Crónica Partido Béjar Industrial 1 Ciudad Rodrigo 1
Béjar Industrial 1 Ciudad Rodrigo 1
“Es un punto más, no dos menos”, se decían los jugadores del Béjar después de empatar ante el Ciudad Rodrigo en una tarde donde el temporal y la actitud de los mirobrigenses condenaron a los de Crespo disputar el partido sin poder jugar al fútbol.
El encuentro del pasado sábado podría haberse titulado “La tormenta perfecta”, a juzgar por la cantidad de agua caída antes y durante el derby. Con el césped en pleno proceso de hundimiento, los dos equipos y el árbitro dudaron si disputar o no el choque. El Béjar, apremiado por los dos partidos que tiene aplazados, decantó la balanza a favor de que corriera el balón, pero las condiciones en las que se jugó beneficiaron a los de Onofre.
Era un derby, con los dos equipos luchando por el ascenso y con cientos de litros de agua sobre el verde de Palomares, así que el guión señalaba que habría poco fútbol, muchos contacto físico y escasos goles.
Y así fue. Los farinatos, que llegaron a Béjar con sólo 12 jugadores convocados, se adaptaron mejor a la marisma en la que se convirtió el Roberto Heras, y dominaron la primera parte con más oficio que los de casa y un fútbol muy directo que les llevó a tener las mejores ocasiones de los primeros 45 minutos. Enfrente, el Béjar trataba de acomodar sus virtudes al estado del campo y al fuerte viento en contra, pero no encontraba la vía para sacar el balón controlado de su propio terreno de juego. En esa primera mitad sólo Lorenzo parecía saber que la pelota sólo viajaría hacia el área rival por encima del césped, y mantuvo a los de Crespo en pie frente a la veteranía de los blanquinegros, que obtuvieron su premio en el minuto 40 fruto de un barullo en el área que resolvió Pelu.
Con el resultado ideal para los visitantes se llegó al descanso y, en la entrada a los vestuarios, los de Onofre expusieron el preámbulo de su declaración de intenciones de cara a la segunda parte, repartiendo empujones, insultos y marrullería hasta decir basta.
De vuelta al charco los de Ciudad Rodrigo se aplicaron al guión establecido, y las patadas sustituyeron a los regates. El más destacado (en todos los sentidos) de los blancos, Óscar, entró con violencia a un mediocampista textil y vio la segunda amarilla en el minuto 55 y, tras la consiguiente tangana, el equipo visitante se quedó con 10 y fue desdibujándose hasta el final del partido.
Los textiles se vinieron arriba, y fruto de una jugada por la derecha Lorenzo Garro incrustó el balón en la meta de Julio en el 58, dedicándole el gol a su hija nacida el pasado jueves.
La artillería roja no paró desde ese momento y hasta casi el final del partido de acosar la muralla mirobrigense, y el meta Julio demostró su calidad bajo el arco con buenas intervenciones a los remates locales. Luismi, Vaquero y Jesús probaron en sendas ocasiones al portero visitante, pero no obtuvieron el premio que se merecían.
Con la afición volcada a muerte con su equipo, el choque cayó en una nueva fase de provocación y marrullería donde el visitante Pelu se llevó la palma, si bien se libró de la expulsión por la prudencia del árbitro, que aguantó el tipo en un final de partido muy complicado.
Al final, y tras un agónico asedio textil que no dio sus frutos, ambas escuadras firmaron el empate, que en caso del Béjar le vale para no descolgarse de los candidatos al ascenso y seguir invicto, por undécima semana consecutiva, en su casa.

