El pasado 23 de enero se celebró una mesa redonda sobre la sanidad en Béjar en el Casino Obrero de Béjar, centrada en la crítica situación de la sanidad pública en Béjar y su comarca. El acto contó con la participación de representantes de la plataforma en defensa de la sanidad, una enfermera en activo y un médico rural jubilado, quienes abordaron los graves problemas que afectan tanto a la atención primaria como al hospital bejarano.
Durante la sesión se denunció una reducción injustificada del personal médico en la zona: en la última década, la población ha disminuido un 12%, mientras que el número de médicos ha caído un 23%. Esta merma, atribuida a recortes presupuestarios —la Junta de Castilla y León destina solo un 16% del presupuesto sanitario a atención primaria, frente al 25% recomendado por la OMS—, ha provocado listas de espera de hasta 10 días y cierre de consultas rurales.
Además, se subrayaron disfunciones derivadas de la falta de sustituciones por bajas o vacaciones, y de una limitación ficticia de 35 consultas diarias por profesional que en la práctica superan las 50. Esta sobrecarga impide desarrollar la medicina familiar y comunitaria de forma adecuada.
Respecto al hospital de Béjar, los ponentes alertaron de su progresivo desmantelamiento: menos consultas de especialistas, listas de espera crecientes y derivaciones al hospital de Salamanca. Se reclama la incorporación de especialidades como neurología, endocrinología y neumología, presentes en otros hospitales comarcales como el de Ciudad Rodrigo. También se exige un uso efectivo del quirófano para cirugía ambulatoria y la creación de un área de cuidados paliativos.
En el debate posterior se insistió en la defensa del hospital como patrimonio de toda la comarca y se llamó a la ciudadanía a movilizarse. Se denunció que la justificación basada en la supuesta falta de médicos oculta una voluntad política de no contratarlos. También se criticó la falta de implicación de los ayuntamientos y se animó a usar los cauces legales y mediáticos para visibilizar las reivindicaciones.
