. ¿Por qué?

R: Hay dos tipos de responsabilidades. Por un lado están las de ámbito judicial, que se dirimen en los tribunales y donde el grupo socialista ha estado a la altura de las circunstancias. En su momento exigimos que el Partido Popular se presentase como acusación particular, por una cuestión bien clara: dejar patente que el Ayuntamiento no podía ser el pagano de este desaguisado. Pero le tienen mucho miedo a lo que diga Ángel Porras y prefieren no ser acusación particular. Por ello nosotros pasamos a ser acusación popular y estamos en los tribunales con un objetivo: que se sepa la verdad, que conozcamos quiénes consintieron un acto tan indigno como mandar anónimos en contra del director de un museo de una institución pública; y lo más importante, que esto no le cueste nada al bolsillo de los salmantinos, porque ya sería el colmo. Y, por otro lado, están las responsabilidades políticas. Cuando alguien está en una institución pública y lesiona de forma muy grave la imagen pública de esa institución, la única salida que tiene es abandonarla. Nosotros estamos pidiendo, desde julio de 2004, pleno tras pleno, responsabilidades a Lanzarote por este tema, porque así nos comprometimos y no vamos a cejar en el empeño. Y, además, desde enero del año pasado, exigimos responsabilidades por algo para nada menos grave: el despido de los trabajadores de las fundaciones culturales, que va a costar a las arcas públicas alrededor de un millón de euros. Por lo tanto, en estos temas ha habido mucha exigencia de responsabilidades públicas, y todavía esperamos a que el Partido Popular sepa asumir qué significado tienen esas dos palabras.

P: El Archivo de la Guerra Civil ha sido otro tema estrella de la legislatura...

R: Es el ejemplo más claro de la manipulación a la que me refería anteriormente. Ha sido utilizado como tinta de calamar para no dar respuesta a los verdaderos problemas de la ciudad. Creo que el Gobierno ha actuado correctamente, y yo no me arrepiento de nada de lo que he dicho. Mantengo la misma posición de siempre. Es un tema complicado, porque hay muchísimos sentimientos enfrentados, al que se tiene que dar respuesta desde el punto de vista de los técnicos. Quienes tienen que opinar son los historiadores, los juristas y los archiveros; y lo hicieron en una comisión que se resolvió sin un voto en contra. Desde entonces, los que opinaban que eran ellos los que tenían que decidir, pasaron a llamar pesebristas a los miembros de esa comisión de expertos. Tengo el convencimiento de que con este tema ya no engañan más a los salmantinos, aunque algunos medios les ayuden en ese camino.

P: Hace pocos días, el Partido Popular rechazó restituir a Unamuno como concejal del Ayuntamiento de Salamanca, entre otras cosas, porque considera que con ello se intenta romper el consenso de la transición. ¿Qué opinión le merece?

R: El consenso de la transición y la superación de la dictadura no significa que haya que olvidar. Durante 40 años ha habido muchas personas y sus familias perseguidas de manera cruel por sus ideas. Es verdad que el sufrimiento estuvo presente en los dos bandos, pero no es menos verdad que el trato a unos y otros fue diferente. Quienes sufrieron y formaban parte de los vencedores, obtuvieron 40 años de reconocimiento; quienes pensaban diferente, quienes defendieron el Gobierno legítimo de la República, tuvieron 40 años más de sufrimiento. Ha pasado mucho tiempo, pero las familias están ahí, al igual que los recuerdos, por lo que es positivo que haya una ley que aumente los derechos de estas personas. Por otra parte, en el ámbito de nuestra ciudad queda mucho por hacer; hemos reivindicado la legitimidad de todos los concejales republicanos, de todos aquellos que no pudieron mantener sus cargos porque desde el 19 de julio de 1936 se manifestaron públicamente en contra del golpe de Estado. Cuatro de ellos fueron asesinados y merecen un reconocimiento institucional; esto no es reabrir heridas, es hacer justicia, porque aquellas personas fueron concejales elegidos por el pueblo y fueron eliminados porque unos militares decidieron eliminar de golpe el legítimo Gobierno republicano.

P: ¿Cuándo va a abrir sus puertas el Centro de la Memoria Histórica?

R: El Centro de la Memoria lleva un retraso, en mi opinión, injustificado. Por lo tanto, no tengo ningún problema en reconocer que me gustaría que las cosas fueran de otra manera. El Centro debe convertir a Salamanca en la ciudad de referencia para el estudio de la Guerra Civil, que hasta ahora no lo era. El Archivo no era tal archivo. Hay documentos que llegaron allí porque los trajeron las tropas franquistas desde Cataluña a partir de la toma de Barcelona a principios del año 1939. Ahora los archiveros han determinado que se puede mantener la unidad documental, con referencias a documentos fundamentales del exilio. Por ejemplo, parte del archivo de Juan Negrín o colecciones que están en Rusia, México o Alemania. Esto es lo que dará unidad, que hasta ahora no existía. El Centro va a ser importante por tres aspectos: va a haber un edificio que albergue todos esos documentos; los investigadores tendrán más capacidad, en cuanto a medios humanos y materiales, para llevar a cabo su trabajo; y va a ser capaz de abarcar no sólo la posición de los ganadores de la Guerra Civil, sino también la de los perdedores.

P: Usted ha acusado a Lanzarote de ser “el alcalde del despilfarro”.

R: Sí. Ha habido decisiones que nos han costado mucho dinero a los salmantinos y más que nos costarán todavía. La primera de ellas es la negligente gestión de los convenios para las obras del 2002. Se crearon muy tarde por una mala gestión de Lanzarote; consecuencia: hubo que hacer a toda prisa las obras, y, al final, los ciudadanos somos los que hemos pagado ese sobrecoste. Estamos hablando probablemente de cerca de 20 millones de euros, con los que se podrían haber hecho muchas cosas: por ejemplo, 5 planes de renovación de redes, o la construcción de la pista cubierta de atletismo y sobraría la mitad para invertirlo en los barrios. Es un error, como también lo es el empeño en derribar las casas de la muralla. Llevamos ya seis años y medio desde que accidentalmente cayó una parte del lienzo; luego vinieron años de mentiras, en los que se decía que las casas tenían que derribarse porque era imposible rehabilitar el lienzo sin derribar las casas. Esto se demostró falso desde el momento en que el lienzo ya está rehabilitado y las casas siguen en pie. Las pérdidas van a superar los 6 millones de euros, y todo por un tema que no es prioritario para Salamanca.

P: El aparcamiento de Los Bandos ha centrado gran parte de las discusiones en los últimos años. Si los ciudadanos le dan su confianza en mayo, ¿qué decisión tomaría?

R: No tengo ninguna duda, ese aparcamiento nunca se llevaría a cabo. Sería, muy seguramente, nuestra primera decisión si soy alcalde. El parking de Los Bandos es un sinsentido. Está en contra de todos los estudios técnicos sobre movilidad en la ciudad, está al margen del Plan General de Ordenación Urbana, del Plan de Tráfico consensuado en esta ciudad en 1994 y, además, destrozaría una plaza que para decenas de miles de salmantinos es emblemática, a sólo 50 metros de la Plaza Mayor. Éstos son argumentos suficientes como para que el parking no se haga, más allá de que el alcalde estuviera a principios de 2005 en una situación bien complicada por las dimisiones de Ángel Porras y Francisco Morales, y se sacara eso de la manga como forma de desviar la atención. Nuestra primera decisión sería paralizar ese expediente; estamos convencidos de que las obras del parking no van a empezar antes de las elecciones, porque hemos trabajado bien en estos años, hemos conseguido un número importante de alegaciones de vecinos que han retrasado los plazos. Al día siguiente de ganar, haríamos algo que sería de sentido común: con contrato público -porque ya está bien de que las cosas se adjudiquen a dedo-, contrataríamos un estudio de viabilidad, que es un requisito necesario, para hacer un aparcamiento donde todos los estudios de tráfico dicen que se puede hacer, que es en el entorno de la Puerta Zamora, la Avenida Mirat, Torres Villarroel y la Avenida de Alemania. Estas calles están en el primer cinturón de ronda, no en la zona céntrica de la ciudad. Si alguien cree que el único problema del comercio salmantino tiene que ver con los aparcamientos -que nosotros creemos que no-, sería mucho más importante para vincular aparcamientos y comercio ése que el de la Plaza de Los Bandos. Por cierto, se tarda menos de la Puerta Zamora a Los Bandos andando que en coche.

P: ¿Destacaría algo positivo de estos últimos cuatro años?

R: Yo no soy un catastrofista y reconozco que hay cosas que se han hecho con sentido, pero desgraciadamente no es la norma común. Nosotros creemos que la apuesta por la promoción turística de la ciudad va en un camino razonable. Y otra cuestión destacable son las obras que, en estos últimos meses, con las prisas por la cercanía de las elecciones, se están llevando a cabo; obras que, por cierto, nosotros reclamábamos desde hace tiempo. Eso sí, no se han hecho todas las que se deben hacer, y en algunos casos se han llevado a cabo sin hacer caso a los vecinos. Por ejemplo, en el barrio San José se han urbanizado zonas que estaban en mejor estado que la parte antigua del barrio, que es la que se comprometieron a urbanizar y no se ha hecho. Pero que se haya urbanizado el entorno de la iglesia de Tejares o algunas calles en Garrido y Barrio Blanco, claro que es positivo. Aunque, desgraciadamente, es mucho menos que lo que hemos pagado en deudas en los últimos años.

P: Usted ha afirmado en varias ocasiones que los barrios están abandonados. ¿Se puede hablar de dos Salamancas, según se viva en el centro o en la periferia?

R: Sin ninguna duda. Un ejemplo claro lo encontramos en el centro de la ciudad, donde la calle Rector Lucena ha sido reformada dos veces en un período de siete años. Por el contrario, hay calles en Pizarrales que todavía están sin urbanizar, al igual que ocurre en otros barrios. Otro caso concreto se da en el barrio de San Vicente, donde hay personas que viven entre el barro y no son calles antiguas, sino de nueva construcción. Mientras, los criterios estéticos son los que han marcado la urbanización del centro de la ciudad. Cuando uno urbaniza dos veces en siete años una misma calle, se desprende que lo que se mira es si gusta más o menos cómo queda una baldosa. Pero lo que tiene que importar son las personas, que son quienes pisan todos los días el barro para poder entrar en sus casas, y a esto se le ha dado poca solución en los últimos tiempos. Es objetivo decir que la mayor parte de los barrios de Salamanca han estado continuamente marginados durante la gestión de Lanzarote. En los doce años de alcalde socialista se resolvieron muchos más problemas que en los últimos doce.

P: Hablar de los problemas de los barrios es hablar de Buenos Aires. ¿Tiene solución esta zona de la ciudad?

R: La situación de este barrio salmantino es complicada, ya que hay un problema serio de convivencia. Para su solución es necesaria la implicación de todas las administraciones; hace falta que, al menos, funcione bien una competencia por administración. La Administración General del Estado debe cumplir en temas de seguridad. También hay que tener en cuenta que los edificios problemáticos son viviendas sociales, y aquí la competencia es de la Junta de Castilla y León, que debe llevar a cabo una labor de control, ya que la mayor parte de las personas que está en esas casas no son sus adjudicatarios. Y, además, hay un problema de absentismo escolar y otros derivados de la carencia de servicios sociales, que son competencias municipales. No sirve de nada que entre las administraciones haya reproches sobre quién hace más o menos. Yo entiendo que los vecinos de este barrio estén hartos y siempre he expresado mi solidaridad con ellos. No es un tema sencillo. Para resolverlo, entre otras cosas, hay que evitar el aislamiento. Hay que intentar que en la zona más cercana al barrio, al otro lado de la carretera, haya zonas urbanizadas, y no exista en el barrio la sensación de que Buenos Aires no es Salamanca. Así, psicológicamente, habremos dado un paso, pero mientras no haya una apuesta más decidida por superar los problemas de convivencia y las causas por las que el narcotráfico se convierte para muchos en su forma de vida, no conseguiremos nada. Y hay que reconocer que en los últimos tiempos no se ha avanzado lo que deberíamos. Como positivo destacaría la presencia policial continua que hay en Buenos Aires desde que el PSOE ganó las elecciones en 2004. Y otro aspecto muy importante que hemos visto hace poco: el señor Lanzarote ha ido a ese barrio después de haber estado, en los últimos tiempos, más en el Buenos Aires de Argentina, lo cual no deja de ser sorprendente.

P: Emiliano Tapia, párroco del barrio, ha dicho que los verdaderos culpables de la situación de Buenos Aires llevan traje y corbata. ¿Está de acuerdo con esa afirmación?

R: Yo creo que los verdaderos culpables del narcotráfico en el mundo llevan traje y corbata, porque el menudeo, que es una forma de vida cómoda para ellos y dura para las personas que consumen, tiene unas cadenas en cuyo último eslabón está alguien que lleva traje y corbata y vive de ello. El narcotráfico se debe combatir empezando por la cabeza. Sin redes de distribución de grandes cantidades de heroína, cocaína o hachís, no existiría el menudeo. Lo que está claro es que hay que combatirlo con todos los medios, y uno de los más importantes es saber cómo se blanquea el dinero, que es el sentido último de las palabras de Emiliano. Tengo la convicción de que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado hacen todo lo posible para acabar con esto. De hecho, en los últimos tiempos ha habido muchísimas aprensiones de droga vinculadas a investigaciones surgidas en Buenos Aires, pero no dentro del barrio, sino en el lugar de origen.

P: Los vecinos de los distintos barrios también se quejan por el servicio de autobuses. ¿Es necesario mejorarlo?

R: Hay dos cuestiones distintas: por un lado, es cierto que las condiciones del laudo con el que finalizó la huelga de 2003 las están sufriendo los ciudadanos; esto es un problema de organización deficiente que debería corregirse cuanto antes. Y por otro lado, todavía no hay una potenciación suficiente del autobús. Por ejemplo, hay zonas en Puente Ladrillo que no tienen este servicio, y allí viven muchas personas. No se le puede decir a una persona que vaya a vivir allí cuando no se le prestan servicios. Además, el transporte interurbano es claramente insuficiente, porque los municipios no tienen control sobre el mismo y no hay líneas fundamentales. No se puede entender que no haya una línea interurbana entre el centro de Salamanca y el Polígono El Montalvo, donde trabajan muchos salmantinos. Si hubiera autobuses, se mejoraría mucho el tráfico en el conjunto de la ciudad. Por lo tanto, hace falta una apuesta más clara por el transporte urbano y, también, que las condiciones del laudo no las terminen pagando los ciudadanos.

P: Se ha referido al tráfico. ¿Qué se podría hacer para evitar los colapsos circulatorios que se dan, sobre todo, en el centro de la ciudad?

R: La solución está en potenciar el transporte público, máxime ahora que cada vez más personas se ven obligadas a comprar su vivienda en la periferia de la ciudad. Además, hay otras medidas que se deben llevar a cabo, y que no pueden depender del capricho o de la opinión de un alcalde. Por eso hay un Plan de Movilidad que nos costó mucho dinero a los ciudadanos. En los últimos meses hemos sabido que los responsables municipales quieren convertir la Gran Vía en una calle de un único sentido, lo cual creemos que es un auténtico disparate; sólo hay que fijarse en lo que hay alrededor para darse cuenta de que sería un error: la Comisaría de Policía, Correos, viviendas de muchísimas vecinos... Ningún alcalde es nadie para decir qué calles deben de tener peatonalización o sentido único. Para eso están los planes integrales y los técnicos de tráfico. Pero hay que ser valiente para adoptar una decisión y cumplirla, porque lo peor para el tráfico es que los planes integrales se cumplan a medias, ya que, entonces, lo que ocurre, como ha pasado en Salamanca, es que el resultado es peor que el origen. Las medidas parciales no solucionan los problemas.

P: También desde los barrios, en este caso desde las asociaciones de vecinos, han surgido las protestas contra las antenas de telefonía móvil. ¿Cuál es su postura al respecto?

R: Es un tema delicado. Hay una normativa exigente en el Ayuntamiento, que fue iniciativa nuestra. Pero se están dando interpretaciones extrañas de esa normativa. ¿Qué es un centro sensible? Parece claro que un colegio y un hospital lo son, pero también las facultades universitarias, y en cuatro de ellas hay antenas de telefonía móvil. Quien está gobernando no puso las pilas cuando debió a las empresas de telefonía. Aunque también es cierto algo muy evidente: somos una sociedad que vive mucho del teléfono móvil y, lógicamente, sin antenas no hay cobertura. En este tema nuestra postura es muy coherente: si las antenas se instalan en lugares acordes a la normativa y tienen todas las licencias, nosotros votamos a favor, siempre que esté de acuerdo la comunidad de vecinos en su conjunto; y, cuando tenemos dudas de interpretación -por ejemplo, en los centros universitarios-, nuestro voto es contrario, porque, aunque no existe hasta la fecha ninguna constancia científica de que estas instalaciones afecten negativamente a la salud, un número importante de países ha optado por la cautela, y aquí también queremos esa cautela. De todas formas, lo preferible sería que hubiera un número más importante de antenas de telefonía de escasa potencia, y no grandes antenas situadas en sitios estratégicos cerca de la población.

P: Los incidentes a raíz del macrobotellón del pasado 17 de marzo sacaron a relucir un problema evidente. ¿Es acertada la política del equipo de Gobierno en contra del alcohol?

R:El botellón es un problema que está ahí, no se puede negar, forma parte de los hábitos de los jóvenes. Hábitos que no me agradan, pero existen y como tal hay que afrontarlo. En Salamanca hay cierta hipocresía en el equipo de Gobierno: por un lado, a veces hay beligerancia absoluta frente a una convocatoria de botellón; y, por otro, consienten algunas actividades relacionadas con el consumo de alcohol que incluso llega a patrocinar, como la fiesta de la cerveza. Después están las fiestas universitarias, que en los últimos tiempos tienen botellones organizados. Aquí debe haber un buen acuerdo entre la Universidad y el Ayuntamiento para que estén dentro de los límites de lo tolerable para todos, pero, desde luego, yo no comparto que se tengan que hacer en instalaciones deportivas. Hay una antítesis absoluta entre la utilización del deporte como imagen de salud y la restricción de uso durante varios días al año de instalaciones deportivas para la celebración de estos botellones. Éstos tienen que celebrarse en otros recintos, nunca donde los niños hacen deporte.

P: La asociación de estudiantes UNE sostiene que el alcalde dice “alcohol sí, si lo venden mis amigos”, en referencia a la Asociación de Empresarios de Hostelería. ¿Está de acuerdo con esa afirmación?

R: Creo que están bastante acertados.

P: ¿Qué le espera hasta el día de las elecciones?

R:Queremos hacer dos cosas: primero, creo que la política es una cuestión colectiva, no individual; vamos a hacer un buen programa electoral, de acuerdo con los ciudadanos, que va a empezar esta semana ya a desarrollarse. Y la segunda cuestión es decirles a los ciudadanos que no nos parecemos en nada, y que hay dos opciones muy claras después del 27 de mayo: que siga gobernando Julián Lanzarote, que es más de lo mismo, que representa ya un pasado, una imagen terrible para Salamanca de cara al exterior, o que haya un cambio para mejor que lo representamos los socialistas. Que los ciudadanos conozcan y valoren, y sobre todo voy a hacer una invitación permanente a la participación desde el convencimiento de que cuatro años más con Lanzarote serían insoportables. Sólo con una movilización de la ciudadanía, de esa inmensa ciudadanía que está en contra y harta de Lanzarote, teniendo claro que la democracia es la que hace los cambios necesarios en las instituciones, se puede mirar al futuro de una manera mejor.

P: ¿Apostará por las nuevas tecnologías en estos meses para llegar a los ciudadanos?R: Habrá una página web de la candidatura socialista, que espero que esté lista antes de que finalice este mes. Y en esa página web yo escribiré todas las semanas.

P: ¿Qué le parece La Voz de Salamanca?

R: Una palabra lo define: libertad. Es una expresión de libertad, y en una sociedad como la nuestra las cuestiones de libertad son muy necesarias. Cuanta más posibilidad de información veraz se traslade a los ciudadanos, mejor para todos.

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