El nuevo ataque de buitres en Cabeza de Béjar ha vuelto a encender las alarmas entre los ganaderos de la comarca. ASAJA Salamanca ha denunciado la muerte de un ternero en una explotación de la zona, un suceso que, según la organización, refleja un problema creciente en la provincia.
Un ternero muerto horas después de nacer
El incidente se produjo en la mañana del 30 de marzo, cuando el ganadero Ángel Casquero fue avisado por un vecino de la presencia de buitres sobre una de sus fincas.
Al llegar al lugar, el animal ya había muerto. Según explica el propio ganadero, el ternero había nacido el día anterior y se encontraba en buen estado.
“Lo dejé con su madre, recién nacido pero en perfectas condiciones. No había ningún indicio de que pudiera ocurrir algo así en tan poco tiempo”, señala.
Casquero describe una escena especialmente impactante y subraya la rapidez con la que actuaron las aves carroñeras.
Crece la preocupación en la ganadería extensiva
Desde ASAJA Salamanca advierten de que este tipo de ataques no son casos aislados, sino que se están repitiendo en diferentes puntos de la provincia, afectando principalmente a explotaciones de ganadería extensiva.
La organización insiste en que la convivencia entre fauna salvaje y actividad ganadera se está convirtiendo en un problema estructural para el sector.
El ganadero afectado también ha expresado su malestar ante la situación:
“Estamos trabajando en condiciones cada vez más difíciles. Esto genera incertidumbre y una sensación de desamparo importante”.
Reclamación de medidas urgentes
ASAJA Salamanca ha solicitado a las administraciones competentes que adopten medidas eficaces para abordar esta problemática. Entre las principales demandas destacan sistemas ágiles de valoración de daños, Compensaciones económicas adecuadas y un mayor control y seguimiento de la fauna salvaje.
La organización agraria considera que la falta de respuestas está agravando la situación de los profesionales del campo.
Un problema recurrente en la provincia
Este tipo de sucesos no es nuevo en Salamanca. En los últimos años, los ganaderos han denunciado episodios similares en distintas comarcas, lo que ha generado un debate sobre el equilibrio entre la protección de especies y la viabilidad de las explotaciones ganaderas.
