San Martín del Castañar: El sastre de los equinos



Redacción i-bejar.com
Noviembre 03, 2004

Las artes y oficios de la Sierra tienen que ver con los productos de la tierra; con las costumbres; las tradiciones ancestrales; el saber, transmitido de padres a hijos, y también, como en el caso de Marcelino Sánchez, con un poco de cada uno de estos aspectos.


El guarnicionero de la Sierra de Francia, de San Martín del Castañar, se mantiene porque asegura que siempre habrá caballos a los que "vestir" y ensillar. Uno de los secretos del mantenimiento en el tiempo del oficio es la escasez de artesanos que, como él, se dedican a la fabricación, sin utilizar máquinas, de sillas de montar. Marcelino se enorgullece de coser a mano la mayor parte del trabajo de una silla, que le lleva entre 7 y 8 días, con sus correspondientes horas de trabajo.


No es de extrañar que la gente se asuste después de los precios, cuando son los justos por la labor empleada e, incluso, están muy ajustados para el tiempo utilizado en la creación de estas obras de arte que se desvanecerán a lomos de un equino. Las fincas de gran parte de la geografía regional confían los arreglos y nuevos trabajos de sillas de montar a Hernández, quien heredó el oficio de su padre, que durante décadas se mantuvo construyendo las monturas de caballos para los serranos. El trabajo no es duro, "no pasas frío ni calor, a pesar de las muchas horas que tienes que estar trabajando de pie", asegura Sánchez, sin síntomas de arrepentimiento por haber optado por la profesión de su padre. Sí le resulta duro, sin embargo, abrirse camino empresarial, competir con otras producciones menos artesanales "es que estas cosas hechas a mano valen dinero", asegura el guarnicionero de San Martín en referencia a la pugna comercial con otros productos más económicos pero menos "artesanos". El tiempo se pasa volando y las horas se "tienen que echar". Es la actual lucha de los autónomos: la disputa contra el tiempo que una máquina tarda en construir un elemento "tradicional", frente al que se emplea en la elaboración de una pequeña obra de arte elaborada sin mirar el reloj.