"Ofrecemos ayuda profesional independientemente del perfil social y estatus económico"



Redacción i-bejar.com
Noviembre 11, 2007

La Voz de Salamanca visita el Centro Salmantino de Mediación Familiar y Orientación Psicológica de la Mujer Decide y conoce la historia de este centro social autogestionado, el único en Salamanca que ofrece apoyo y ayuda profesional a algunos de los colec

La Voz de Salamanca (José J. de Vega, Diana Eguía) / La Voz de Salamanca visita el Centro Salmantino de Mediación Familiar y Orientación Psicológica de la Mujer Decide y conoce la historia de este centro social autogestionado, el único en Salamanca que ofrece apoyo y ayuda profesional a algunos de los colectivos más desfavorecidos de la población prescindiendo del carácter mercantil propio de un gabinete psicológico.

Su proyecto nace tras varias experiencias en asociaciones dedicadas al trabajo social de ayuda a colectivos excluidos, como el Grupo Cinco Acción y Gestión Social de Madrid, y labores educativas en desadaptación social y psicología social, como el Proyecto Insol de inserción social y laboral de jóvenes. Los fundadores de esta iniciativa salmantina provienen de la zona Sur de Madrid, pionera en muchos de los movimientos sociales ciudadanos, donde consiguieron reunir 137 asociaciones, formando así una gran plataforma que obtuvo la ayuda de la Comunidad y otros organismos oficiales.

Hace más de tres años fueron solicitados por la Junta de Castilla y León como técnicos de monitores culturales para elaborar un informe sobre la situación de los colectivos de riesgo próximos a la exclusión social. A su llegada a Salamanca pudieron comprobar las enormes carencias que ofrecía la ciudad en mediación familiar, apoyo a las víctimas de violencia machista y psicología infantil. Este fue el principal germen motivador para la creación de este centro cuyas puertas vieron la luz por primera vez el significativo ocho de marzo de 2005.

A día de hoy trabajan en el centro doce profesionales de distintas orientaciones psicológicas y cuentan con una lista de espera de 56 interesados en realizar el “practicum” con ellos. No creen en los contratos eventuales para becarios, ante los que reaccionan enseñando a autogestionar empleo. Por ello, cualquier interesado puede llegar a formar parte de la plantilla, ayudando así a ampliar su radio de acción.

Fieles a la independencia rigurosa, no cuentan con ninguna subvención estatal. Funcionan mediante aportaciones libres y gracias la recaudación que se deriva de algunas de sus actividades. Se quejan de la escasa interacción existente entre las distintas asociaciones de la ciudad y del nulo apoyo recibido por el ayuntamiento. Las autoridades salmantinas consideraron que la demanda social para su actividad era insuficiente a pesar de que la cifra de usuarios del centro asciende a 192 entre niños y adultos. Por la falta de apoyo del Ayuntamiento de Salamanca, se vieron obligados a ubicar su casa de acogida para mujeres víctimas de maltrato en Colado Villalba (Madrid).

Además de Decide dirigen la asociación Animakultura, destinada a ofrecer servicios integrales de acción y formación socioeducativa y cultural. Destinada a un público infantil y juvenil, realizan actividades de distinto signo con el objeto de prevenir enfermedades psicológicas o problemas sociales como la drogodependencia. En el medio rural gestionan un programa de ocio alternativo al tiempo que en la ciudad se valen de la ludoteca situada en el Centro de Arte Contemporaneo DA2.

Decide ha ido aumentando en volumen de usuarios gracias a la publicidad del boca a boca, ciudadanos de todo tipo han acudido a ellos por la especial naturaleza de su servicio, donde los honorarios y terapias prefijadas no tienen cabida. En la actualidad cuentan con pacientes procedentes de otras provincias, incluso de otros países, personas movidas por la escasez general de este tipo de ayuda. Muchos acuden a ellos tras haber pasado por distintas clínicas con resultados infructuosos. Los usuarios del centro no pertenecen a ningún sector social delimitado, abarcando desde las clases sociales más desfavorecidas hasta las más privilegiadas.

Para algunos de ellos esta asociación les ha aportado el estímulo de contar con alguien del que carecían, de saber que pueden sentirse parte de una familia de profesionales más allá de las horas de consulta. Aquí encuentran el sentido de pertenencia que les falta, comenta la coordinadora Noemí Iglesias Padilla. Noemí asegura que la base del maltrato está en la dependencia emocional, determinante a la hora de decidir hasta dónde somos capaces de aguantar. Por ello su terapia se estructura de la siguiente manera: primero una evaluación inicial para delimitar el punto en el que se encuentra el paciente y negociar con él las bases del tratamiento al que se va a someter; a continuación, una terapia afectiva dirigida, destinada a recuperar la autoestima perdida en la que se educa para “hacer parir a la razón” y convertirnos en lo que queremos ser, aprender a decir “no”, a desembarazarnos de la culpa, de la institucionalizaseis de la que en ocasiones no somos conscientes; por último, llega el momento crucial en que el usuario toma las riendas de su vida y decide quién es y qué quiere hacer, aceptar sus limitaciones, sus potencias y aprende. Una vez superada esta fase, las sesiones se extienden primero trimestralmente; luego, semestralmente; y, una vez transcurrido un año, si es posible reciben el alta total.

La terapia psicológica no es la única ni la principal actividad que desarrollan estos profesionales comprometidos: talleres de todo tipo, asesoría jurídica, seminarios participativos, formación y un sin número de acciones destinadas a ayudar y colaborar con la comunidad de otro modo. Experiencias como estas nos demuestras que existe otra manera de ayudar, de trabajar, de interrelacionarnos e incluso de vivir.

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