La Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional homenajean al poeta Pablo García Baena

Residencia Mamá Margarita, Béjar

Redacción i-bejar.com
Mayo 04, 2009

Pablo García Baena es Premio Príncipe de Asturias en 1984 y recibió en 2008 el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

Redacción I-Bejar.com / La Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional organizan las Jornadas de Estudio en Honor del poeta Pablo García Baena, galardonado con el XVII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que se celebrarán los días 5 y 6 de mayo en el Aula Magna de la Facultad de Filología.

Desde su primer Cuaderno de poesía, de 1938, Pablo García Baena ha vivido su condición de poeta como el cumplimiento de un destino. Ha publicado poco, porque ha aplicado una gran exigencia a lo que escribía y ha preferido siempre la vida a la literatura. Entre sus libros, títulos inolvidables como Antiguo muchacho, Junio, Óleo, Antes que el tiempo acabe, Fieles guirnaldas fugitivas y el reciente Los Campos Elíseos, de 2006. Nacido en Córdoba en 1921, fue uno de los fundadores de la revista Cántico, que en los años 40 y 50 trajo aire fresco a las letras españolas. Su cosmopolitismo era radicalmente moderno, pero se nutría de la mejor tradición, enlazando así con la Generación del 27. Góngora ha sido el maestro indiscutible para este poeta barroco, inscrito en una genealogía literaria que va, según sus propias palabras, “de Lucano a Cántico”.

Premio Príncipe de Asturias en 1984, recibió en 2008 el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Con ese motivo la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional editaron el volumen Rama fiel, del que el poeta ha afirmado: “No es una antología, sino el libro de mi vida”.

Junto a sus poemas imprescindibles el libro da a conocer una rica muestra de imágenes que incluye sus tapices, dibujos, fotografías y manuscritos. La armonía de contrarios constituye una de sus claves estéticas: antiguo y moderno, pagano y cristiano, erótico y ascético. Es un maestro del verso, desde el versículo desbordado hasta la línea más sobria.

Muy pocos poetas contemporáneos dominan como él el vocabulario, en el que los cultismos conviven con los términos coloquiales. Fiel al amor, a sus amigos, a la libertad y a su propia conciencia, su integridad moral traduce la piedad de los antiguos. Alguien que confía en la poesía como salvación del mundo es un poeta que suscita la concordia social.

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