La romería contó ayer con la participación de alrededor de 400 personas que realizaron el ya tradicional recorrido desde Béjar hasta la Peña de la Cruz, pasando por la Cruz del Peladillo, punto intermedio de la romería, en el que el abad ofrece un tentempié a los participantes de la caminata.
La comitiva partió de la iglesia de San Juan, a las 9 de la mañana, para recoger poco después a los primeros caminantes en el centro de Béjar y asaltar las estribaciones de la primera de las cruces de este peculiar Vía Crucis. En El Castañar se recordó a los hermanos cofrades fallecidos y en cada una de las 14 estaciones --paradas o descansos que conforman el itinerario-- se reza un padre nuestro , se lanza un cohete y se bebe vino, tal y como marcan los cánones de la tradición más arraigada.
En la Peña, tras la eucaristía y la bendición de los campos, el abad, se convirtió de nuevo en el protagonista. Y es que de él depende el vino de honor ofrecido a las autoridades y la degustación de un nuevo tentempié para todos. El abad se mostró satisfecho por el alto nivel de participación.
A pesar que la Cruz es la venerada y da nombre a la romería bejarana, la fiesta es una exaltación pagana del fervor popular. La Cruz es venerada en la meta de tan singular romería. El paraje fue donado al pueblo por González Clemente y hoy gestiona, por su mandato, un patronato con igual nombre.
