Antonio Hoya, estudiante de Arte, transforma la Plaza del Solano en un espacio de reflexión sobre la ciudad de Béjar desde la perspectiva de la España Vaciada.
La Plaza del Solano de Béjar se convirtió ayer, 28 de diciembre, en el epicentro de un innovador proyecto artístico. Antonio Hoya, estudiante de cuarto curso del grado en Arte y Diseño en la Escola Massana de Barcelona, presentó su intervención "Béjar al brasero", un espacio para el diálogo y la memoria en torno al pasado, presente y futuro de la ciudad.
De cuatro a ocho de la tarde, cuatro mesas camillas con braseros de cisco y dieciséis sillas se dispusieron para recibir a vecinos y visitantes que, entre tazas de chocolate, café e infusiones, compartieron recuerdos y debatieron sobre las posibilidades de dinamizar Béjar a través del arte. Este acto marcó el inicio del Trabajo de Fin de Grado de Hoya, quien, como hijo de bejaranos emigrados, abordó la iniciativa desde su propia experiencia de "hijo ausente" en el contexto de la España Vaciada.
La actividad coincidió con otros eventos destacados en la localidad, como la Tómbola de la Plaza de Nicomedes Martín Mateo y la celebración de Hanukkah en el Museo Judío, lo que revitalizó la calle Mayor y facilitó una notable afluencia al espacio de diálogo. En las mesas redondas participaron personas de distintas edades y antecedentes, desde antiguos obreros textiles hasta descendientes de la burguesía local, demostrando que el arte puede actuar como un potente motor de encuentro y reflexión colectiva.
"Espero que esta sinergia se repita en futuros eventos y exposiciones que estoy planificando para Béjar", declaró Antonio Hoya al finalizar la jornada, satisfecho con la acogida de su propuesta.
