Vecinos denuncian que las obras de la DSA-254, iniciadas más de un año tras su anuncio electoral, desoyen sus propuestas y priorizan la propaganda política.
La reforma de la carretera DSA-254 entre Béjar y Valdesangil, presentada por la Diputación de Salamanca como un proyecto «histórico», ha reavivado el malestar ciudadano tras arrancar las obras ignorando por completo las propuestas vecinales. La iniciativa, reclamada desde hace más de un año por vecinos de Valdesangil liderados por José Sánchez Amor —impulsor de la campaña «Conduce despacio, no sobran vecinos»—, exigía la eliminación de curvas ciegas y un trazado más seguro. Sin embargo, las peticiones fueron desoídas sistematicamente por la Diputación de Salamanca.
El proyecto, que debía haber representado una mejora real para los residentes, se ha convertido en símbolo del desencanto con la política provincial. La indignación creció especialmente al recordar que el anuncio de la obra fue motivo de una fotografía electoral en abril de 2023, apenas un mes antes de las elecciones municipales. En aquella imagen, el diputado provincial Antonio Labrador posaba junto a Luis Francisco Martín, entonces candidato a la alcaldía de Béjar y hoy alcalde. Una maniobra interpretada por los vecinos como un intento de «vender la moto» a cambio de una subvención de 175.000 euros.
En una reunión con los vecinos, el por entonces alcalde pedáneo trasladó que los técnicos provinciales habían dejado claro que el diseño era competencia exclusiva de la Diputación, no de los vecinos. La respuesta no solo causó frustración, sino preocupación ante los riesgos que supone mantener las curvas ciegas en una vía utilizada por vehículos y transporte escolar.
La falta de diálogo y sensibilidad ha terminado por agotar la paciencia de los habitantes de Valdesangil, y podría estar relacionada con la reciente dimisión del alcalde pedáneo, miembro del mismo partido que el presidente de la Diputación. Aunque oficialmente se aludieron motivos personales.
La futura inauguración de la DSA-254 se prevé sin presencia vecinal. Muchos se niegan a participar en lo que consideran una «venta de humo» que prioriza las fotos de campaña sobre la seguridad de quienes transitan a diario esta carretera. Desde Valdesangil se exige algo tan básico como ser escuchados: que la política se haga desde el territorio y no desde los despachos.
