Las Batuecas (Salamanca). Fondo de Eremitas

"Las Batuecas del Duque de Alba" en el siglo XVII y "Cartas desde las Batuecas" en el XIX, escritos respectivamente por Lope de Vega y por Larra, demuestran el intenso sentido literario que ha evocado durante años este valle siempre con un nubloso fondo legendario de seres salvajes perdurando en su interior, aislados como una reliquia antropológica del pasado. Ya en el siglo XX fue el cineasta Luis Buñuel el que se siente seducido por Las Batuecas durante la filmación de "Las Hurdes, tierra sin pan" e incluso se propone adquirir la propiedad de sus terrenos.

La mitología ibérica del siglo XVI apuntaba a este valle como una posible ubicación del Paraíso Terrenal, escondido durante años a la vista de los hombres. Esas referencias son tomadas por la Orden del Carmelo para construir en él el monasterio con su iglesia de San José y un conjunto de ermitas dispersas a su alrededor, a partir de 1599. Erigidas todas ellas con una arquitectura de máxima austeridad y en comunión con la naturaleza paradisíaca. A partir del siglo XVII se le añadirá el jardín botánico que sigue recogiendo buena parte de las especies vegetales que han caracterizado a Batuecas: acebos, madroños, enebros, durillos, jaras, encinas, alcornoques, etc. y que le han otorgado finalmente las catalogaciones de Sitio Histórico y de Parque Natural. Pero no solamente los elementos vegetales o arquitectónicos son los que dan mérito al lugar, la presencia de una fauna de difícil emplazamiento en otros lugares hace de batuecas un Edén aun más completo y bello. Según los datos de la Reserva Natural se encuentran hasta 126 especies diferentes de aves (buitre negro, aguililla calzada, cigüeña negra, águila real, halcón peregrino, alimoche o búho real), 46 mamíferos (cabra montés -reintroducida en los años 70-, tejón, hurón, gineta, gato montés, corzo, ciervo, jabalí o zorro) y también 9 de peces, 19 de reptiles y 13 de anfibios.

El valle está situado en una estribación sur de la Peña de Francia separado de La Alberca por El Portillo (1230 metros) y recorrido por el arroyo llamado también de Las Batuecas que tributa sus aguas al río Alagón, en las cercanías de Ríomalo, tras haberlas unido a las del Ladrillar. Está enmarcado por diversas cumbres de las que le separa un gran desnivel por más que éstas no alcancen gran altitud: la Mesa del Francés por el oeste (1638 metros), la Peña del Huevo por el norte (1320 metros) y el Pico de los Robledos al sur (980 metros).

Se puede acceder desde Salamanca por la carretera nacional 630 hasta Béjar; luego por la SA-220 hasta La Alberca, y desde aquí por la 201 hasta el Portillo: o bien por el sur desde la localidad cacereña de Coria por la carretera EX-204 hasta Las Mestas. Dentro de su demarcación hay infinidad de caminos para recorrer el valle destacando el SL (Sendero Local) 10, señalado con marcas de pintura blanca y verde, y que une La Alberca con el interior de Las Batuecas en una ruta alternativa a la de la carretera asfaltada. También puede recorrerse el camino que junto al propio monasterio de San José parte por la orilla izquierda del arroyo y va ganando altura hasta llegar a las conocidas pinturas rupestres del "Canchal de las Cabras pintás" y, más arriba, en un arroyo afluente, a la fabulosa cascada de la "Cola de Caballo".