Tribuna Abierta

Afectada despido Ayuntamiento de Candelario

Ante la importancia ante los acontecimientos acaecidos, por los despidos de las trabajadoras en el Ayuntamiento de Candelario, como persona afectada, quiero exponer mi punto de vista para aclarar los hechos que me competen:

1º- Llevo cinco años trabajando en la Piscina Municipal de Candelario, con contrato de trabajo fijo discontinuo, con la categoría profesional de Socorrista Acuático, cuyas funciones son:

CONVENIO COLECTIVO PARA EL SECTOR DE PISCINAS E INSTALACIONES DEPORTIVAS DE SALAMANCA. (VIGENTE)

Socorrista: Es la persona que se halla en posesión del título correspondiente que le acredite como tal, y expedido por la Federación Española de Natación o los organismos competentes de la Cruz Roja. Realiza las labores propias de su categoría profesional, prestando su colaboración si así resultase necesario a los servicios médicos, el socorrista deberá:

  • No abandonar el puesto de vigilancia bajo ningún pretexto, excepto en caso de atender a un accidentado o siendo relevado por otro técnico en salvamento, pero siempre comunicándolo al encargado nombrado por la empresa.
  • Limpieza de superficie con material adecuado cuando lo requieran las instalaciones y según el criterio del encargado de la instalación siempre que su labor principal de vigilancia se lo permita.
  • No podrá realizar durante las horas de baño otra labor que no sea la de sus funciones de técnico en salvamento.
  • Vigilar, controlar y atender a todo bañista que requiera sus servicios.
  • No abandonar el puesto de vigilancia en caso de inclemencias meteorológicas, sin haber desalojado la zona de baño.
  • Tener en conocimiento y acatar las prohibiciones y exigencias que marca la ley sobre el reglamento de piscinas.
  • Llevar en todo momento de su trabajo un distintivo que lo acredite como tal.

2º- El Ayuntamiento exige que haga a la vez tareas de “Socorrista-Limpiadora” (del recinto, de la terraza y del botiquín). Categoría laboral, ni funciones existentes en el convenio vigente.

Funciones exigidas de manera reiterada a través de llamadas telefónicas, reuniones y escritos firmados por el anterior alcalde y la actual alcaldesa (barrer, recoger basuras, limpiar las papeleras, limpiar mesas y sillas, recoger colillas, recoger cristales (a pesar de estar prohibida la introducción de uso de vidrios dentro del recinto de cualquier piscina), recoger útiles de comida tales como platos, vasos, tenedores… que algunos usuarios, la mayoría clientes del bar, dejan en las mesas de la terraza, etc…)

3º- Cuando me ordenaron hacer esto manifesté mi disconformidad con las tareas de limpieza, pero debido a las presiones recibidas, con amenaza de despido, me vi obligada a ceder en estos cometidos, pero reflejando en el contrato de este año, mi desacuerdo con las funciones que no son las de socorrista.

4º- El día 27 de julio las Señoras Alcaldesa y Concejala de Cultura se personaron en las instalaciones de la piscina municipal interrumpiéndome en mis funciones y delante de todos los bañistas me acusaron de incumplir por mi parte las funciones de limpieza de terraza, papeleras, cristales, etc., algo que me resulto humillante e indignante.

5º- Como consecuencia de esta situación me vi obligada a recurrir a los servicios médicos de urgencia, debido a una crisis de ansiedad, lo que desencadenó en baja laboral, ratificada por personal facultativo.

6º- Con fecha 1 del corriente, recibí una carta, a través de burofax, por parte del ayuntamiento en la que se me comunica la decisión por parte de este organismo, de extinguir el contrato de trabajo argumentando como motivo “falta muy grave”, la cual no ha sido especificada, y aceptando en la misma el despido improcedente, reconociendo la correspondiente indemnización económica (cosa que no entiendo pues si hay una falta muy grave, ¿cómo reconocen un despido improcedente?. Nadie me ha dado anteriormente ningún tipo de escrito, como establece el reglamento).

7º- En mi carta hace referencia a la detección de la disminución del cumplimiento de las obligaciones concretas al puesto de trabajo (y concretamente durante las Fiestas de la localidad del 23 al 25 de julio). Pero lo más asombroso aún es que mi compañero ( y aún socorrista en la piscina) ha firmado dicha carta como testigo, cuando él en esas fechas se encontraba ausente ya que se había marchado los dos días a descansar, según informó a Cádiz, y yo de buena fe le estaba realizando su trabajo.

8º- Según la legislación vigente referente a despidos de personal laboral con contrato fijo-discontinuo de la administración pública, no se puede despedir a este personal, sin previa valoración de los hechos imputados por una comisión disciplinaria y sin avisos previos por escrito. Situación que se está incumpliendo de forma reiterada por este Ayuntamiento con varios trabajadores.

9º- Con todo lo expuesto quiero manifestar mi total desacuerdo en esta forma de proceder, ya que lo más fácil sería poder recibir mi indemnización y olvidarme del tema, sin embargo, considero que se han vulnerado mis derechos no sólo como trabajadora sino también como persona.

Me gustaría agradecer a todos los Organismos, a CCOO de Salamanca, a personas y medios de comunicación que me han apoyado y me han dado fuerza en estos momentos para mi, delicados.

Fdo.: Patricia Martínez García

Artículo publicado el viernes, 12 de agosto de 2011

Reflexiones sobre la pretendida recuperación de El Bosque de Béjar: "Despropósitos grandes"

La frase es de Juan Manuel II, duque de Béjar y propietario de nuestra villa suburbana entre 1685 y 1747. Fue su juicio contrariado ante ciertas inaceptables pretensiones y sería hoy su probable calificativo para la obra más reciente en el entorno del estanque, destinada a una recuperación que, visto el resultado, queda torpemente en entredicho. Ya anticipo que no me ha gustado nada o casi nada de lo que pude ver el pasado domingo 21 de noviembre, en presencia de varios expertos en jardines históricos que opinaron igual.

Voy a tratar de explicar aquí por qué esta intervención no sólo representa una ocasión fallida para devolverle a El Bosque lo que fue suyo (restituyendo estructuras de fábrica y arriates), sino que ha mermado buena parte de su encanto sin contrapartidas y ha provocado alteraciones injustificables que, desde luego, tendrán que ser subsanadas.

Cualquier persona familiarizada con la conservación del Patrimonio Histórico sabe que el principal criterio que debe regir en obras de este tipo es el de autenticidad, fundamentado en la recuperación de las formas y relaciones que perduren en el Bien Cultural desde el tiempo de su creación o que puedan ser restituidos por supresión de elementos postizos, o bien por agregación de otros nuevos basados en los ya desaparecidos siempre que estén debidamente documentados. En el caso de los jardines históricos, hay que considerar, además, que las aportaciones de las diferentes épocas deben ser cuidadosamente valoradas y, en su caso, respetadas, pues los jardines no son obras inertes, sino vivas y en permanente evolución como sus componentes vegetales o ambientales y se construyen tanto en el espacio como en el tiempo.

En 1995, cuando El Bosque sufría la amenaza de desintegración por culpa de aquel desquiciado proyecto de recalificación y urbanización por todos conocido, el arquitecto Darío Álvarez publicaba un artículo sobre los jardines renacentistas en Castilla y León en el que nuestra villa de recreo acaparaba el mayor protagonismo. Ante lo inexorable de la amenaza, su conclusión era tan pesimista como desesperada:

"El Bosque no sólo debería mantener su estado actual –acentuando la articulada conjunción de casa, jardín y paisaje– sino recuperar, en la medida de lo posible, aquellas partes del trazado original hoy perdidas o tan deterioradas que resulte dificultosa su lectura. De no ser así y de llevarse a cabo dicha propuesta (de recalificación y urbanización) sólo quedaría la opción del pensamiento más radical: mejor sería que la antigua villa ducal de ‘El Bosque’ desapareciera por completo y para siempre. Al menos así podría pasar a formar parte de la larga lista de paisajes engrandecidos por el olvido."

Varios lustros después, al cabo de muchas batallas, se han ido superando aquella y otras amenazas igual de desquiciadas e inaceptables (campo de golf, parador nacional, etc.) y, por fin, de acuerdo con las pautas del Plan Director, se iniciaba el anhelado momento de su recuperación: el sistema hidráulico, el vaso del estanque con su isla artificial, las fuentes ornamentales, obras no siempre visibles ni bien comprendidas, pero absolutamente necesarias para garantizar la conservación de un espacio tan frágil como singular.

La etapa siguiente, última por ahora, ha consistido en la eliminación del espaldón de tierras que apuntalaba el flanco Suroeste del dique, su cuidadosa reconstrucción y el acondicionamiento del entorno del estanque con la implantación de áreas ajardinadas. Concluida la obra y, salvo la impresionante reconstrucción del dique, la escalera axial y las paratas laterales adosadas (que me parece acertada en su mayor parte por cuanto clarifica la lectura del lugar), sólo puedo lamentar el resto y repetir amargamente lo que Darío Álvarez dijo hace tantos años: para este viaje, mejor la desaparición y la grandeza del olvido.

Conocía el pésimo "proyecto" de ajardinamiento y obras adicionales desde finales de 2007, pero por entonces no podía considerarse un documento de información pública. No obstante, en febrero de 2008 ofrecí por escrito mi valoración crítica y una propuesta alternativa que trataré de dar a conocer en cuanto pueda.

Tal propuesta se fundamenta en una minuciosa lectura del lugar y en las fuentes documentales y bibliográficas disponibles, que llevo manejando y ampliando desde hace unos 18 años (actualmente avanzo en una tesis doctoral sobre El Bosque y las villas suburbanas de su tipo). Dicha crítica y propuesta quedó en manos del responsable directo de la obra y más recientemente envié una copia abreviada al alcalde de Béjar, siempre con la ingenua esperanza de mejora. Ahora que el proyecto se ha ejecutado (en mayor o menor medida, pues lo realizado no coincide del todo con lo que se proyectó) y ha pasado a dominio público, no voy a callar mi opinión sobre lo que hace tres años era un desastre anunciado y hoy es la más decepcionante realidad.

Sepan ustedes que en el proyecto de marras, firmado por "Empresa de Trabajos Forestales" (sic), no se hace referencia a la documentación sobre El Bosque y apenas a una bibliografía genérica sobre jardines y villas. Se trata de un documento incoherente, plagado de errores, mal concebido y peor redactado en el que el objetivo (explícito) de recuperar el espíritu renacentista del lugar se confía a soluciones inadecuadas y mal fundamentadas, escogidas de aquí y de allá entre el repertorio jardinero de la época, pero sin que vengan generadas desde el peculiar espacio en el que pretenden implantarse: como una fiesta de disfraces, poco más o menos. Pero disfrazar no es recuperar, sino un juego de simulación sólo válido como diversión efímera, un fraude inaceptable en el contexto que nos ocupa. El Bosque no es cosa de risa.

El proyecto de jardinería era infame, pero la ejecución ha sido despiadada, agravada por otras intervenciones duras previstas en el proyecto de ejecución de la parte arquitectónica. Podemos entrar al detalle en la lista de despropósitos: elementos de ordenación bien documentados, pero que sorprendentemente no se recuperan (como la escalera oriental del estanque, en contra de la necesaria restitución compositiva); elementos originales que se desmontan para ser transformados en otra cosa, renunciando a la función para la que fueron creados (como el filtro de piedra del aliviadero NW, desplazado de su emplazamiento original y convertido en fuente como si se tratara de un imposible delirio dadaísta); objetos de chatarra no identificados (como los cinchos metálicos de los alcorques o los indisimulables puntos de iluminación artificial, aterrizados de otro planeta para el tropiezo); elementos postizos detonantes y disarmónicos (como las baldosas perforadas para desagüe, fabricadas en material ajeno al conjunto, o las losas de granito entre el palacete y el estanque); introducción de texturas ajenas al lugar (como la grava gruesa junto al Palacete o en los alcorques, casi balasto ferroviario); eliminación u ocultación de pavimentos antiguos (como el empedrado de la plazuela de entrada y la parte pendiente hasta el estanque); supresión de elementos de arquitectura en hierro del siglo XIX, pero en perfecta armonía con las formas renacentistas que se pretendía recuperar (como el pabellón metálico situado en el acceso a la terraza del jardín principal); adición de estructuras nuevas a costa del espacio de otras originales (como el nuevo aliviadero, cubierto de baldosas amarillas como en el País de Oz, sólo que puestas al biés, o la rampa en curva del ángulo NE del estanque, capricho en favor de una accesibilidad políticamente correcta que pone el Bien Cultural al servicio de minusválidos y tráfico de maquinaria, cuando existen soluciones compatibles con esa servidumbre, pero menos lesivas para la irrenunciable restitución compositiva); alteración de la perspectiva hacia la Fuente de la Sábana (por la alineación de media docena de tilos con sus feos alcorques ocupando buena parte del “paseadero del estanque” y desgraciando media visión de la mencionada fuente, y todo para tratar de impedir lo inevitable: que sus raíces empujen los muros del estanque como hicieran los árboles precedentes, ya talados, “in errore perseverare”); trazados viarios igual de caprichosos al estilo de un jardín paisajista, pero incrustados en una obra del Renacimiento (como el paseo curvo en “Y” griega –me niego a decir ye-ye– al Norte de la Rotonda); introducción de especies ajenas a las que se registran en la documentación o a las constantes del jardín renacentista (como los serbales plantados junto a la misma Rotonda o la variedad de boj de los nuevos setos, bien distinto del documentado Buxus sempervirens); supresión de estructuras vegetales singulares (como la empalizada de boj que servía de acogedora pantalla al jardín principal, situado justamente en la llamada “Huerta de los Bojes”, estructura idéntica a las que se conservan en jardines coetáneos como el del Bóboli de Florencia o la Villa D’Este en Tívoli).

A esta retahíla se podrían añadir algunos agravios más: el trazado soso, simplón de los nuevos arriates, festoneado en pobres plantones de boj naufragando en un mar de grava (ocasión perdida para que El Bosque recupere sus “rústicas galas” en la primavera); deterioros ya visibles, a pocas semanas de acabar la obra (como los socavones en el paseo del dique y en la rampa curva o la imposibilidad de poner en marcha la Fuente de la Sábana), e incluso alteraciones ejecutadas en fases anteriores (como el nuevo trazado del muro que circunda la Rotonda por el Sur). En definitiva, un desastre demasiado manifiesto como para dejarlo correr.

Creo que El Bosque se merece mucho más. Merece como mínimo una recuperación respetuosa en la línea de las fases anteriores (mantenida en la reconstrucción actual del dique) y no este baile de máscaras: no una villa o un jardín malamente disfrazado de falsas galas, sino una recuperación concienzuda acorde con los restos conservados y con “el espíritu del lugar”, con la documentación disponible y por analogías razonables y razonadas con sus congéneres. Por coherencia y por respeto, también, al gasto público: pago mis impuestos y exijo que ese dinero se invierta adecuadamente. Espero que respondan de ello sus responsables: representantes de la propiedad, cargos políticos, responsables técnicos o presuntos expertos en jardinería histórica: ¿por qué han cometido o consentido tales desafueros? Miedo me da el futuro, las fases de obras que todavía quedan:
¿serán tan dañinas para El Bosque como la que aquí comento o aún hemos de esperar cosas peores?

Estoy seguro de que nada de esto habría sucedido si el órgano competente hubiera contado con el dictamen de un consejo asesor, tal como se indica en el Plan Director de El Bosque desde 2001. En dicho consejo deberían estar presentes, entre otros, un experto en jardines históricos y un miembro del Grupo Cultural San Gil. Que expliquen los representantes de su titularidad pública (alcalde de Béjar y consejero de Cultura de la Junta de Castilla y León) por qué no les ha dado la gana constituir tal consejo en estos nueve años.

José Muñoz Domínguez

 

Artículo publicado el martes, 07 de diciembre de 2010

El ayuntamiento se ceba con los más débiles

El ayuntamiento una vez mas sangra a los más débiles, ¿Cuál es la política social seguida por nuestro ayuntamiento?, debemos de hacerle esta pregunta a nuestro alcalde D. Cipriano González, porque parece ser que el lo tiene muy claro: acribillar con multas en los barrios menos boyantes económicamente. La Antigua, donde sus vecinos llegan con serias dificultades a fin de mes, donde en la mayoría de las casas no entran ni 900€ al mes es continuamente perseguida por la policía local que sin ningún miramiento sanciona a vehículos que según ellos están mal aparcados, y seguramente a veces tienen razón ¿Pero que posibilidad de aparcamiento tienen unos vecinos los cuales llevan mas de un año de obras en una de sus principales calles (Veintinueve de Agosto)? Ahora (ya mas de un año) desvían el tráfico por Padre Roca en la cual han suprimido unos 40 aparcamientos, y ahora se disponen a habilitar 5 en la misma, ¿Dónde metemos esos 35 coches restantes? Y en puentes, vacaciones de verano, o en Navidades, que la población del barrio casi llega a duplicarse ¿Qué hacemos?. “Señor” alcalde D. Cipriano González empiece por hacer usted las cosas bien y luego exíjaselo a sus gentes. Pero no, es mas bonito esperar a estas fechas claves de las que hablo, puentes, navidades… para hacer su particular agosto y mandar a los policías municipales a llevarse por delante sin ningún miramiento el presupuesto mensual de nuestras familias con el único objetivo de llenar las arcas a costa de los mas débiles, ese partido que tanto defiende la política social y ese que se arrima nosotros las clases medias y bajas para llevarse un puñado de votos, así, así nos lo agradece. Lo que queda claro es una cosa, las obras de La Antigua las van ha pagar, si es que no lo han hecho ya, sus vecinos, a base de multas y sanciones.

Desde mi humilde opinión, un consejo: acabé las obras de una vez, déjenos de acribillar a multas y por favor, se lo suplico, deje ya de hacer tanto daño a La Antigua y a Béjar en general

Firmado. Un vecino del barrio.

Artículo publicado el viernes, 05 de noviembre de 2010

Requiem por el Barrio de "Los Praos"

 

 La Revisión del Plan de Ordenación Urbana de Béjar sentencia la desaparición de una obra emblemática del arquitecto Francisco Cabrero

José Muñoz Domínguez
(con la colaboración de Urbano Domínguez Garrido)

Ahora que el presidente Zapatero proclama en tono mesiánico la nueva era de la sostenibilidad y de la regeneración económica para el país, sus vicarios en la tierra (en la nuestra, aquí mismo), perseveran en lo más rancio del modelo que nos ha llevado a estas miserias de hoy, a eso que llaman crisis, barros de aquellos lodos que inundan esta España todavía de ladrillo y pandereta, de pelotazos urbanísticos, de crecimiento a toda costa y en toda costa, de corruptelas edilicias generalizadas sin otro credo ni color político que el del dinero. Esa España del enriquecimiento de unos pocos ante el despojo de lo que pertenece a todos: la salud pública, la calidad de vida urbana, el medio natural, el paisaje, el Patrimonio Histórico.

El actual Gobierno Municipal disponía de la mejor oportunidad para dar la vuelta a la situación urbanística en nuestra ciudad pero, incomprensiblemente, la ha despreciado apostando por el continuismo de la etapa anterior (Partido Popular) con una lamentable Revisión del Plan de Ordenación Urbana redactado por el mismo equipo que ya había contratado el no menos lamentable Alejo Riñones, y en el que, aparte de cuatro trazos de maquillaje (un poco de colorete para parecer más socialista), el modelo de ciudad sigue siendo el mismo: carroña para el provecho de los de siempre. Con el “nuevo” Plan, cualquier cosa es susceptible de convertirse en suelo para construir, lo mismo da que se trate de un verdadero solar, de un hermoso trozo de monte, de un edificio fabril o del entorno de un BIC. protegido: todo vale para alimentar a la hiena.

Entre las barbaridades que el "nuevo" Plan promueve podría detenerme en la salvaje urbanización del Valle de las Huertas (un verdadero regalo para San Faustino), la consolidación del Pelotazo Cejuela (a mayor gloria de San Basilio) o el espantoso recrecido que se admite sobre la fábrica de Gosálvez (¡eso sí que es proteger el Patrimonio Industrial, inventariado por el Ministerio de Cultura!), pero me voy a centrar en otra no menos lesiva para nuestra ciudad y que afecta al barrio en el que he crecido: "Los Praos".

Un barrio en el punto de mira de la piqueta

Barrio de Los Praos, BéjarLa Memoria Vinculante de la Revisión del PGOU aprobada por el Ayuntamiento de Béjar plantea el arrasamiento del conjunto de viviendas protegidas "Virgen del Castañar" en "Los Praos". En el documento se dice que se trata de edificaciones "…de escasa calidad constructiva y condiciones higiénicas...". Se puede estar de acuerdo con lo primero, pero no parece asumible lo segundo. Efectivamente, las viviendas adolecen de una baja calidad constructiva y de una superficie relativamente reducida, lejos de los estándares actuales. Ambos defectos provienen de la época en que se edificaron -la Postguerra-, pero pueden corregirse con intervenciones de rehabilitación y renovación de los edificios existentes, como ya se viene haciendo en otros lugares como, por ejemplo, el barrio San José de Salamanca, donde la renovación de las viviendas viene de la mano del asentamiento progresivo de población joven.

Lo que se propone en “Los Praos” es convertir un barrio habitado en un solar, por fases independientes cuya ejecución puede durar decenios. Sobre el solar se edificarían once nuevos bloques. Nueve de ellos de planta baja más cuatro plantas, y los otros dos de baja más cinco y baja más seis. La edificabilidad se incrementa un 46 % respecto de la existente y como se aumentan notablemente las alturas, la ocupación del suelo pasa de cerca de 10000 metros cuadrados a algo más de 7000, pero con un desproporcionado incremento de población residente. La descripción que se hace de la barriada, en términos como "…cuenta con viales de escasa anchura, falta de plazas de aparcamiento y falta de dotaciones urbanísticas...", resulta, más que sesgada, de una manifiesta y demostrable falsedad. Por otra parte, no se ve cómo se solucionan tales problemas en la propuesta: la superficie de viales se incrementa en menos de un ridículo 4 %, las plazas de aparcamiento pasarían de las 210 actuales para 342 viviendas, a sólo 269 para un número de usuarios mucho mayor que el actual, con lo que el nuevo desarrollo estará, a este efecto, mucho peor dotado que la barriada que se quiere derribar. Finalmente, El 12 % de la nueva edificabilidad se destina a equipamientos que, por cierto, no faltan en las inmediaciones del conjunto (cine, iglesia, centro de profesores -o equivalente- y centro de salud).Plaza Primero de Mayo, Béjar La ausencia de comercios dentro de la barriada (mención aparte del mercado semanal al aire libre) no supone ningún problema, toda vez que en su entorno más inmediato se encuentra la mayor parte de las grandes superficies comerciales de Béjar, sin problema alguno de accesibilidad. A pesar del errado juicio de la Memoria Vinculante, las casas baratas de “Los Praos” constituyen hoy el conjunto bejarano mejor dotado de viales, y no sólo de viales, sino también de plazas y jardines, fruto de una organización y de una planificación racionales que no son comunes en los actuales desarrollos urbanísticos, tanto en Béjar como en el resto de nuestro país. Por otra parte, ¿cómo se pagará este desarrollo? Se supone que con la bola de oro de la especulación urbanística, es decir, con las plusvalías generadas por la transmisión de la propiedad, ya que los nuevos propietarios no serán, con seguridad, los actuales residentes o sus descendientes. Una actuación más sensata y sostenible, que, eso sí, no movería tanto dinero como la propuesta en el PGOU, sería la remodelación y rehabilitación de lo existente, que en muchos aspectos está por encima de la que se puede encontrar en cualquier otra zona de Béjar, incluidas las de nuevo desarrollo.

Si comparamos este conjunto amenazado con su vecino Barrio del Recreo, las diferencias saltan a la vista: en el primero, escala humana en los edificios -de promoción pública- y baja densidad, espacio para jardines, aparcamientos, desahogo para el mercado y centro cívico (con diferentes funciones a lo largo del tiempo), todo ello ordenado de forma racional y cómoda para el vecindario por una mente pensante; en el segundo caso, una verdadera barrera de ladrillo, heterogénea y monstruosa, levantada a golpe de promoción inmobiliaria y descontrol edilicio.

Pues bien, la mente pensante que diseñó el Barrio de “Los Praos” tiene nombre y apellidos: Francisco de Asís Cabrero Torres-Quevedo, arquitecto santanderino fallecido hace tan sólo cuatro años que goza de muy buena reputación entre sus colegas. Ahora que he buceado un poco en la biografía de este hombre, comprendo por qué mi viejo barrio recibía las visitas de estudiantes de Arquitectura de la Universidad de Valladolid, concretamente del Departamento de Urbanística. A pesar de tratarse de su primera obra importante, es una excelente muestra del tipo arquitectónico y urbanístico al que pertenece (barriada obrera de vivienda protegida) y acredita suficientes cualidades como para ser respetada y conservada, cuando no mejorada desde la política municipal, pues representa un punto inicial significativo en la obra del arquitecto y sus valores son plenamente vigentes desde verdaderos criterios de crecimiento sostenible.

Francisco Cabrero y su obra en Béjar y Comarca

Francisco CabreroFrancisco Cabrero (1912-2005) nació en Santander, pero se formó en Madrid, primero como pintor (en la Academia de Bellas Artes de San Fernando) y después como arquitecto (en la Escuela Superior de Arquitectura) durante los años de la República, aunque no pudo ejercer su profesión hasta el final de la Guerra (in)Civil. En la inmediata Postguerra trabajó en la Obra Sindical del Hogar junto a otros colegas como Eduardo Olasagasti, Joseph Antoni Coderch, Luis Gamir y Germán Álvarez de Sotomayor, pero su inquietud por la arquitectura que se desarrollaba en otras partes de Europa le condujo hasta Italia, donde visitó a Giorgio de Chirico, a Adalberto Libera y a Gaetano Minnucci y conoció la obra de Giuseppe Terragni. Más tarde, en los años cincuenta, contactó con Max Bill en Zúrich, con Richard Neutra en Madrid, con Frank Lloyd Wrihght en Arizona y con Alvar Aalto en Helsinki, y participó como comisionado en importantes congresos internacionales sobre Arquitectura, Urbanismo y Patrimonio (Manifiesto de la Alambra, 1953; V Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos en Moscú; 1957; Congreso Mundial de la Federación Internacional de Arquitectura y Urbanismo en Tokio, 1966, etc.). Ejerció su labor en importantes organismos públicos, como la mencionada Obra Sindical del Hogar, la Feria Internacional del Campo, las Universidades Laborales o la Gerencia de Urbanismo del Ministerio de la Vivienda. También le tentó la docencia y desde 1974 fue profesor en la Escuela de Arquitectura de Madrid y desde 1985 en la de Navarra, además de publicar su obra Cuatro libros de Arquitectura en 1992. De su quehacer arquitectónico destacan edificios como el actual Ministerio de Sanidad y Consumo (realizado como proyecto de Casa Sindical en 1949), la Escuela Nacional de Hostelería (Recinto Ferial de la Casa de Campo, 1959), el edificio del periódico Arriba (Paseo de la Castellana, 222), de 1962, y el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo, de 1964. A lo largo de su vida recibió diferentes premios y reconocimientos, como el Gran Premio del Gobierno Cubano en la Bienal de La Habana de 1954, la Medalla de Oro de la Arquitectura, otorgada por el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España en 1990, o los premios del COAM de 1991 y 1993.

Entre sus proyectos para promociones de vivienda pública cabe valorar las tres barriadas de vivienda protegida realizadas en Béjar y comarca: el grupo Virgen del Castañar (“Los Praos”), que data de 1942, Santa María de las Huertas (1943-1945) y otro grupo de 50 viviendas en Fuentes de Béjar (1943). También es suyo el proyecto de la primera fase del Barrio Vidal en Salamanca (además del correspondiente Plan Parcial, todo ello de 1943) y las fases III y IV del madrileño Grupo Virgen del Pilar (1945-1961), entre otras promociones.

La filiación franquista de buena parte de sus proyectos (singularmente los generados desde la Obra Sindical del Hogar o los de carácter conmemorativo), no ha sido obstáculo para que la crítica profesional haya valorado su obra por encima de tales contingencias y asigne a Cabrero un destacado puesto en la arquitectura española contemporánea. Una obra tan temprana como el Barrio de “Los Praos” aparece indefectiblemente en las monografías dedicadas al arquitecto y es calificada como precursora de una de sus más celebradas realizaciones (el actual Ministerio de Sanidad, en el madrileño Paseo del Prado). Su obra en Béjar, a pesar de la penuria material de la época -escasez de cemento y acero- se resuelve con plena eficacia y desde planteamientos contemporáneos en los que se reconocen influencias del racionalismo español de la República (vivienda-tipo de Emiliano Amann, de 1932, con antecedentes alemanes y holandeses) y del racionalismo italiano (particularmente de Minnucci).

Así pues, la valoración despreciativa que hacen los autores del “nuevo” Plan de Ordenación Urbana sólo puede entenderse desde la ignorancia de la obra de Francisco Cabrero y, salvo otra clase de intereses, del valor urbanístico de esta barriada modelo. Me gustaría ver qué cara ponen en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (institución que organizó la exposición póstuma sobre Cabrero y su obra en 2007) cuando se enteren de lo que pretenden hacer en Béjar sus propios colegas.

Desde estas páginas pido a quien corresponda, en favor de una sostenibilidad menos retórica y más pragmática, la retirada de semejante propuesta en la Revisión del Plan de Ordenación Urbana de Béjar y el compromiso del Ayuntamiento de la ciudad por conservar y mejorar el barrio, sin desvirtuar los planteamientos del autor del proyecto original y de acuerdo con los estándares de calidad actuales, tal como llevan haciendo, desde hace décadas, los municipios europeos (particularmente suecos) más progresistas.

Bibliografía básica sobre Francisco Cabrero

- Climent Ortiz, Javier, Francisco de Asís Cabrero, Arquitecto, 1938-1978, Xarait, Madrid, 1979.
- Durán-Loriga Rodrigáñez, Miguel, “Francisco Cabrero”, en T. A., Temas de Arquitectura y Urbanismo, nº 181, julio de 1974.
- Fullaondo, Daniel, “Asís Cabrero y la Arquitectura de los 40”, en Nueva Forma, nº 76, mayo de 1972.
- Grijalva Bengoetxea, Alberto, La Arquitectura de Francisco Cabrero, Universidad de Valladolid y Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla y León, Valladolid, 2000.
- Ruiz Cabrero, Gabriel; Martín Blas, Sergio; y Sánchez de la Chica, Juan Manuel, Legado Francisco de Asís Cabrero Torres-Quevedo, Fundación COAM, Madrid, 2007 (de donde se han tomado las ilustraciones para este artículo).

 

Artículo publicado el viernes, 18 de diciembre de 2009

Jóvenes Bejaranos indignados

Buenas, somos un grupo de Jóvenes de la ciudad de Béjar, mandamos este escrito, a diferentes periódicos porque es el medio mas útil que encontramos, para poder hacer llegar a la ciudad de Béjar nuestra queja.

El año pasado, por estas fechas, los días de calor no nos quedaba más remedio que irnos a bañar al río u otras piscinas municipales que no eran la de Béjar, por los motivos que todo el mundo sabe.

Este año, seguimos en las mismas condiciones, y sí  la piscina de la Cerrallana ya está abierta ( auque sigue sin sombras, sin bar etc..) pero el motivo por el cual nuestro grupo de jóvenes no va a la piscina es el precio de la entrada que ha estimado oportuno nuestro Exmo Ayuntamiento de Béjar.

Tenemos 16 años, y el precio de la entrada son de 3 euros, si ponemos por ejemplo que de los 7 días de la semana, vamos 4 días a la piscina ( ya que desgraciadamente, es uno de los pocos sitos donde hay para que vayan los jóvenes de Béjar) el precio nos saldría al mes , ir cuatro días a la semana por 48 euros.

A los jóvenes de 16 años, que estudiamos, no trabajamos y estamos de vacaciones hasta que empiece el curso escolar , nuestros padres no nos pueden dar 48 euros para ir a la piscina y menos en los tiempos que corren.

Nos parece que los precios de la piscina estan desiquilabrados, los menores de 14 años 90 centimos y los mayores 3 euros.

Tendrían que equilibrarlo, y bajar los precios de los adultos porque para los adolecentes nos parece excesivo.

Y más si a este precio se le suma el precio del autobús, para subir allí arriba.

Si el Exmo Ayuntamiento, no hubiera quitado las sombras de la piscina, no hubiera quitado las mesas que había para merendar, hubiera seguido construyendo el bar etc...todavía entenderiamos pagar 3 euros, pero sin eso, teniendote que llevar la sombrilla de casa etc...y encima pagando 3 euros...tendremos que hacer lo del año pasado...si quieres Agua ¡Al río!.

Escrito por: Jóvenes Bejaranos indignados.

Artículo publicado el miércoles, 26 de agosto de 2009

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