Pequeña historia gráfica del Palacio Ducal

1.- Se dice, sin mucho fundamento, que el antiguo palacio de los duques de Béjar, actual I.E.S. "Ramón Olleros Gregorio", fue en su origen un castro vetón, luego un cenobio visigodo y más tarde una alcazaba árabe. Hasta que no se pueda demostrar por medio de la arqueología, estas ideas no pasan de ser suposiciones de los eruditos locales que por el momento también carecen de soporte documental. En esta pequeña historia vamos a intentar resumir e ilustrar la etapa que sí hemos podido conocer por medio de los documentos y de sus restos materiales.

La parte más antigua del edificio actual corresponden a un castillo típicamente cristiano formado por dos recintos rectangulares (uno dentro del otro) con torres cilíndricas reforzando los ángulos y un recinto irregular más exterior, a modo de antemuro, que tuvo torreones prismáticos de refuerzo. En el fuero de Béjar (1291-1293) se menciona por primera vez este castillo, que podría datar de finales del siglo XII o principios del siglo XIII, como el conjunto de defensas amuralladas del que forma parte.

2.- En el año 1396, después de haber pertenecido a sucesivos señores, el castillo pasa a ser de Diego López de Stúñiga, el primero de los Zúñiga que un siglo después ya llevaban el titulo de duques de Béjar. Las primeras obras documentadas para transformar el castillo en palacio son de 1503, con el duque Álvaro II (1488-1531), y afectaron a la fachadas sur en su primer cuerpo. Poco después, con Teresa de Zúñiga (1531-1565) y Francisco de Sotomayor se acometieron nuevas reformas, entre las que destaca la atención especial a las zonas verdes del recinto: el jardín del mediodía y la Huerta del Aire. En el primer caso, se dispuso un jardín con tres cuarteles de setos recortados y una fuente ornamental que utilizaba gran cantidad de agua del acueducto; en el segundo, la duquesa decidió transformar en "huerta de arboleda" un espacio público, no sin protestas del vecindario.
El siguiente duque, Francisco II (1565-1591), encargó las obras que mejor muestran el carácter palaciego del edificio. En su tiempo se acometió la remodelación del patio según el proyecto del maestro Pedro de Marquina; la desaparecida portada de ingreso por la plaza, descrita por Madoz a mediados del siglo XIX; El segundo cuerpo de la galería sur, con vistas sobre el jardín y el monte del Castañar; la llamada Puerta de Hierro, con acceso a la calle de los Curas y la logia del "Cuarto de los Azulejos", con vistas a la Huerta del Aire y al río cuerpo de Hombre (Fig. 1 y 5). La fuente de la Venera (fig. 4), situada en el patio, lleva la fecha final de estas reformas: A.D.M.Q.S.N., que quiere decir "Anno Domini 1569". Los sucesores de Francisco II concluyeron la galerías sur con el tercer cuerpo de ventanas, sobre cuyos dinteles figuran sus armas e iniciales junto con una inscripción indescifrable.

3.- Hasta el ducado de Manuel I (1660-1686), no se realizaron obras más importantes el palacio. De esta época es el remate de chapiteles de plomo sobre armadura de madera que mostraban los dos torreones de la fachada sur, tal como los pintó el artista veronés Ventura Lirios en 1727 (Fig. 1, 5 y 6). El duque Juan Manuel II (1686-1747), se encargó de llevar a cabo la decoración interior del palacio (Sala verde, Cubo pintado, etc.), un programa iconográfico apenas conocido que fue confiado al mismo Lirios. De estos años proceden los datos acerca de la riqueza de las armerías y del oratorio, así como de la colección de obras de arte que atesoraba la galería del palacio, con piezas de José Ribera el Españoleto, Juan Carreño de Miranda, Manuel de Castro, Antonio Palomino y Ventura Lirios, entre otros. En una de sus torres exteriores, llamada "Casa de las Beatas", había dispuesto este mismo duque un colegio para niñas huérfanas donde se enseñaban las primeras letras y a hilar fino: educación primaria y formación profesional.

4.- El siglo XIX marca la decadencia del palacio ducal, que ya en el último cuarto de siglo anterior había pasado de manos de los Zúñigas a los duques de Osuna. En 1869, después de algún tiempo de abandono (Fig. 7), Mariano Téllez-Girón y Beaufort, duque de Osuna y de Béjar, entre otros muchos títulos, vendió el edificio al ayuntamiento bejarano. Desde entonces ha servido para casi todo: consistorio en 1870, escuelas infantiles desde 1877, cuartel de infantería en los años veinte, viviendas para familias humildes en los años cuarenta y ya a partir de 1963 hasta el presente, Instituto de Enseñanza Secundaria (Fig. 8), con otros usos simultáneos como Casa de la Cultura, Museo Municipal y eventual sede del Ayuntamiento, que sigue siendo su propietario.