7-O por un trabajo decente



Redacción i-bejar.com
Octubre 06, 2008

Si no fuera porque en algunas ciudades no se ha visto ni un solo cartel animando a la participación, o porque las convocatorias se han hecho para que acudan no se sabe muy bien qué tipo de trabajadores que se pueden permitir el lujo de ir a una concentrac

La Voz de Salamanca (Gorka Esparza) / Si no fuera porque en algunas ciudades no se ha visto ni un solo cartel animando a la participación, o porque las convocatorias se han hecho para que acudan no se sabe muy bien qué tipo de trabajadores que se pueden permitir el lujo de ir a una concentración, en una plaza recóndita, a las 12:00 de la mañana sin faltar a su trabajo, podríamos decir que algo empieza a cambiar o lo que es lo mismo, que la izquierda está y se la espera, porque tiene mucho que decir en este contexto de crisis mundial.

La movilización es necesaria porque no sólo se trata de una casta de dirigentes políticos alejada de sus bases sino de una bases, las socialistas por ejemplo, enfervorizadas cada vez que se les menta la Conferencia Episcopal pero que aplauden a rabiar todas y cada una de las medidas adoptadas por un ministro y por un gobierno sin caer en la cuenta de las peligrosas similitudes entre dichas medidas y las que hubiera propuesto Aznar.

Y es necesario movilizarse, identificar los problemas, ponerles nombre, e incluso señalar con el dedo, ante tanto “caos” interesado en el marco político. Porque si se analizan las posiciones adoptadas por las diferentes fuerzas políticas en la crisis económica, amén del estupor que éstas generan, habría que hilar fino para no tener la sensación de que, o uno se está volviendo loco, o de que nos están tomando el pelo. Derechas que alzan la bandera del intervencionismo para salvar al mercado del colapso generado por la inhibición de los políticos; “izquierdas” que aplauden esas intervenciones al tiempo que azuzan la bandera del miedo a la inmigración, que apuestan por el “cheque bebé” o los 400 euros mientras se lavan las manos ante la denominada progresividad en frío” (aumento de los tipos del IRPF sin tener en cuenta que los aumentos de renta se acompañan de un aumento mayor de la inflación)… Y lo peor es que empieza a dar igual quien hable, quien grite o cómo se gesticule porque da la impresión de que siempre suena la misma música.

Por eso confío en que detrás del 7 de octubre y de esta primera Jornada Mundial reivindicando un Trabajo Decente, tanto los sindicatos como las fuerzas políticas de Izquierdas entiendan que cuando se está en la encrucijada lo mejor que se puede hacer es clarificar las ideas y movilizar a los ciudadanos, especialmente a los trabajadores.

Temas: