Se convierten así en los primeros bejaranos en realizar la montaña más alta de Europa (Mont Blanc) y la más prestigiosa útopica y peligrosa de Alpes (Monte Cervino), ambas en la misma expedición.
Kike Reboreda Sánchez y Juan Guinaldo Escobar consiguieron lograr la hazaña que se habían marcada. Las dos ascensiones que tenían programadas para la expedición, subir al Mont Blanc y el Cervino han sido finalizadas con éxito.
Esta aventura, que ha contado con el patrocinio de la empresa bejarana Deportes Gandara, ha significado un gran reto para ambos escaladores, ya que tal y como ellos mismos nos cuentan a su llegada a Béjar “ninguna de las dos cumbres fue fácil”
Kike Rebordea, de tan solo 22 años de edad, nos narra como ha sido esta expedición que ha llevado a estos dos bejaranos hasta el pico más alto de Europa.
El tiempo no acompaño en ninguna de las dos ascensiones… Salimos de Chamonix hacia el refugio Gouter, ya que la ruta prevista de los cuatro cuatromiles era una locura por el gran riesgo de avalancha que existía este año, por lo que nos decidimos por una ruta que siendo igual de peligrosa nos ahorraba gran riesgo de aludes.
La tarde y noche anterior a la ascensión al Mont Blanc la pasamos en Gouter. Estando en el refugio, se preparo una tormenta muy fuerte de viento y nieve, que nos dejó unos 30 centímetros de nieve la cual nos complicó mucho la ascensión, dado que tuvimos que pasar unas crestas y cornisas muy peligrosas, y encima, abrir la huella que nos tapaba la nieve recién caída. El viento tampoco acompañó en la ascensión registrándose vientos de hasta 70 kilómetros por hora.
El Miércoles día 20 a las 13 horas conseguimos llegar a la Cumbre del Mont Blanc, donde a pesar de las bajas temperaturas, diez grados bajo cero más la sensación térmica, pudimos detenernos unos instantes para hacernos unas fotos con el Escudo de la Ciudad de Béjar. El descenso hacia Gouter tuvo que ser muy rápido por el ya mencionado viento. Nos llevo tres días.
Después de un día de descanso salimos para Zermatt, punto de partida para escalar nuestro segundo gran reto El Monte Cervino o Matterhorn, con las malas noticias de dos escaladores franceses muertos el día antes de nuestra escalada.
Subimos hasta el refugio Hornli, desde aquí comenzamos la ascensión muy dura al Cervino, pico muy difícil y muy peligroso por su desquebrajada arista y por la cantidad de nieve que este año acumulaba.
El Domingo día 24 a las 18 horas conseguimos subir a la Cumbre del Cervino tras salir a las 4:30 de la madrugada, el termómetro marcaba ocho grados bajo cero, seguidamente comenzamos el descenso, antes de llegar a la caseta Solvay se puso a nevar durante dos interminables horas, lo cual nos lo puso muy difícil el descenso.
Fue una bajada muy lenta y teniendo que estar muy concentrados sin descuidar ningún detalle ya que era una trampa tras otra, y más de noche y nevando. Cuando realizábamos el descenso se produjo un desprendimiento de rocas, menos mal que tuvimos tiempo suficiente para resguardarnos.
El descenso hasta el refugio Hornli se prolongó durante toda la noche, al llegar recogimos todo y regresamos a Zermatt.
En esta montaña sufrimos principios de congelación en cara y manos ya que debido a las diferentes adversidades que nos encontramos el descenso fue tan lento que el frío se apodero de nosotros y de otra cordada más, hubo momentos de mucha tensión en la que mantener la cabeza fría nos salvo.
El Martes día 26 comenzamos el regreso a Béjar llegando el día 27 a las 23 horas.
