Pasar al contenido principal

El artículo que no quisieron publicar

Oscar Rivadeneyra

Por desidia, falta de interés o sencillamente incertidumbre ante las reacciones de su contenido, diversos medios de comunicación escritos de la provincia no estimaron conveniente la publicación de este artículo firmado por el buen amigo y conocedor de la naturaleza Roberto Bueno. Desde las primeras negativas del periódico local "Béjar en Madrid" para el que estaba redactado en principio el artículo, han pasado ya varios meses. Y ante tales y tantas puertas cerradas ha estimado el autor como último recurso para su salida a la luz estas columnas digitales de www.i-bejar.com, a cuyo administrador le quedamos agradecidos de antemano. Dispónganse pues a leer cómodamente uno de los escritos de más difícil publicación de los últimos años:

LA COVATILLA. LA CULMINACION DE UN DESPROPÓSITO

Hace ya ocho largos años, en Diciembre de 1996, el semanario local BEJAR EN MADRID me publicó un artículo que llevaba por título "El principio de un despropósito". En él, y a raíz de las primeras informaciones aparecidas sobre la posibilidad de instalar un telesilla en La Covatilla, expresé mi oposición al proyecto, y me basaba para ello en dos argumentos: la espléndida y casi intacta Naturaleza del lugar, y en el más que probable deterioro que, irremediablemente, le esperaba a La Covatilla en particular y a toda la Sierra en general.

En aquellos tiempos, Béjar sufría una grave pérdida del tejido industrial y un consecuente empeoramiento de la economía de muchos bejaranos. La posibilidad de instalar un telesilla, que además sería financiado por las instituciones europeas, era un bálsamo para la ciudad y una esperanza de un mejor futuro para sus habitantes. El Ayuntamiento se volcó en el proyecto y los bejaranos expresaron públicamente, con una amplia mayoría, sus deseos de que se convirtiera en realidad. Paralelamente, el ambiente político y social en Béjar, en referencia a La Covatilla, no dejaba margen a la discrepancia.Ecológicamente desastrosa, ambientalmente irreversible, pero "socialmente necesaria", la estación de esquí inició su andadura con una fuerte inversión pública, un gran apoyo social y una Inquisición mediática sobre organizaciones, técnicos o particulares que cuestionaban el proyecto. Toda persona u organización que, por uno u otro motivo, no estaba con la mayoría, era tildado de insolidario, ecologista trasnochado, traidor, manipulador, etc.

Las presiones se han sucedido, desde entonces, en todos los ámbitos. Baste citar como ejemplo la ampliación del aparcamiento, en la que los técnicos informaron desfavorablemente al respecto, pero fuertes presiones políticas acabaron con ese atisbo de sensatez e independencia profesional. Pero ante este deseo mayoritariamente abrumador de los bejaranos, por mi parte no tenía más que objetar, y nunca más volví a manifestarme 
públicamente en contra del proyecto del telesilla. Al fin y al cabo el pueblo, al igual que los clientes, siempre tiene razón...aún cuando se equivoque.

En los años transcurridos desde entonces, la estación de esquí ha ido desarrollando unas infraestructuras - pistas, remontes, edificaciones, aparcamientos, vallados, etc.- que han herido ostensiblemente el paisaje de la zona. Quien todavía no se haya dado cuenta, que visite La Covatilla en los meses - más de nueve al año - en que la nieve no cubre el terreno. El paisaje, antaño cautivador, produce desasosiego e inquietud. Porque lo peor está por venir. Gecobesa, apoyada al 100% por el Ayuntamiento, y beneficiaria única de la fortísima inversión pública que se está realizando, va desvelando poco a poco sus espeluznantes intenciones. Y si les parezco exagerado, piensen en el último disparate hecho público de unir mediante pistas de esquí de fondo La Covatilla con El Travieso. Da la sensación que tanto Gecobesa como el Ayuntamiento, tienen "barra libre" en la Sierra de Béjar. ¿Qué me dicen si no, del desorbitado proyecto de construcción de un Centro de Turismo rural, con bungalows y hotel incluido?

Un disparate medioambiental de enormes proporciones e impredecibles consecuencias medioambientales.

Señores de Gecobesa, responsables del Ayuntamiento de Béjar, ¿quiénes son ustedes para tomar al asalto la Sierra y hacer con ello todo lo que les plazca?: un aparcamiento que no parará nunca de ampliarse, apertura año tras año de nuevas pistas -¿después del Travieso, la uniremos con Hoya Moros?-, canalización de arroyos para cañones de nieve, cercados y alambradas que dificultan el paso tradicional de excursionistas y montañeros, hoteles,...¿dónde está el final?. Demasiadas heridas en La Covatilla, demasiadas cicatrices imposibles de disimular.

Señores "responsables" del Ayuntamiento: ejerzan la RESPONSABILIDAD con mayúsculas, y no permitan que el proyecto que un día unió a la mayoría de bejaranos, se les escape de las manos. No dejen que la posibilidad de ventura económica a corto plazo, hipoteque el derecho de los bejaranos, nacidos y no nacidos, a mantener y disfrutar una Sierra mínimamente "natural". La Sierra es de todos. De los esquiadores, sí, pero también de excursionistas y montañeros, de ecologistas y geólogos, de fotógrafos y enamorados de la Naturaleza.

Dediquen sus esfuerzos públicos a conseguir que el futuro Parque Natural de Candelario incluya la toponimia de Béjar en su denominación (Parque Natural de Béjar-Candelario). Ese futuro parque y su catalogación a nivel nacional, también atraería el turismo. Un turismo respetuoso con la Naturaleza. Un turismo de todo el año, más rentable económicamente, pues no necesita que haya nieve para acercarse a conocerla. No ahuyenten este turismo con megaproyectos que hieren de muerte a nuestra Sierra.

A los responsables del Ayuntamiento les pido que no alienten, no apoyen, no subvencionen y no permitan disparates medioambientales como los que últimamente se están desvelando. No lo hagan. Y eviten la tentación de hacerlo demagógicamente bajo el subterfugio del "bien social y económico para nuestra ciudad". No todo vale bajo el paraguas de ese razonamiento.

El Director de BEJAR EN MADRID, Ángel Gil, escribía en Septiembre del año pasado "... si se prosigue así,...vamos a tener que ir dando alguna razón a los ecologistas opositores, ya que en un principio refutábamos una  Covatilla modesta y limitada, controlada en suma..." Pues no es así, y los planes de Gecobesa y de nuestro Ayuntamiento apuntan a una Covatilla controlada, sí. Pero controlada por ellos. Abogaba Ángel Gil por  "Aparcar ese endiablado y absurdo proyecto de una pista de unión del Travieso a La Covatilla...". Fue lo último que se ha escrito en BEJAR EN MADRID en contra de los megaproyectos en La Covatilla. Los propietarios del periódico me han comunicado "su decisión" de no publicar más voces discrepantes sobre el asunto, como este pequeño artículo.

Por ello, pido a las Entidades Montañeras de Béjar, a los Grupos Culturales, a las Organizaciones Ecologistas, y a los Bejaranos que sienten la Naturaleza como mucho más que unas pistas de esquí, que no admitan presiones y manifiesten en cualquier foro y sin miedo su opinión. Y que no permitan que nadie les acuse de ir contra los intereses de Béjar por oponerse al desatino irrefrenable de los "gestores" de nuestra Sierra.

Cuando en todo el mundo parece ir calando el mensaje de la educación ambiental, el respeto por la Naturaleza y el desarrollo sostenible, Béjar ni debe ni puede permitirse el ir contra corriente.

Hoy, ocho años después, tiene más vigencia que nunca el último párrafo de "El principio de un despropósito", que acababa así: "...La Sierra es, probablemente, el lugar más emblemático de Béjar y uno de sus parajes naturales más interesantes desde el punto de vista biológico, geológico y paisajístico, y modificar más allá de lo razonable las condiciones que hacen de ella un lugar con mucho atractivo (para montañeros, excursionistas, naturalistas y el llamado turismo verde tan en auge), puede volverse en contra de lo que en un principio se pretende ".

© Roberto Bueno Hernández