La actividad cinegética regulada por la Junta amenaza la supervivencia del oso

Residencia Mamá Margarita, Béjar

Redacción i-bejar.com
Diciembre 19, 2007

Mientras el sector occidental, en un 80% ubicado en Asturias, ha experimentado un tímido pero continuado crecimiento en la última década (hasta superar los 100 ejemplares), la población oriental –en un 80%, territorio castellanoleonés– está estancada y se

La Voz de Salamanca (Público) / Mientras el sector occidental, en un 80% ubicado en Asturias, ha experimentado un tímido pero continuado crecimiento en la última década (hasta superar los 100 ejemplares), la población oriental –en un 80%, territorio castellanoleonés– está estancada y se enfrenta a un empeoramiento progresivo de su hábitat.

Como denuncia el catedrático de Zoología de la Universidad de León, Francisco Purroy: “La Junta de Castilla y León autoriza batidas de caza al jabalí en pleno otoño, a pesar de ser contrario al plan de recuperación de la especie”.

El investigador de la Universidad de Oviedo Javier Naves señala también a la gestión de la caza en Castilla y León como “una de las principales amenazas para la supervivencia del núcleo osero oriental”. Naves opina que “se da prioridad al aprovechamiento económico frente a la conservación”. Una consecuencia es la apertura de cientos de kilómetros de pistas en montes vírgenes, para permitir el acceso de los vehículos hasta los puestos de caza. El valle leonés de Casasuertes, con una superficie de 50 kilómetros cuadrados, pasó de disponer de una red de 4,7 km de pistas, en 1990, a 47,9 km en 2001.

En un punto aledaño a la celebración de una de estas cacerías se encontró el último oso muerto, el 1 de diciembre. Según el informe oficial, aunque tenía un fuerte golpe en la cara, su muerte apunta a “causas accidentales”. Aún falta el análisis toxicológico, pero la Consejería de Medio Ambiente parece haber dado el caso por zanjado, no ha visto necesario pedir la suspensión de las batidas previstas en la zona. En la que se celebró el 9 de diciembre se espantaron no menos de cuatro osos, entre ellos, hembras con crías, según asegura la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica, que remite a testigos directos.

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