Vuelta a España 2005: Bettini se impone en la primera verdadera etapa de transición

Redacción i-bejar.com
Septiembre 13, 2005

Los 140 supervivientes han decidido hacer ‘puente’. Ayer tuvieron descanso y han decidido alargarlo hasta hoy. Seguramente, será algo lógico ya que ayer la mayoría decidieron recibir visitas de familiares, departir con la prensa, darse reparadores masajes y, sobre todo, disfrutar de un merecidísimo descanso tras las jornadas de Asturias. Por ello, las piernas no estaban hoy para florituras y, aunque se intentó en la primera hora de carrera, el resto de la jornada ha sido tranquila. De transición.


La carrera salió muy fuerte. Se produjeron varios intentos de fuga, pero el único que fructificó fue el de un grupo de ocho que apenas rodó en solitario durante 60 kilómetros. En ese momento se acabó la guerra. El pelotón dio caza a los escapados y puso una velocidad de crucero cómoda para ir transitando hasta Valladolid.


Cuando restaban apenas 20 kilómetros para la llegada se volvió a desenterrar el hacha de guerra, pero se hizo de una manera muy tímida. Lo hicieron Rik Verbrughhe y Nácro Burgos, pero no se les permitió hacer nada. Poco después fue Rafa Casero, pero tampoco contó con el beneplácito del pelotón.


Así pues, Fassa Bortolo puso ‘Il treno’ y allá que se fue todo el mundo hacia la complicadísima línea de meta de Valladolid. Siempre en las primeras posiciones el casco dorado del Campeón Olímpico saltaba de rueda en rueda. De Zabel a Petacchi. De Petacchi a Perdi. La ventaja de ser pequeño es que casi cualquiera te tapa del viento. Y la ventaja de ser un Grillo es que te resulta fácil saltar de un sitio a otro.


Finalmente decidió arrancar a 300 metros de la línea de meta. Pedalada tras pedalada la victoria estaba más cerca, pero el depósito más vacío. Petacchi, que optó por arrancar más tarde, se acercaba y parecía que lo iba a conseguir. Y lo hubiese hecho de haber tenido tres metros más la etapa. Pero la etapa no tenía más metros. Tenía los que tenía. Y punto. Finalmente Bettini venció en un agónico y bello sprint por el que mereció la pena una etapa tan anodina como nos regaló hoy el pelotón.


Mañana será distinto. La Sierra Madrileña, como siempre ha sido, es un buen lugar para emboscadas y la etapa con final den San Ildefonso pude ser una animada jornada de buen ciclismo.