La floración del cerezo, además de ser un espectáculo para los sentidos de los turistas que estos días se pasan por cualquier paraje de la Sierra de Francia, es un buen sistema de analizar y predecir el futuro de la cosecha que utilizan los agricultores.
Los productores de cerezas dejan de mirar al cielo para escrutar el clima benévolo y averiguar, con un vistazo a los adornos de los jóvenes cerezos, si sus desvelos están reflejados en ellos. La flor del cerezo es además el pretexto de fiestas y certámenes como el del Ayuntamiento de Sotoserrano, que está dispuesto a organizar cada año (el pasado fue el primero, aunque exitoso) un certamen nacional de fotografía en el que la flor del cerezo es el motivo de la mayoría de instantáneas.
La floración en la Sierra de Francia ha comenzado, que no envidia a otros procedimiento más conocidos, es un espectáculo natural, cada vez más demandado por los turistas. El entorno urbano de localidades como Monforte, donde los cerezos llegan a tocar con sus ramas la pequeña urbe; Mogarraz, donde estos árboles comparten agua y tierra con vides y olivos esperando el mismo cielo; los extensos valles de Sotoserrano, con momentos de la estación en los que la vista engaña y en vez de un paisaje floreado parece ver un paisaje nevado, y así decenas de zonas y localidades de la Sierra, que son sólo alguno de los marcos que pueden ser visitados por los turistas que en estos días decidan salir al campo.
Las flores son también el primero de los síntomas de la salud del cerezo y de conocer cual será buena parte del futuro económico del año para muchas familias. Este año, a pesar de la escasez de lluvias, lo que sin duda repercutirá en las plantas, la cosecha no tiene malas perspectivas, al menos no ha helado tanto como durante el año pasado, en el que, por estas fechas, los productores estimaban ya las pérdidas entre un 60 y hasta un 70 por ciento de la producción por el frío. Este año el clima ha sido mas benévolo con los árboles.
PRIMAVERAS Dicen los expertos agricultores que el cerezo no quiere primaveras húmedas, el invierno tampoco lo fue y el futuro de los árboles es incierto. Pero lo que parece asegurado un año más es el espectáculo cromático en los valles de la Sierra que seguro tendrá espectadores de ocasión.
El próximo fin de semana será el momento idóneo para la visita a estos valles, dado el actual estado de floración, para poder admirar en todo su esplendor este fenómeno de la naturaleza y la agricultura, quizá un poco eclipsado dentro del mundo rural en Salamanca.
