Béjar, consternada por la pérdida de una joven cuya familia residía en la ciudad

Redacción i-bejar.com
Marzo 13, 2004

Los bejaranos conocían ayer con tristeza que una de las víctimas del atentado criminal de Madrid era una joven de 25 años descendiente de la ciudad. Begoña Martín es el nombre de la mujer que el jueves tomó el tren para acudir a su puesto de trabajo desde la localidad madrileña de Alcalá de Henares.


Se da la circunstancia que contrajo matrimonio hace sólo algunos meses, en junio del 2003. La joven, de padre bejarano, Javier Martín Blázquez, estaba afincada en Alcalá de Henares, lugar del que procedían una gran parte de las víctimas mortales del brutal atentado.


La familia, a la espera de las actuaciones del Gobierno, ha decidido incinerar el cadáver y esparcir las cenizas por el conocido paraje de El Castañar, aunque sus allegados manejan la información de que el presidente de la nación, José María Aznar, podría plantear la organización de un funeral multitudinario con las víctimas del atentado, que aún no tiene fecha fijada.


Begoña salió a primera hora de la mañana de su casa, como hacía habitualmente, para acudir a su puesto de trabajo en la capital de España desde la localidad de Alcalá de Henares.



UN LARGO DIA Parte de sus familiares, vecinos del municipio de Béjar no pudieron conocer su fallecimiento hasta las cuatro de la tarde de ayer, después de que sus padres y esposo pasaran toda la noche en pabellón 6 del recinto ferial IFEMA, tratando de averiguar cual había sido el destino de la joven. Familiares cercanos, residentes en la ciudad, aseguran que la "enorme tristeza por el fallecimiento de Begoña Martín ha venido a sumarse al del conocimiento de las consecuencias del fatal atentado en la capital con un número de muertos que ronda las 200 personas".


Otra de las víctimas del suceso, que resultó herida de gravedad, y a la que le tuvo que ser amputado un brazo como consecuencia de las heridas producidas en una de las explosiones de los trenes, es también de procedencia bejarana.


Se trata de un joven que llevaba algún tiempo residiendo en la capital española y que mantuvo durante años un conocido negocio de Todo a cien, en la ciudad textil.


A pesar de la gravedad de sus heridas, de las que fue atendido en un hospital madrileño, logró salvar la vida