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Cóctel



Redacción i-bejar.com
Diciembre 22, 2007

Leo en la prensa días atrás un informe sobre nuestros políticos, y veo con asombro cosas como que después de ser todos los días portada y noticias, solamente un 20% de la población aproximadamente sabe quien es quien y a qué se dedica, al mismo tiempo que

José Luis Sánchez-Tosal / Leo en la prensa días atrás un informe sobre nuestros políticos, y veo con asombro cosas como que después de ser todos los días portada y noticias, solamente un 20% de la población aproximadamente sabe quien es quien y a qué se dedica, al mismo tiempo que son todos ellos suspendidos en sus labores vía encuesta, lo que no evita que opine un 90% de todo, vote un 60% y sólo lea la prensa un 20%.

No salgo de mi asombro, pues no se les conoce y al mismo tiempo se les rechaza en su labor, todo esto ¿de dónde parte y dónde tiene sus raíces?, ¿de dónde surge ese alejamiento de la población para con ellos?, ¿y el desinterés para con todo, que crea ese caldo de cultivo peligroso? pues al mismo tiempo todos opinan y dicen. ¿En qué puede consistir esta opinión de una población que sólo el 20% lee la prensa, y de ese 20% sólo el 5% los artículos de opinión? ¿Tienen razón los que no se acercan a ella o la detestan por parcial, o ni tan siquiera el grueso sabe esto y es por pereza por lo que no leen, o las dos cosas a la vez?

Sea como sea no me digan que aparte de ser un cóctel que resulta curioso y digno de estudio, no por eso deja de ser peligroso, pues a dónde nos puede llevar ese desapego, ¿y qué se puede hacer con él desde la información sesgada? ¿Cómo se puede juzgar sin conocer, y de dónde viene por contrapartida esa opinión masiva? ¿Aciertan los que desprecian y dicen de la política, y por extensión de los políticos, ser algo maligno, o son estos así porque nuestro desinterés los dejan campar a sus anchas y se acepta, o, es aún peor, forman parte de como somos nosotros? Porque no me digan si no qué sentido tendría el apuntarse masivamente a un partido en una ciudad cuando el líder local está siendo juzgado por corrupción. ¿Son sólo una parte y la otra resiste?, ¿Es verdad que resistir es vencer, o es sufrir sin esperar?

Qué puede traernos todo este cóctel y cómo podríamos salir del atontamiento que con su habitualidad se provoca. He aquí la cuestión.

Publicado en www.ciudadrodrigo.net

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