La caída de farolas evidencia el deterioro de la iluminación local



Redacción i-bejar.com
Enero 03, 2005

Una nueva farola se desprendió de su propia base y se desplomó sobre la vía pública en la travesía de la Cruz el pasado día 30, sin que en esta ocasión hubiese que lamentar daños personales ni materiales. Sí se produjeron cuantiosos desperfectos en un vehículo sobre el que hace mes y medio se desprendió otra farola en la zona de Entrepuentes. Precisamente, fuentes de esta asociación de vecinos han dado a conocer la existencia de un informe de la Policía Local en el que se pone de manifiesto el mal estado de muchos puntos de luz de la ciudad, junto a los consiguientes peligros y riesgos para la integridad de los viandantes.


A los evidentes peligros para peatones y conductores, como quedó demostrado con los cuantiosos daños sufridos en el vehículo que fue aplastado en noviembre por una de la farolas desplomadas, hay que sumar los desperfectos y las carencias del servicio en zonas en las que suceden los accidentes. Tras el incidente de la última luminaria desprendida, una de doble cabeza que cayó a la vía entre dos coches y sobre un paso de cebra, la luz en toda la barriada no se ha vuelto a recuperar, por lo que las zonas de Travesía de la Cruz, Alaiz y un área de Entrepuentes permanecen casi a oscuras. En el lugar existe una escalera en malas condiciones que también se encuentra casi en penumbra al no haberse restablecido la iluminación de la vía pública desde el pasado día 30 de diciembre.


Las anomalías se extienden a otras zonas de viviendas de la ciudad


En Béjar existen otras zonas en las que las farolas presentan mal estado. En la transitada calle Recreo muchas de las grandes luminarias presentan preocupantes inclinaciones; las farolas de hierro fundido del entorno del centro de cultura San Francisco están vencidas por la herrumbre en sus bases; en la cuesta de los Perros, la inclinación de algunas superan los 30 grados; el parque de bomberos o la subida a Los Pinos son otras donde las luminarias están muy dañadas.



Las medidas municipales pasan por pintar las bases de las luminarias o recubrirlas de chapa, cuando la verdadera solución sería su sustitución.