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El tradicional Diagosto congrega a miles de visitantes en La Alberca



Redacción i-bejar.com
Agosto 16, 2003

La Alberca, "capital de la sierra", como la denominó el pregonero de sus fiestas, Jorge D´Alessandro, se mostró en todo su esplendor en la mañana del día grande de las fiestas patronales de la Virgen de la Asunción a los miles de visitantes que se acercaron a la localidad.


El Diagosto, como se conoce a la tradicional jornada albercana, vistió de color el paisaje urbano de este pueblo serrano con los peculiares trajes típicos. Muchos de éstos son las vestimentas regionales más antiguas del país.


Los atavíos con sus abalorios, centenarios en muchos de los casos, más antiguos aún que la vestimenta misma y súmamente pesados, fueron poblando desde primera hora de la mañana las singulares calles de la localidad, siendo parados a cada paso por los centenares de turistas deseosos por llevarse un recuerdo fotográfico de tan peculiar atuendo.


Uno de los primeros en aparecer en escena fue el alcalde, Santiago Martín, portando el típico traje serrano, adecuado para la ocasión, para revisar los preparativos festivos de la plaza. El lugar, centro neurálgico de la actividad social albercana, acoge el que probablemente sea el ofertorio más espectacular de cuantos se realizan en la Sierra de Francia, no en vano, decenas de vecinos de La Alberca preparan con esmero el día grande de sus fiestas.



ACTOS


La jornada comienza con la reunión de autoridades, cofrades y grupos de bailes y danzas regentados por los tamborileros, en la iglesia, para la celebración eucarística, tras la cual, y por riguroso orden jerárquico, antes de que concluya la eucaristía y durante su ofertorio, se trasladan a la plaza para vivir el momento más álgido de los festejos.


Es entonces cuando tienen lugar las diferentes ofrendas, entre la que cabe destacar la del pan, antes bendecido en la iglesia, con una dedicatoria por parte de los ofertantes en la que se ensalzan los valores de la patrona.


El espectáculo en el que se convierte esta parte de la eucaristía es seguido por cientos de turistas llegados de todas partes del mundo. Cerca de 3.000 personas se dieron cita en la plaza para asistir al tradicional ofertorio y a las danzas típicas de los pequeños, dirigidas por Leopoldo Hernández, Poldo , como se le conoce popularmente. La Virgen recibió el pan, casullas, sobres con dinero, campanillas de procesión y demás enseres que le fueron ofreciendo sus devotos entre danza y danza, siguiendo con el ritual.


Los actos concluyen con el trenzado de un arco con las 14 tiras de seda, que penden de un arco formado por gruesas ramas de roble, engalanado con diversos adornos. Tal cual se trenza, con la misma pericia se destrenza. El baile de los jóvenes albercanos cierran la fiesta en la plaza, para regresar después a la iglesia.


Foto: Santiago Nieto