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Aires de solidaridad con el Sahara



Redacción i-bejar.com
Julio 07, 2003

La felicidad se ve impresa en las caras de las familias que esperan la llegada de sus niños, los otros, los saharauis, que por fin y como cada año, arribaron a tierras bejaranas para ser distribuidos por toda la provincia.


Las facciones de los pequeños del desierto son, sin embargo, de cansancio, fruto de un viaje que en ocasiones llega a durar 48 horas y nunca en primera clase. Salen del desierto, de los 50 grados centígrados, haya sombra o no, y les espera el vuelo en avión, después de horas por el ingrato desierto sobre un destartalado Land Rover .


Se ve felicidad en las caras de las familias que recuperan al pequeño viajero que regresa. Se ve ilusión en las personas que acogen a un niño por primera vez (se engancharán y volverán a hacerlo uno y otro y otro año, siempre que las circunstancias lo permitan).


 Uno de los problemas con los que se encuentra Ampusabe es el requerimiento de las familias de traer a niños "repetidores", como se les conoce en el argot solidario del programa Vacaciones en Paz. Las asociaciones tratan de luchar contra los sentimientos, pero éstos son tan fuertes que las familias de acogida se limitan a los valientes que ya lo han hecho antes. Ampusabe, la asociación bejarana de ayuda al pueblo saharaui, ha conseguido sacar a 42 de niños del infierno del desierto. Viven en la hamada , término hassania (dialecto saharaui) con el que se conoce a la parte más dura del desierto. Y de allí llegan con ganas, sobre todo, de piscina, verbenas de verano, agua corriente, duchas, coches por carreteras lisas, televisión y todo aquello de lo que la justicia internacional les mantiene apartados y que las familias españolas, bejaranas en este caso, pueden darles.


Cipriano González, presidente de la asociación, se mostró satisfecho por el trabajo efectuado. Los niños ya están con sus familias de las que, por cierto y en contra de la opinión más popular, no les costará despedirse, aunque añoren el regreso.


Foto: Santiago Nieto