Multitudinario recuerdo en Béjar a las víctimas de la violencia machista

Palma & Borrego Abogados

Redacción i-bejar.com
Noviembre 26, 2019 - 13:02

Los nombres de las mujeres asesinadas son protagonistas de un acto que el colectivo de mujeres de Béjar recuerda en la Plaza de la Piedad

Acto de AMDEVE contra la violencia Machista en la Plaza de la Piedad de Béjar

AMDEVE vivió el acto de recuerdo de las mujeres asesinadas por violencia machista un año más en la Plaza de la Piedad. Los asistentes leyeron los nombres de las victimas a lo largo del año. Un total de 52. Decenas de personas se dieron cita en la Plaza de la Piedad, junto a los Portales de Pizarro, para participar en el acto en recuerdo de las mujeres asesinadas. 52 mujeres asesinadas. Sin contar las 93 que la  ley deja fuera porque no las has asesinado su pareja o expareja y las 1023 que llevamos desde el año 2003 hasta la fecha.

Durante el acto también se da lectura a un manifiesto que reproducimos íntegramente a continuación.

Este 25 de noviembre, como todos los anteriores, estamos aquí para recordar a nuestras hermanas asesinadas por la violencia machista. Estamos aquí para contar su historia, porque para nosotras no son números. Estamos aquí porque os echamos de menos. 

Estamos aquí porque desde el movimiento feminista siempre hemos reivindicado que “lo que no se nombre no existe” y ellas existen (aunque ya no estén): las 52 mujeres asesinadas por violencia género oficiales, las 93 que nuestra ley deja fuera porque no las has asesinado su pareja o expareja y las 1023 que llevamos desde el año 2003 hasta hoy. 

Estamos aquí porque el asesinato de una mujer es la expresión máxima de violencia, pero para llegar a él hay infinidad de formas de violencia que nos destrozan. Pamela Palenciano ya lo dice en su monólogo “no solo duelen los golpes”. Es esta violencia invisible y normalizada la que sustenta el sistema patriarcal. 

Estamos aquí porque en nuestro país se denuncia una violación con penetración cada 5 horas y 50 minutos y lo único que se le ocurre hacer a nuestra sociedad, al sistema judicial y los medios de comunicación es cuestionar y/o culpabilizar a las víctimas.

La cuestiono porque “seguro que quiere sacar tajada de ello”, porque “yo la veo muy bien como para haber sido violada, sigue saliendo de fiesta y quedando con sus amistades. No se comporta como una mujer violada”. Lo cuestiono porque “lo cuenta demasiado serena”, porque “¿cómo la va a violar su mejor amigo?, seguro que han discutido y se quiere vengar”. 

La culpabilizo porque “¿cómo queda con alguien que ha conocido por internet?”, porque “¿qué pretendía yendo a casa de un tío que acaba de conocer en el bar?”, porque “yo no la he visto resistirse demasiado, no pataleaba y ni gritaba. La culpabilizo porque “¿por qué lo cuenta después de tanto tiempo?”, porque “si no quiere denunciar entonces es mentira”. 

Estamos aquí porque si no dices nada cuando en tu grupo de whatsapp de amigos te llegan fotos de tías desnudas; tu amigo suelta una “broma” machista; tu primo “piropea”, es decir, acosa a una chica por la calle; escuchas cómo tu entorno utiliza “maricón” como sinónimo de algo supuestamente malo; tu vecino te dice que la “violencia no tiene género”; en tu familia ridiculizan a las personas trans; tu compañero de trabajo bromea con que si han ascendido a tu compañera es porque “le habrá hecho un buen trabajito al jefe”; alguien cuestiona que una mujer migrante que denuncia una agresión es para conseguir “papeles”; tu cuñado habla de lo malas que son las mujeres 

y se inventa no sé qué dato de no sé qué fuente sobre denuncias falsas etc... Si no dices nada en estas situaciones, si no te posicionas, lamento decirte que tú eres cómplice y también culpable. 

En los tiempos que estamos viviendo, casi dignos de una distopía, nosotras nos ponemos de frente. De frente al machismo, de frente al racismo, de frente a la homofobia y lesbofobia, de frente a la transfobia y de frente a cualquiera que venga con discursos de odio que atenten contra los derechos que tantos años llevamos peleando y que nadie nos ha regalado. Porque recordemos que los derechos no son conseguidos por voluntad divina, sino gracias a los movimientos sociales: al feminista, al anti-racista, al LGTBIQ etc. 

Señalar es poner foco y hacer visible lo invisible. Por eso nosotras hoy contamos las historias de estas mujeres, porque ellas ya no pueden. Por eso nosotras también arropamos a las que están en el camino porque, aunque ahora no se sientan con fuerzas para contarlo, queremos que sepan que nosotras sí os creemos y os aseguramos que podréis, CLARO QUE PODRÉIS. Y por eso nosotras decimos que SI NOS TOCAN A UNA RESPONDEREMOS TODAS.