Fallece el bejarano Fray Vicente Rubio

Residencia Mamá Margarita, Béjar

Redacción i-bejar.com
Enero 08, 2006

En el día de ayer falleció el conocido sacerdote Fray Vicente Rubio, quien desde 1954 residió en la República Dominicana, enviado allí con la encomienda de restaurar la Orden de los Dominicos, cuyos miembros se habían ausentado del pais en 1822 por la ocupación haitiana.


El fallecimiento de Rubio, quien adquirió fama en Santo Domingo por sus contundentes sermones de Viernes Santo denunciando situaciones políticas y sociales, se produjo alrededor de las 6:30 p.m., en la Comunidad de La Virgen del Camino, en Villaba, España, donde la congregación tiene un Convento. Se informó que sufrió "varios pequeños infartos".


El religioso gozó de gran aprecio y gratitud en la República Dominicana tanto por su labor pastoral como párroco de la Iglesia Santo Tomás de Aquino, como por su trabajo educativo en las universidades Autónoma de Santo Domingo y Católica Madre y Maestra, en el Colegio Calasanz, la Escuela Normal de Varones y el Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino, centros en los que impartía cátedras de filosofía, ética, Historia de la Iglesia Dominicana, Apologética y Doctrina Social de la Iglesia. También por sus profundas investigaciones sobre Historia Colonial que publicaba principalmente en el diario El Caribe.


PERFIL


Fray Vicente nació el once de febrero de 1923 en Béjar, Salamanca. Era hijo de Constantino Rubio y Baltazara Sánchez. Allí hizo estudios elementales en el Instituto de Segunda Enseñanza, hasta los 18 años cuando ingresó al Monasterio de San Esteban.  Desde muy joven descubrió su vocación para la vida religiosa, pues pertenecía a la Orden de los Predicadores desde los dieciocho años. Estudió filosofía y teología y se graduó de Doctor en Filosofía, en la UASD.


Antes de su marcha a la república Dominicana, había estado en Valladolid como Ilustrísimo Predicador.


Llegó a la República Dominicana, el 25 de agosto de 1954, acompañado por los frailes Armando Tamargo, Acacio Fernández, el niño José Luis Sáez (hoy sacerdote jesuita) y el padre Vicente Beltrán de Heredia que viajó con la misión de demostrar la autenticidad de la bula In Apostolatus Culmine, base de la Universidad de Santo Domingo.


Entre los actos de valentía durante su vida estuvieron los famosos sermones de las Siete Palabras en los Viernes Santos, donde hacía críticas fuertes contra la tiranía trujillista.


Sus críticas directas al régimen le costaron persecuciones y acoso de parte de sicarios y turiferarios de Trujillo.


Fue famoso el sermón del 20 de abril de 1973 donde criticaba la "violencia del poder", ejercida por aquellos que prevalidos de una situación privilegiada pisoteaban la dignidad de los derechos de los demás.


Poco más de cincuenta años le dedicó Fray Vicente Rubio a su orden y al estudio de la historia. Sus acuciosas investigaciones eran admiradas y arrojaron luz sobre muchos temas sobre la historia de Santo Domingo.


Al padre Rubio también le debe la historia colonial dominicana esclarecer la fecha exacta de la fundación de la villa de Santo Domingo, de la que dijo fue fundada el 5 de agosto de 1498 y no de 1496 como tradicionalmente se había creído.


Durante largos períodos investigó en el Archivo de Indias de Sevilla y en el Archivo del Vaticano de Roma la historia de Santo Domingo y de la Iglesia Dominicana.


RECONOCIMIENTOS, APORTES A LA EDUCACION


El ser uno de los artífices de la creación del Colegio de Santo Domingo y ser el impulsador de los cursillos de la cristiandad.


También fue asesor de la entonces Oficina de Patrimonio Cultural en el año 1974.


En el renglón de la educación superior fue uno de los patrocinadores e impulsores junto a César Iván Feris, Iglesias, Andrés Dauhajre, de la Universidad Católica de Santo Domingo, idea que fue bien vista por el entonces Arzobispo Metropolitano hoy Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez.


Su vida estuvo llena de reconocimientos en méritos a su dedicada labor religiosa e intelectual.


En el año 1998 festejó sus bodas de oro con la Iglesia donde fue reconocida su fructífera misión religiosa.


Fue condecorado con la Orden de Duarte Sánchez y Mella, por su labor evangelizadora por más de cincuenta años.


Fue reconocido por la Academia Dominicana de la Historia, institución que le dedicó uno de los más recientes números de la revista Clío, por sus largos años dedicados a la investigación histórica.


Uno de sus últimos reconocimientos fue realizado el pasado día nueve de diciembre, en el que fue declarado "Patrimonio Cultural Viviente de la República Dominicana".


De sus investigaciones se destaca el Cedulario Dominicano, que incorporaba las Reales Cédulas en las que se basaban las normas y las reales provisiones, que determinaban los cargos que ocupaban las personalidades enviadas a la isla por la Corona Española.


También la Fundación García Arévalo le publicó dos monografías, una titulada "Datos para la Historia de los Orígenes de la ciudad de Santo Domingo y la segunda "Las Casas Morada del Secretario Diego Caballero", basadas en documentos del Archivo de Indias que aportan valiosos datos para la comprensión de nuestra historia colonial.


Desde el año 1979 escribía regularmente en el suplemento curltural sabatino que se publicaba en el diario El Caribe, artículos muy documentados de la historia colonial.


Noticia gentileza de: Hoy Digital