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El Cabaco: El lugar más cercano al cielo



Redacción i-bejar.com
Julio 19, 2004

En uno de los puntos de mayor altitud de Salamanca, y con la vista más impresionante de toda la provincia se sitúa la Peña de Francia, donde no sólo se respira la paz de la altitud y de la quietud del mediodía estival, sólo roto por las insistentes chicharras, sino que también se puede encontrar hospedaje e, incluso, disfrutar de una buena comida en la hospedería dominica que se alza junto al monasterio en lo alto de la Peña de Francia.


Desde los 1.723 metros de altura sobre los que se alza la Peña, sin bruma en el horizonte, pueden divisarse Salamanca, las sierras de Béjar y Gredos, valles y olivares extremeños, Las Hurdes, Las Batuecas y hasta tierras portuguesas, con la Sierra de la Estrella de fondo.



Vista obligada


El lugar es elegido como vista obligada de la Sierra de Francia por miles de turistas; ésta puede ser de unas horas e, incluso, de días. El monasterio dispuso siempre de la hospedería para atender a los visitantes, pero ha sido relativamente actual la reapertura de las instalaciones de hospedaje, que dispone de las más modernas comodidades. Los actuales gestores, entre los que se encuentra Felipe Moreno Plaza, comenzaron la rehabilitación y ampliación de las instalaciones en el año 1996 y ya en el 1997 se pudo disponer de la cafetería y restaurante. Dos años mas tarde, se inauguraría el hotel en el que se ha convertido la hospedería Dominica, y que permanece abierto todo el año, menos cuando la nieve lo impide y los accesos tiene que cortarse.


Es ahora, en la temporada estival, y sobre todo en el mes de agosto, cuando los gestores de la hospedería esperan la mayor afluencia de visitantes y huéspedes. "El 1 de agosto es como si abrieran el grifo y luego se cierra el día 30", asegura Moreno en referencia a la asistencia de visitantes a la Peña.


Los gestores realizaron una gran inversión en la rehabilitación del edificio monástico. De tal calibre, que los empresarios, quizás guiados por el sentimentalismo, ven lejano el día que se pueda llegar a amortizar el dinero y los esfuerzos personales y profesionales empleados en la recuperación y ampliación de la hospedería. Como ejemplo de la integración arquitectónica de la restauración, hay que destacar la ubicación del restaurante en las antiguas caballerizas. En la actualidad, junto a las mesas, se pueden ver integrados como elementos decorativos, los antiguos pesebres de mampostería para las bestias. Y así con el resto de las dependencias que conforman todas las habitaciones y zonas de servicio del centro de hospedaje.


Felipe Moreno destaca, como gran valor de las instalaciones, "la historia pasada que se respira en el lugar. La gente no se preocupa por conocerla y mostrarla, sino de darle continuidad por medio de su presencia", asegura en referencia a los esfuerzos empleados por los restauradores de la hospedería en mantener la esencia de los orígenes del centro dominico.


Se trata, en definitiva, de un lugar ideal en un paraje que invita al recogimiento personal y que es utilizado para encuentros familiares y de grupos. No en vano, es uno de los lugares donde más cerca del cielo se puede estar y no sólo por su altitud. Estas y otras razones son las que hacen a personas como el restaurador Felipe Moreno acometer proyectos de la envergadura que tiene la gestión de la hospedería del monasterio de la Peña de Francia.


Origen Místico de la Virgen


Hubo de ser un francés el descubridor de la Virgen, Simón Roldán, más conocido como Simón Vela, llevado por un místico sueño que le decía "Simón vela y no duermas. Busca la Peña de Francia. Allí me vas a encontrar". La casualidad le llevó hasta San Martín del Castañar, desde donde se le ofreció la perspectiva del risco de sus sueños y halló la imagen de la Virgen. Simón Vela consagró los pocos años que le quedaron de vida al culto de la Virgen, construyó una rudimentaria ermita y, recogiendo limosnas por los pueblos, logró cimentar la capilla.


Foto: Santiago Nieto