Las pequeñas centrales hidroeléctricas ya no tienen agua para generar energía

Redacción i-bejar.com
Marzo 17, 2005

Los titulares de las pequeñas centrales de producción de energía eléctrica, "se les ha terminado el agua". La Confederación Hidrográfica del Tajo ha cortado el agua destinada a la producción de energía eléctrica que partía del pantano de Navamuño, cuya capacidad se ha visto notablemente mermada por la ausencia de lluvias. Uno de los titulares que se verá más perjudicado por el recorte es el propio ayuntamiento, propietario de la central de Samuel Solórzano, que es la de mayor capacidad de la zona.

El ayuntamiento puede llegar a facturar 6.000 euros diarios con la venta de la energía eléctrica. Cuando el rendimiento es el óptimo y el agua del pantano es la suficiente por la central llegan a pasar 1.000 litros por segundo lo que significa que cada segundo la central está produciendo un kilowatio que pasa a la red de distribución de Iberdrola. Esta paga al ayuntamiento 6 céntimos de euro por kilovatio generado.

Como ha podido saber este periódico, hace semanas que la minicentral estaba a bajo rendimiento, turbinando sólo 200 litros por segundo.

En este sentido el concejal delegado, Pedro González, expresó su deseo de que las lluvias de primavera solventen esta situación. González indicó que la capacidad del pantano cuenta con 2 millones de litros de agua "por debajo de lo normal". La curva de hierro es un sistema técnico de cálculo que relaciona el agua para turbinar y el de consumo humano y garantiza este último durante cierto tiempo. La capacidad actual del Pantano de Navamuño, con cinco millones de litros de agua, asegura el consumo de la población de la zona que se abastece del mismo.

Por otra parte, el Ayuntamiento de Béjar es titular de dos minicentrales; la mencionada, Samuel Solórzano y el Tranco del Diablo. Aunque son muchos los particulares que aprovechan la fuerza motriz del agua para generar energía eléctrica que posteriormente es vendida a la empresa energética Iberdrola o aprovechada en explotaciones industriales. En el museo textil de Béjar se planea la instalación de un pequeño generador que produzca la electricidad necesaria para abastecer al propio museo, tal y como en le pasado hacía la antigua fábrica que albergaba lo que será centro textil.