La Federación por el Patrimonio de Castilla y León reclama nuevos estudios sobre el "Fortín" de Calzada de Béjar e inversiones para su conservación

Redacción i-bejar.com
Octubre 07, 2010 - 15:42

La Federación de Asociaciones presenta ante la Comisión Territorial de Patrimonio de Salamanca datos que permiten considerar la construcción como un almacén de hielo

Fortín Calzada de BéjarLa "Federación de Asociaciones por el Patrimonio de Castilla y León" ha solicitado a la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural en Salamanca la realización de un estudio riguroso para, en su caso, hacer las modificaciones pertinentes en la declaración como Bien de Interés Cultural, y en su denominación, del conocido como "fortín romano" que se encuentra en La Calzada de Béjar.

Como se desprende del estudio pormenorizado de los detalles constructivos, remitido por Patrimonio de Castilla y León, dicha denominación no se corresponde con la función que debió tener la mencionada construcción:

  • Fortín Calzada RomanaLa única puerta existente, que abre hacia el interior, está situada al noreste siendo ésta la zona más fría. Esto se evidencia por una piedra, a la derecha del hueco, que mantiene el brazo de encaje de la tranca de cierre, roto el correspondiente a la piedra pareja situada a la izquierda del citado hueco, y la consiguiente caja en el muro para el deslizamiento de la tranca.
  • Las llamadas saeteras, situadas en el suelo accidentado, apuntan hacia el suelo exterior, por lo que carecen de funcionalidad defensiva. Están realizadas con molde tronco-cónico que sirve de base al mortero de cal que reviste, el diámetro de boca es de 30 cm. y en la salida de 12 cm.
    A parte de estos agujeros, “desagües”, no existe ventana, tronera o hueco alguno desde el que poder realizar tareas defensivas en los flancos Sur, Este u Oeste, sin olvidar que al Norte se dispone de una puerta que debería estar abierta en las acciones de defensa.
  • La existencia de un suelo de roca viva, aristado y desigual, con "saeteras" en embudo prácticamente a 45° del nivel del suelo, no parece lo más adecuado para transitar por el interior de la edificación.

Todo apunta a que este edificio fue un almacén de nieve para el suministro de hielo a las mercancías en tránsito (pescado, fruta, carne...) por la vía romana:

  • El camino para acceder a dicho almacén tiene un trazado fácil y amplio por la ladera superior, cuestión no lógica para un edificio defensivo.
  • La puerta situada al noreste, abre hacia el interior, permitiendo un aprovechamiento máximo de carga y volumen del recinto y con una menor incidencia calorífera desde el exterior.
  • La parte de masa que se licua sale hacia el exterior por los desagües, sin que haya agua en la solera ni pasillo de distribución, lo que permite sequedad suficiente en el recinto, coincidiendo agrupados cuatro desagües por esquina, con un nivel inferior al resto de los muros. Curiosamente los desagües del muro opuestos a la puerta no van nivelados, sino con un ligero abombado de la línea, como si el nivel del suelo fuera en caída curva desde el centro de la construcción.
  • Se trata de un edificio de muros ciegos, de un grosor de 180 cm., que aísla de forma importante del exterior, tratándose de una construcción estable y con capacidad de almacenamiento.
  •  El hecho físico de la existencia de un suelo de roca viva, aristado y desigual, con desagües al exterior, es propicio a igualar con una buena solera de nieve que, apisonada, funcionaria como acumulador de frío, permitiendo almacenar bloques de hielo a ambos lados del pasillo central, desde la puerta hasta el fondo, con la nieve procedente de las nevadas del invierno, o de la cercana Sierra de Béjar, como mejora para la conservación de alimentos transportados por arrieros a través del Camino.
  • La zona de puerta está más alta que el exterior, permitiendo un andén de carga, ahora derruido.

El “fortín romano” es una construcción de forma casi cuadrangular, con unas dimensiones aproximadas de 29 x 27 metros, aparejado con mampostería de granito y puestos en las esquinas rudos sillares de alto variable. Este edificio ha sido denominado “fortín” al creerse que se trataba de un puesto de vigilancia y defensa del tramo de la calzada romana Vía de la Plata. Se supone que estaba cubierto con armadura de madera a dos aguas por los ángulos de sus muros.

Está catalogado como Bien de Interés Cultural, con categoría de Castillo desde el 3 de junio de 1931. Debido al “lamentable estado de abandono, sin cubierta, e invadido por la maleza que dificulta el acceso al mismo” está inscrito en la Lista Roja del Patrimonio que elabora la Asociación Hispania Nostra, quien advierte del riesgo de “desmoronamiento de los muros por las inclemencias y la maleza”. La “Federación de Asociaciones por el Patrimonio de Castilla y León” también ha solicitado que se tramiten lo antes posible las oportunas diligencias para evitar la total destrucción de este edificio.