La Ruta de los Molinos, San Martín del Castañar, un viaje entre mundos.

El trabajo municipal de adecentamiento y señalización, que aún prosigue, ha permitido recuperar el trayecto que un día fue empleado por molineros y vecinos de la zona para aprovechar la fuerza del agua del Río Francia.

Redacción I-Bejar.com | viernes, 15 de abril de 2016

Ni invocar a dioses, ni realizar conjuros para viajar entre mundos, ni siquiera hacerse con una máquina del tiempo para trasladarse al pasado, es necesario para vivir las mismas sensaciones. Basta con iniciar el camino a lo conocido, pero que de no ser por el laborioso trabajo del personal municipal y del propio alcalde de San Martín , aún permanecería escondido por la maleza a los ojos y paseos de los caminantes, La Ruta de los Molinos. Del presente al pasado, de este mundo al del nucleo de la Sierra de Francia.

El recorrido, a lo largo de algo más de 6 kilómetros y medio, se puede iniciar a pocos metros del centro de uno de los pueblos con mayor encanto de la Sierra de Francia, San Martín del Castañar. Debe su nombre a los vestigios que se pueden encontrar a lo largo del camino, vestigios del aprovechamiento de la fuerza del río. El poder evocador de las ruinas de estas construcciones pretéritas trasladan al caminante a otra época, aquella en la que el recorrido posiblemente se hiciera a lomos de alguna bestia y por la que discurrían los vecinos de la localidad atareados.

La ruta se inicia por la calle Penilla y tras atravesar un puente, ínfimo de piedras pero ingente en lo evocador, se inicia el camino que nos precipita casi de inmediato al cauce del río Francia, por un sinuoso sendero, recién adecentado por el ayuntamiento de San Martín. Fresnos y alisos, entre otros, pueblan la ribera, que nos acerca hasta el primero de los molinos, próximo a una zona tradicional de baño.

El camino prosigue  y los caminantes pueden optar por seguirlo o por descender por los ramales que nacen a la izquierda del sendero y que desembocan en las aguas del Francia, especialmente caudaloso y bello en esta época del año. Un caudal que denota la fuerza del agua que en el pasado fue la de la molienda y de la importante actividad que se desarrolló en la localidad.

En el discurrir del sinuoso sendero, a unos 10 minutos de paso ágil,  nos encontramos con una curva horadada en el cauce con el discurrir de los siglos y al Charco de la Ventana, a los pies de una formación rocosa conocida como el “Campanario de los diablos

La ruta finaliza, después de toparnos con hasta 5 molinos , que invitamos a descubrir al caminante, cerca de las pozas de  “El Caozo” y “La  Olla” , regresando por el camino que comunica éstas con el pueblo.


 





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