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5 errores comunes al elegir la base de la cama

La base de una cama no es un elemento que se cambie cada poco tiempo. Por eso, una decisión impulsiva puede terminar creando incomodidades que se arrastran durante años

Evita errores al elegir la base de la cama: claves para un descanso óptimo
Evita errores al elegir la base de la cama: claves para un descanso óptimo

La base de una cama no es un elemento que se cambie cada poco tiempo. Por eso, una decisión impulsiva puede terminar creando incomodidades que se arrastran durante años

Elegir el soporte adecuado para el colchón no siempre es tan fácil como parece. En muchas ocasiones nos llevamos solo por la estética o por la primera recomendación que escuchamos, dejando salir por la ventana nuestras necesidades reales. ¡Craso error!

Por eso, antes de decidir si necesitas renovar tu base o si estás pensando en comprar bases tapizadas, conviene que tengas claros cuáles son los fallos más habituales que se suelen cometer cuando estamos en este proceso.

¿Te causa curiosidad? ¡Pues sigue leyendo!

Errores a evitar cuando vayas a elegir la base de tu cama

En lo que a descanso se refiere, el colchón siempre se lleva las mejores atenciones. Pero, ¿qué pasa con aquello que lo sostiene? Elegir una buena base es también muy importante, así que presta atención a los fallos que no deberías cometer al buscarla.

1. No medir bien el espacio disponible

¿Has tomado las medidas precisas del dormitorio? A veces solo se calcula el hueco de la cama, sin tener en cuenta cajones, mesillas, puertas que abren hacia dentro o la circulación dentro de la habitación.

Así que para evitar sorpresas, toma nota: no midas solo el ancho y el largo, sino también las zonas de paso y la distancia a otros muebles.

2. Elegir un soporte incompatible con el colchón

No todos los colchones funcionan igual sobre todos los soportes. Por ejemplo, algunos materiales necesitan más ventilación que otros y situarlos en una base poco transpirable acortaría su vida útil.

También ocurre lo contrario, es decir, un colchón diseñado para aportar gran firmeza puede perder parte de esa sensación si se coloca sobre un soporte demasiado flexible.

3. No valorar las opciones de almacenamiento

En muchos dormitorios, especialmente en viviendas pequeñas, aprovechar bien el espacio supone una diferencia enorme en comodidad y orden.

Y aquí es donde vienen los arrepentimientos de quienes no tuvieron en cuenta alternativas como un canapé 150x200 cuando buscaban una cama para dos personas.

Contar con un espacio extra bajo la cama es clave para mantener el dormitorio despejado sin añadir más muebles.

4. Guiarse solo por la estética

La estética importa, claro que sí, pero si la apariencia es el único criterio, es fácil terminar con un soporte que no ofrezca el nivel de firmeza, ventilación o durabilidad adecuados.

Por eso, lo ideal es encontrar un equilibrio. Busca un soporte que encaje con el estilo del dormitorio, pero que también responda a las necesidades del colchón y al uso diario.

5. No pensar a largo plazo

La verdad es que la base de una cama no es un elemento que se cambie cada poco tiempo. Por eso, una decisión impulsiva puede terminar creando incomodidades que se arrastran durante años. Y no es eso lo que quieres, ¿verdad?

Vamos, que no hay que tomar a la ligera la selección de la base de tu cama. Evaluar si el soporte se adapta a tus rutinas, si es fácil de limpiar, si tiene la resistencia necesaria o si ofrece un almacenamiento útil, puede evitar más de un quebradero de cabeza en el futuro.

Así que para no caer en todos estos errores, sin duda, la clave está en informarse, comparar y pensar en tus hábitos reales.

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