Aunque lo parezca no se trata de ningún juego de palabras, decenas de riñones, congelados, y algunos en proceso de descongelación, fueron esparcidos por el suelo del barrio bejarano de Palomares. Se trata de un nuevo daño colateral de la práctica industrial que se mantiene en el matadero.
Durante toda la jornada de ayer un camión frigorífico de gran tonelaje permaneció frente a la iglesia y las viviendas de algunos vecinos, interrumpiendo también el acceso a los domicilios. El trasvase de un camión a otro de los productos, derivados de animales sacrificados en el matadero, riñones específicamente, fueron esparcidos de forma accidental frente al parque del barrio. Se trata de uno de los efectos que los vecinos de Palomares soportan desde la conversión del matadero de municipal a industrial, conversión que recientemente ha condenado la justicia dando la razón a los vecinos en contra de la licencia concedida por el propio alcalde.
En este mismo orden de cosas, la sentencia, a la que ha tenido acceso www.i-bejar.com, los fundamentos de hecho de la decisión judicial se sustentas en razones urbanísticas y medioambientales; asegura que la calidad de vida de los vecinos se ve seriamente afectada por la actividad industrial, razones, entre otras muchas expuestas en el texto por las que se anulan las licencias de actividad y obras. El fallo condena al Ayuntamiento a cesar la actividad.
