La salud de hierro del enoturismo en España

La uva autóctona de la sierra salmantina, la Rufete, es una verdadera joya para los productores de vino gracias a sus características singulares

Redacción I-Bejar.com | martes, 23 de mayo de 2017

Para muchos supone un verdadero placer. La sensación de saborear y sobre todo, de disfrutar de un buen vino. Además, si mientras lo bebes, te encuentras en su entorno de producción; la experiencia resulta incomparable. Los vinos españoles, no sólo son aprobados por los paladares más exigentes, si no que cumplen con nota alta. Reconocidos a nivel mundial, la Denominación de Origen da la vuelta al mundo. Nuestros vinos se sirven a diario en millones de mesas.

Las visitas a las bodegas y a los museos relacionados con el vino, no dejan de crecer. El enoturismo en nuestro país goza de una salud de envidiable, podría decirse incluso; que tiene una salud de hierro. El enoturismo generó en el 2016 unos ingresos de 54.234.752 de euros (5,2 millones más respecto al año anterior, un 10,66% más). Por tanto, el crecimiento de la oferta y la demanda turística relacionada con el vino en España es imparable.

Desde hace miles de años España es tierra de vino, ya que a través de su geografía podremos descubrir los distintos sabores y matices de esta singular bebida que nos acompaña a lo largo de nuestra Historia. Cabe destacar que desde los tiempos del Imperio Romano hasta en la actualidad; el vino supone un verdadero placer, y hasta un modelo de negocio. En este sentido, debido a la gran influencia de internet, encontramos servidores especializados en crear páginas web para viñedos con la finalidad de mejorar la visibilidad internacional de los mismos con vista a las exportaciones. Del mismo modo, cada rincón de nuestro país posee unas características climatológicas diferentes y junto con composición del suelo, dotando a cada Denominación de Origen de un carácter y sabor único.

Salamanca, una joya vinícola en auge

Si nos hablan de Salamanca a nuestra cabeza viene enseguida su universidad, de las más antiguas de nuestro país y del mundo hispánico. Actualmente, nuestra ciudad también tiene otro motivo más para ser reconocida mundialmente: su excelente y famosa gastronomía, y por supuesto, sus vinos. La excelente ubicación de Salamanca junto a una climatología de bajas temperaturas en invierno, típica de las provincias de Castilla y León, proporcionan a la zona de una amplia variedad gastronómica, capaz de adaptarse a todos los gustos y bolsillos. Destacan sobre todo los embutidos como el farinato y el jamón de Guijuelo. La carne de morucha sobresale debido a la gran calidad de su origen, se trata de una ternera criada en dehesas y pastizales a base de una alimentación natural.

Recorrer la provincia a través de sus vinos, supone una experiencia inolvidable, incluso para los catadores y expertos más exigentes como Luis Gutiérrez, integrante del equipo del crítico norteamericano Robert Parker, que ha publicado su ansiada lista en la prestigiosa revista "The Wine Advocate". Las valoraciones del crítico y catador estadounidense, son las más importantes a nivel mundial dentro del sector vinícola.

La uva autóctona de la sierra salmantina, la Rufete, es una verdadera joya para los productores de vino gracias a sus características singulares. El cultivo y la vendimia tradicional en bancales, donde la mano del hombre desbanca por completo a uso de la maquinaria pesada; dotan a los vinos procedentes de la DOP Sierra de Salamanca de un sabor y calidad excelente.


 





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