Las Aves de la Sierra de Béjar

Localizada en el sector más occidental de Gredos, la sierra de Béjar alberga las últimas elevaciones importantes del Sistema Central antes de su continuo descenso hacia las vecinas sierras de Francia y Gata. El acusado contraste altitudinal permite la existencia de diferentes ecosistemas habitados por una importante comunidad de vertebrados, destacando las aves por su diversidad y abundancia.

Precisamente éstas últimas son las protagonistas de la publicación titulada "las aves de la sierra de Béjar", elaborada por el biólogo bejarano Raúl Bueno que a lo largo de más de quince años fue recopilando una gran cantidad de datos sobre la presencia, distribución y abundancia de este grupo de vertebrados. Con su libro, el autor pretende aportar una visión completa y actualizada de las 153 especies de aves que se pueden observar a lo largo del año, describiéndose para cada una de ellas datos concretos sobre distribución, identificación, ecología y conservación, acompañándose además de un total de 144 dibujos realizados por él mismo.

Después de tratar de forma breve la descripción del ámbito territorial estudiado, con datos básicos sobre geología, clima, hidrografía, vegetación, fauna, población humana y espacios protegidos, se pasa a un interesante capítulo que aborda la distribución de las aves sobre el territorio, identificando las diferentes unidades ambientales de la sierra de Béjar y las especies más representativas de cada una de ellas. De esta forma se hace un recorrido por la totalidad del territorio, comenzando en la zona de cumbres, donde habitan aves tan adaptadas a este inhóspito medio como el acentor alpino, bisbita alpino y chova piquirroja, para finalizar en los pastizales de las cotas más bajas de la comarca, a las que el críalo vuelve cada año desde el sur del Sáhara a parasitar los nidos de urraca y donde grullas, gansos y diversas anátidas y limícolas hacen una parada en sus largos viajes migratorios.

Entre estos dos ambientes extremos, separados por más de 1.700 metros de altitud, aparecen formaciones vegetales habitadas por comunidades de aves específicas. Así, por debajo de la zona de cumbres se desarrollan extensos piornales y cervunales donde destacan como especies más características el pechiazul, escribano hortelano y acentor común. Las repoblaciones de pino silvestre albergan poblaciones numerosas de carbonero garrapinos y pinzón vulgar, pudiéndose observar aves tan curiosas como reyezuelo sencillo y reyezuelo listado, herrerillo capuchino, verderón serrano y piquituerto común.

Los bosques de rebollo o roble melojo albergan gran cantidad de especies como paloma torcaz, cárabo común, pico picapinos, pico menor, mosquitero papialbo, papamoscas cerrojillo, trepador azul, agateador común y picogordo, estando presentes también rapaces como azor, gavilán, ratonero y abejero europeo, frecuentes igualmente en los extensos castañares de la cara norte de la sierra. Las currucas carrasqueña, zarcera y rabilarga son típicas de los matorrales que cubren las zonas de mediana y baja altitud, mientras que golondrinas dáuricas, avión roquero, colirrojo tizón, roqueros rojo y solitario y gorrión chillón, ocupan roquedos y áreas escarpadas.

Las orillas de ríos y arroyos, así como los bosques de ribera, compuestos por alisos en las zonas más elevadas y por fresnos y sauces en las cotas inferiores, son buenos lugares para observar aves tan interesantes como el mirlo acuático, que se sumerge en el agua en busca de larvas de insectos, las lavanderas blanca y cascadeña, ruiseñor bastardo, zarcero común, curruca capirotada o ruiseñor común. Son muy ricas en aves también las zonas donde alternan pastizales y praderas con setos y bosquetes, siendo un buen lugar para observar zorzales invernantes como por ejemplo el común y el alirrojo o incluso el más escaso zorzal real.

Pero no sólo las áreas más agrestes son idóneas para observar aves, ya que en el interior de la ciudad de Béjar y en los pueblos del entorno se detectan con facilidad avión roquero, avión común, vencejo común, grajilla, lechuza común e incluso especies tan curiosas como cernícalo primilla, colirrojo tizón o gavilán, así como el siempre presente gorrión común.

De las 153 especies de aves detectadas hasta el momento en la sierra de Béjar y descritas en el libro, 73 son sedentarias, es decir, están presentes a lo largo de todo el año, aunque es necesario comentar que durante el invierno algunas de ellas descienden en altitud y se dispersan por bosques y campiñas. Otras 38 especies son estivales y por ello tan sólo están presentes durante la época reproductora, emigrando hacia el sur al final del verano. Por el contrario, 17 especies llegan a la sierra de Béjar después de abandonar sus territorios de cría situados en el centro y norte de Europa, son las invernantes. Durante los pasos migratorios se pueden observar otras 16 especies, aunque su presencia en la sierra de Béjar se suele restringir a unas pocas semanas, previas o posteriores a su ciclo reproductor. Las 9 especies de aves restantes han sido consideradas como accidentales o de presencia esporádica, debido a la escasez de observaciones sobre ellas.

De las 73 especies catalogadas como sedentarias, 71 nidifican dentro del ámbito de estudio, mientras que las 2 especies restantes, el buitre leonado y el buitre negro, tan sólo utilizan el territorio como zona de campeo y alimentación, nidificando en áreas limítrofes. Entre las 38 especies estivales existen 2, la cigüeña negra y el alimoche común, que tampoco nidifican en el territorio estudiado, aunque lo frecuentan para alimentarse. El número total de especies de aves que se reproducen en la sierra de Béjar es de 107.

La publicación cuenta en su parte final con un interesante capítulo dedicado a describir nueve itinerarios ornitológicos que permiten la posibilidad de avistar la gran mayoría de las aves tratadas en el libro. Cada itinerario cuenta con una ficha que recoge las especies presentes en cada época del año, así como una detallada descripción del recorrido y un mapa para orientarse en el campo. Hay rutas con cierto grado de dificultad, como la que recorre la zona de cumbres de la sierra de Béjar y otras muy fáciles de realizar, como la del tramo medio del río Cuerpo de Hombre. Así, hasta nueve rutas, que conducirán al ornitólogo o al aficionado por los rebollares de Horcajo, el valle del río Sangusín, los picos de Valdesangil, el puerto de La Hoya, el puerto del Tremedal y los rebollares de Solana de Avila, la dehesa de Candelario y finalmente por el embalse de Béjar. Estas rutas guiarán a los amantes de la naturaleza por lugares tranquilos y apartados de nuestra comarca asegurando una buena jornada ornitológica.

 Galeria de Dibujos realizados por Raúl Bueno


Realizado por: Raúl Bueno
Dibujos: Raúl Bueno